El mercado de las motos de aventura de un litro de cubicaje, tan en boga en los últimos tiempos, acaba de recibir un impacto directo a la mandíbula. Con la llegada de la nueva 1000MT-X, CFMOTO consolida su madurez técnica firmando una maxitrail que no esconde sus altas aspiraciones.
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La firma asiática entra por la puerta grande en la cilindrada noble, combinando componentes mecánicos de prestigio, un equipamiento de serie de primer nivel y un posicionamiento comercial sumamente agresivo para sacudir el segmento en Europa.
Lo cierto es que la verdadera virtud de esta montura radica en la homogeneidad de su propuesta. CFMOTO ha esculpido una máquina idónea para cruzar continentes con total comodidad, devorar pistas de tierra con plenas garantías y mirar sin complejos a los mandamases de la categoría, un nicho donde el peso de la tradición suele condicionar la compra, hasta ahora.
Corazón bicilíndrico de desarrollo propio
En las entrañas de la 1000MT-X late un bloque de dos cilindros en paralelo con doble árbol de levas en cabeza (DOHC), ocho válvulas e inyección electrónica de última generación. La transmisión se encomienda a una caja de seis relaciones asistida por un embrague antirrebote y un preciso sistema de cambio rápido bidireccional (quickshifter), idóneo para subir o bajar marchas sin tocar la maneta izquierda.
Con 113 CV y una alta relación de compresión, la entrega de potencia es contundente e ideal para circular a ritmos alegres en autopista o para ejecutar aceleraciones decididas en caminos abiertos.
Los ingenieros han asociado esta mecánica a un acelerador electrónico Ride-by-Wire de tacto exquisito, el cual gestiona los 4+1 modos de conducción para configurar una respuesta que destaca por su progresividad y finura.
Se trata de un planteamiento sumamente inteligente para una motocicleta concebida para largas jornadas de ruta, minimizando la fatiga del piloto y facilitando el guiado incluso al circular con las maletas a plena carga y acompañante.
ADN ‘off-road’ y componentes de élite
La vertiente estructural de la 1000MT-X es impecable. Apuesta por una configuración genuinamente endurera con llantas de aluminio de radios centrales en medidas de 21 pulgadas delante y 18 detrás, calzadas de origen con neumáticos Pirelli STR.
El conjunto se redondea con unas suspensiones KYB totalmente ajustables, horquillas invertidas de 48 milímetros y un equipo de frenos Brembo con dos discos delanteros de 320 milímetros mordidos por pinzas radiales. Queda claro que este modelo busca efectividad real cuando el asfalto se termina.
El chasis de estructura multitubular de acero y el basculante de aluminio garantizan rigidez y ligereza (el conjunto detiene la báscula en unos competitivos 199 kilogramos en vacío). Pensando en la ergonomía, la moto se puede adquirir en dos alturas de asiento diferentes (830 y 870 milímetros) vinculadas a sus respectivos recorridos de suspensión.
El tarado más accesible reduce el recorrido útil a los 190 milímetros en ambos trenes, mientras que la variante alta más campera estira las suspensiones hasta unos generosos 230 milímetros de recorrido para superar cualquier obstáculo en conducción off-road.
Conectividad total para devorar kilómetros
La carga tecnológica es otro de los argumentos demoledores de este modelo. Presidiendo el puesto de mando se ubica una generosa pantalla táctil TFT de 8 pulgadas dispuesta verticalmente con interfaz MMI, compatible con la aplicación CFMOTO RIDE.
No faltan elementos de confort como control de crucero, iluminación led completa tanto delante como detrás, puños y asiento térmicos, cúpula regulable y tomas de corriente USB Tipo A y C de serie. En materia de seguridad activa, el control de tracción Bosch (configurable en tres niveles de intervención) y el ABS en curva trabajan coordinados gracias a una avanzada unidad de medición inercial (IMU de seis ejes).
Gracias a su imponente depósito de 22,5 litros y a un consumo medio homologado muy contenido de 5,0 litros a los 100 kilómetros, la autonomía real de la 1000MT-X coquetea con los 450 kilómetros sin repostar.
Esta capacidad de almacenamiento de combustible supone una ventaja sustancial frente a sus rivales de cilindrada media-alta, permitiendo trazar rutas de larga distancia sin la tiranía de buscar estaciones de servicio constantemente.
