Eléctricos

La movilidad eléctrica tiene que ofrecer ecología en 360 grados

El Mazda MX-30 aporta sostenibilidad en todas las áreas, desde las baterías y los materiales del interior hasta la recarga, y no solo emisiones cero.

Mazda MX-30

El MX-30 de Mazda es eficiente y sostenible desde su proceso de producción.

La electrificación del transporte resulta clave para descarbonizar la movilidad y conseguir, o al menos aproximar de momento, la ansiada compatibilidad del automóvil con el medioambiente. Los vehículos de mecánica tradicional consumen todavía combustibles fósiles, y también los híbridos, pero no así los modelos eléctricos, que permiten circular sin producir emisiones. Y por eso son la alternativa con más futuro.

A pesar de ello, a lo largo de toda la vida útil de un coche, ya sea térmico o de baterías, se genera una huella ambiental por la extracción de materias primas, su producción, transporte al concesionario, utilización y reciclaje final. Sin embargo, ese impacto puede reducirse al mínimo aplicando las soluciones adecuadas. Y ya existen ejemplos, como el Mazda MX-30, que muestra el camino a seguir para que los automóviles eléctricos sean lo más limpios posibles.

Un coche 100% de baterías no genera emisiones al circular, pero los ingenieros y diseñadores de Mazda han ido más allá, teniendo en cuenta también, entre otros muchos factores, cómo se produce la electricidad que alimenta a estos vehículos, porque si se recurre a centrales que utilizan combustibles fósiles para producirla el balance ecológico no resulta positivo. Y es un punto vital, porque según la Agencia Internacional de la Energía, la producción de electricidad es la actividad humana que más CO2 emite a la atmósfera.

Pero hay más cuestiones a considerar. El fabricante japonés llevó a cabo un estudio junto a la Universidad Kogakuin de Tokio, publicado en la revista técnica Sustainability, del que se extraía que los modelos eléctricos con baterías pequeñas generan una menor cantidad de emisiones en su ciclo completo, porque requieren menos energía para producirse y recargarse, y como pesan también menos, no consumen tanto y aprovechan mejor la energía disponible.

Baterías adecuadas para la autonomía necesaria

Uno de los puntos más controvertidos alrededor de los coches eléctricos ha sido (y sigue siendo) el de su autonomía. La queja principal de los compradores potenciales radica en su alcance más limitado frente al de un automóvil parejo equipado con mecánica de combustión. Y la mayoría de marcas están apostando por integrar baterías cada vez mayores para ofrecer radios de acción superiores. 

Pero ¿es esto una buena idea? El argumento a favor es que, pudiendo recorrer distancias de 600 o más kilómetros por carga, un vehículo eléctrico convencería a la mayoría de clientes y podría postularse como coche único de un hogar. Sin embargo, la realidad es que en el día a día, casi nadie recorre tanta distancia con su vehículo.

Según un estudio llevado a cabo por la consultora Ipsos Mori en 2019, en Europa los conductores recorren de media 48 kilómetros por jornada. Por supuesto, los hay también que llegan a 80 y otros que se quedan en 30. Entonces, ¿por qué cargar con inmensas baterías para poder afrontar trayectos largos que casi nunca se realizan?

Mazda ha elegido la vía contraria, y por eso su MX-30 integra una batería de 35,5 kWh, la mitad de lo que suelen llevar otros eléctricos de su tamaño. Pero la estrategia tiene su recompensa, porque gracias al ahorro de peso y la mayor eficiencia energética, esa batería proporciona una autonomía de hasta 265 kilómetros en ciclo urbano, más que suficiente para cubrir las necesidades diarias e, incluso, las escapadas de fin de semana por los alrededores. Y hay más ventajas, porque al integrar acumuladores más compactos, se gana también espacio interior, y al reducir el peso se mejora además el comportamiento dinámico. Es una de esas muestras de que, a veces, menos puede ser más.

Mazda MX-30

Energía limpia y recarga rápida

Mazda se ha asociado con Iberdrola para que la sostenibilidad del MX-30 se extienda asimismo a la recarga, y la compañía japonesa regala a sus clientes un punto de carga Wallbox Pulsar Plus de 7,4 kW. Pero lo mejor es que se garantiza que la electricidad que consuma tiene una producción limpia, procedente de fuentes renovables (certificado GdOs).

Además, si se conecta a postes de la vía pública (de la compañía eléctrica), la energía necesaria para recorrer 100 kilómetros tendrá un coste de solo 0,5 euros. Y el colofón: el MX-30 puede digerir potencias de carga de hasta 50 kW, y la suma de esta potencia y de su eficiente batería compacta permite recargar del 20% al 80% en carga rápida en tan solo 36 minutos.

Un interior también respetuoso

El habitáculo de un automóvil tiene que ofrecer calidad y ergonomía y, a ser posible, también una atmósfera acogedora y un diseño vistoso. En el caso de Mazda, estas máximas se combinan además con el concepto de diseño Humano Moderno, que facilita la interacción del conductor con su vehículo, y con materiales respetuosos con el entorno.  

El fabricante utiliza corcho natural para vestir la consola central y los tiradores de las puertas. Y lo hace por un doble motivo. Primero, porque para obtener el material basta quitarles la corteza a los árboles, los alcornoques, sin necesidad de talarlos, reduciendo así el impacto sobre los recursos naturales. La corteza vuelve a crecer. Pero en segundo lugar, el uso del corcho constituye un homenaje a los orígenes de Mazda, que empezó su andadura industrial trabajando con derivados de esta materia prima.

Mazda MX-30

Además, la parte superior de los guarnecidos de las puertas está formada por una fibra textil especial procedente de botellas de plástico recicladas y, si se elige entre las opciones de tapicerías Premium Vintage o Modern, los asientos están forrados con un cuero vegano que utiliza agua en lugar de disolventes durante su proceso de fabricación, y logra mantener el tacto y resistencia características de las pieles naturales.

Diseño Kodo y tecnología

Todos estos valores de sostenibilidad se dan cita en un modelo de estética atlética y minimalista que supone un nuevo paso en la evolución del lenguaje de diseño Kodo de la marca, y que dispone de la última tecnología al servicio de la seguridad, del que forman parte sistemas como la frenada de emergencia automática con detector de tráfico frontal o el sistema de mantenimiento de carril, y que se agrupan bajo la denominación de i-Activsense.

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