Eléctricos

Los coches eléctricos son por el momento cosa de ricos 

La carrera por la electrificación en Europa está resultando muy desigual; cuatro países acaparan el 73% de las ventas de automóviles electrificados.

coches eléctricos

Varios coches eléctricos en carga en la vía pública.

La electrificación del automóvil está ya decidida y los motores que utilizan combustibles fósiles (gasolina, gasóleo y gas) tienen fecha de caducidad. Bruselas propone que dejen de venderse en 2035, y en España será en 2040, según la nueva Ley de Cambio Climático. 

Pero para conseguir el objetivo final, que es alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono en 2050, será indispensable democratizar el vehículo eléctrico en los próximos años.

En este sentido, la Comisión Europea ya sanciona a todos los fabricantes de automóviles que no consiguen homologar una media de emisiones totales en todos sus modelos por debajo de los 95 gramos por kilómetro de dióxido de carbono (CO2). Una imposición que les ha obligado a introducir en sus gamas un cada vez mayor número de modelos electrificados (híbridos, enchufables o eléctricos puros). 

El resultado en Europa ha sido que, entre 2019 y 2020, se triplicaron las ventas de este tipo de vehículos, con el beneficio medioambiental de reducir en ese periodo un 12% la media de emisiones. Y en 2021 la progresión en las matriculaciones se mantiene en el continente, sumando el 11,5% de las ventas. Y sin embargo, según los países de la UE, los resultados son muy desiguales. 

Dónde se venden más y dónde menos 

En el último informe de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) se pone de manifiesto el crecimiento al alza, con un 238,6% más que en 2020, pero la mala noticia es la asimetría de la progresión, ya que la gran mayoría de las ventas (73%) se producen en cuatro países donde el PIB por habitante es superior a 46.000 euros al año (23.690 euros en España), es decir, los más ricos. 

Así, Suecia es la nación con el mayor número de vehículos electrificados en circulación (32,2%), seguida por Países Bajos (25%), Finlandia (18,1%), Dinamarca (16,4%) y Alemania (13,5%). En el lado opuesto de la tabla, la tasa más baja de electrificación es la de Chipre (0,5%), por delante de Lituania (1,1%), Estonia (1,8%), Croacia (1,9%) y Polonia (1,9%). 

España se encuentra por detrás de países del entorno como Francia e Italia, y la distancia con los más punteros en electromovilidad se ha agrandado. Atendiendo solo a los turismos (híbridos o eléctricos), suma unos 562.000 en circulación, una cantidad que por ahora solo representa el 1,8% del parque; en el caso de los que disponen de la pegatina Cero de la DGT (eléctricos puros y enchufables), el dato baja al 0,17%. 

Y no parece que la cosa vaya a mejorar a corto plazo, pues las infraestructuras, pieza clave en el proceso, son todavía muy escasas para impulsar la transición energética del parque. Las patronales de fabricantes (Anfac) y vendedores (Faconauto) han estimado que harían falta 340.000 puntos de recarga públicos para conseguir los objetivos fijados, y calculan en 5.500 millones de euros la inversión necesaria para multiplicar por 30 las exiguas 11.517 tomas de corriente de acceso público que existen ahora. 

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