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Zorel García, psicóloga, enseña cuatro pasos para enfrentar la amaxofobia: “Si sufres de ansiedad o tienes miedo a conducir, te voy a decir cómo resolverlo”

Madrid |

Respiración, recorridos tranquilos y una exposición progresiva harán que recuperes poco a poco la confianza al volante.

Zorel García, psicóloga, enseña cuatro pasos para enfrentar la amaxofobia: “Si sufres de ansiedad o tienes miedo a conducir, te voy a decir cómo resolverlo”

Foto: TikTok: psicologazorel

Ponerse al volante es una acción completamente cotidiana para millones de personas. Sin embargo, para otras puede convertirse en una fuente importante de ansiedad. El temor puede aparecer incluso antes de arrancar y llevar a evitar determinadas carreteras, situaciones de tráfico o, en los casos más intensos, dejar de utilizar el coche.

Es lo que se conoce como amaxofobia: un miedo intenso y persistente relacionado con la conducción que puede provocar ansiedad y conductas de evitación. Zorel García, psicóloga que divulga contenidos sobre salud mental en redes sociales, aborda precisamente esta situación en uno de sus vídeos y propone cuatro pasos para comenzar a enfrentarse al miedo a conducir.

Afecta a miles de personas

La amaxofobia suele permanecer oculta porque muchas personas desarrollan estrategias para evitar conducir. Utilizan el transporte público, dependen de familiares o amigos o limitan sus desplazamientos a trayectos muy concretos.

Sin embargo, los expertos recuerdan que no se trata de una rareza ni de un problema exclusivo de quienes han sufrido experiencias traumáticas. De hecho, el miedo a conducir afecta a un porcentaje significativo de conductores y puede aparecer incluso en personas con años de experiencia al volante. Según recoge un estudio de la Fundación CEA, casi el 30% de los conductores padece de amaxofobia. Entre los casos más destacados se encuentran los de la pareja Javier Bardem y Penélope Cruz.

Primer paso 

El comienzo parece sencillo: “Toma el volante”. Antes de empezar a circular, la psicóloga aconseja respirar profundamente, inhalando y exhalando, y observar cómo responde el cuerpo. 

Si las dificultades aparecen ya en ese momento, la Zorel señala que no hay que interpretarlo necesariamente como un fracaso. La persona se está enfrentando precisamente a una situación que le provoca malestar y está saliendo de su zona de confort. 

Las técnicas de relajación también aparecen entre las estrategias utilizadas para abordar la amaxofobia. La DGT recoge programas específicos en los que se trabajan relajación, focalización de la atención, pensamientos negativos y una aproximación gradual a la conducción.

Segundo paso

La siguiente recomendación consiste en comenzar a conducir, pero sin buscar inicialmente situaciones especialmente complicadas. La psicóloga propone escoger un lugar tranquilo, con pocos coches, donde sea posible familiarizarse nuevamente con el vehículo e incluso comenzar realizando maniobras como estacionar. 

Zorel plantea también la posibilidad de hacerlo acompañado. La clave, según explica, está en elegir a un copiloto que no juzgue, de manera que su presencia aporte compañía durante estos primeros intentos. 

El miedo a ponerse al volante puede ser tan intenso que bloquee al conductor.

Tercer paso

Una vez en movimiento puede llegar un momento en el que la ansiedad aumente considerablemente. Es entonces cuando aparece otra indicación de la psicóloga: “Si te sientes mal, oríllate”, es decir, apartarse de la circulación y detenerse en un lugar permitido y seguro, siempre atendiendo a las normas de tráfico.

No se refiere a evitar psicológicamente la dificultad, sino a interrumpir momentáneamente el trayecto si el malestar compromete la conducción. La ansiedad al volante puede manifestarse mediante nerviosismo, sensación de ahogo, sudoración, palpitaciones, temblores o pensamientos relacionados con una posible pérdida de control.  

Cuarto paso

El último punto consiste en aumentar progresivamente los recorridos. Después de familiarizarse con trayectos sencillos, la propuesta es recorrer mayores distancias a medida que se va adquiriendo seguridad. 

Conviene, en cualquier caso, diferenciar entre sentir cierta inseguridad al volante y padecer una fobia que condiciona la vida cotidiana. Cuando el miedo lleva a evitar sistemáticamente conducir o genera un malestar intenso, buscar ayuda profesional permite valorar adecuadamente la situación. Las técnicas propuestas pueden servir para comprender cómo se aborda el problema, pero no sustituyen una evaluación individual. 

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he encontrando el camino. Ahora lo comunico sin levantar el pie del acelerador.

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