Una relación calidad-precio sin rival en el mercado
La maniobra definitiva de CFMOTO llega a la hora de pasar por caja. La nueva 1000MT-X aterriza en el mercado español con una tarifa sumamente competitiva que se sitúa por debajo de la barrera psicológica de los diez mil euros para una moto que roza el litro de cilindrada.
Es aquí donde el modelo se convierte en una seria amenaza para la competencia. No se limita a plantar cara sobre el papel con una completísima ficha técnica, sino que pulveriza los estándares de equipamiento por cada euro invertido, distanciándose de rivales de marcas tradicionales que duplican su coste a igualdad de accesorios.
A los mandos
En carretera, la 1000MT-X sorprende por una agilidad inusitada para una montura equipada con llanta delantera de 21 pulgadas, algo que se debe principalmente a la acertada ubicación baja del depósito en forma de “Y” invertida, que desciende notablemente el centro de gravedad y hace que sus 222 kilos en orden de marcha parezcan muchos menos una vez en movimiento. El motor bicilíndrico destaca por un funcionamiento lineal, suave y carente de traqueteos a bajas vueltas, ofreciendo una entrega de potencia progresiva y enfocada al confort.
Al subir el ritmo en zonas reviradas, el tren delantero se percibe extraordinariamente asentado y el cambio rápido bidireccional opera con una precisión impecable. Bien es cierto que la electrónica Bosch con IMU se vuelve bastante restrictiva si se acelera con la moto muy inclinada, iluminando el testigo en el cuadro de mandos de forma continua para avisar al piloto de que suavice la marcha.
Por vías rápidas
Al incorporarse a la autopista, la maxitrail se revela como una devoradora de kilómetros incansable, idónea para cruzar países enteros sin castigar al piloto. Su elástico motor encuentra su zona de confort en torno a las 6.250 rpm, un régimen donde entrega el par máximo y permite recuperar velocidad con total soltura sin necesidad de exprimir las marchas.
Las suspensiones multirregulables KYB digieren el asfalto con solidez, manteniendo un gran aplomo en línea recta, aunque su generoso recorrido obliga al piloto a acostumbrarse a las lógicas transferencias de pesos en frenadas enérgicas.
La ergonomía general está muy estudiada para largas jornadas, situando al conductor de forma integrada, aunque en autopista se evidencia una protección aerodinámica de la cúpula algo limitada para pilotos que superen el metro y ochenta de estatura, así como una apreciable radiación de calor proveniente del motor que invita a utilizar vestimenta muy ventilada en la temporada estival.
Cuando se acaba la carretera
Fuera del asfalto, la genética campera de la 1000MT-X sale a relucir gracias a una posición de conducción erguida idónea para pilotar de pie, facilitada por un asiento corrido que permite total libertad de movimientos y unas estriberas anchas con gomas extraíbles.
En pistas de tierra y caminos rotos, la horquilla y el amortiguador de dirección (regulable en 24 posiciones) ayudan con las piedras y los baches con gran eficacia. Bien es cierto que es recomendable para este terreno ajustar la suspensión hidráulica y reducir las presiones de los neumáticos Pirelli Scorpion Rally STR. De esta forma se mitiga la tendencia del amortiguador trasero a rebotar bruscamente en zonas muy bacheadas si se acelera el ritmo.
Sin embargo, el principal reto off-road reside en la puesta a punto de su electrónica; el control de tracción de los modos de campo resulta tan sumamente intrusivo que puede llegar a detener por completo la motocicleta en cuestas empinadas de grava, obligando al usuario a recurrir a la desconexión total de las ayudas —mediante el modo “All-Terrain” en parado— para liberar por completo la rueda trasera y permitir que la moto traccione y avance con solvencia.
Disponibilidad y precio
En conclusión, la nueva CFMOTO 1000MT-X marca el momento exacto en el que el constructor asiático da un golpe de autoridad para consolidarse como un actor principal en el segmento. La receta de un motor elástico, componentes de firmas líderes en la industria, conectividad de vanguardia y un generoso depósito es sinónimo de éxito.
Se postula como la compra inteligente para aquellos motoristas que anhelan grandes travesías y salidas exigentes de campo sin necesidad de pagar un sobreprecio exclusivo por el emblema del depósito.
Para quienes tengan interés en dar el paso, la CFMOTO 1000MT-X ya se encuentra disponible en la red oficial de concesionarios que la marca tiene repartidos por España por un precio de 9.990 euros y se puede adquirir en dos colores: Aerolite Grey y Tactical Green.
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Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.
