Hay modificaciones que parecen inocentes. Cambios casi invisibles que muchos conductores hacen por estética, identidad o simple costumbre. Sin embargo, uno de esos gestos aparentemente inofensivos ha empezado a llamar la atención de las autoridades en distintos países europeos y, aunque en menor medida, también en España.
No se trata de escapes ruidosos ni de lunas tintadas fuera de la norma. Es algo mucho más sencillo, tan básico que la mayoría de los automovilistas ni siquiera se plantea si está permitido o no. Precisamente ahí está el problema: la legislación no deja margen y hay elementos del vehículo que no se pueden alterar bajo ningún concepto.
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En algunos países del norte de Europa esta práctica llegó a convertirse en una moda. Un pequeño adhesivo, casi siempre colocado sobre la matrícula, que sustituye o cubre parcialmente el distintivo oficial del país. Lo que para muchos era un detalle decorativo ha terminado traduciéndose en sanciones económicas.
La matrícula no se puede modificar
La práctica consiste en añadir pegatinas decorativas o identificativas directamente sobre la placa, alterando su diseño original. En Suecia, uno de los ejemplos más repetidos ha sido la colocación de una “S” negra sobre el distintivo nacional. Las autoridades han sido claras: cualquier modificación de la matrícula está prohibida.
Aunque el coche sea propiedad del conductor, la matrícula no lo es en sentido estricto. Su formato está regulado por la normativa europea y por el Reglamento General de Vehículos en España. Dimensiones, tipografía, materiales, disposición de los caracteres y presencia de la eurobanda azul con la “E” están definidos con precisión.
Añadir una pegatina, cubrir parcialmente esa banda europea o colocar un distintivo sobre la placa supone incumplir esas prescripciones. Y eso jurídicamente, constituye una infracción grave. En España la sanción llega a 200 euros.

En Suecia, la policía ha reconocido que muchos conductores desconocían que estas pegatinas eran ilegales. En nuestro país no es una práctica habitual, pero sí se han registrado casos puntuales. En Barcelona, por ejemplo, un conductor fue denunciado por llevar un adhesivo con siglas territoriales sobre la eurobanda. La infracción se tramitó por no ajustarse al formato oficial de la matrícula.
Más que una cuestión simbólica
La exigencia de que la matricula esté intacta responde a un criterio técnico. Debe ser perfectamente legible tanto a simple vista como a través de sistemas electrónicos de control, desde radares hasta cámaras de reconocimiento automático de matrículas.
Cualquier elemento añadido puede alterar reflejos o dificultar la lectura digital. Por eso la norma también sanciona placas deterioradas, dobladas o parcialmente cubiertas de suciedad.
También en la ITV
La placa de la matricula figura entre los elementos que se revisan en la inspección técnica. Su incorrecta fijación, deterioro o falta de legibilidad puede anotarse como defecto. Si impide la correcta identificación del vehículo, la inspección puede resultar desfavorable.
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