Pruebas

Ford Fiesta 1.0 mHEV 125 CV: urbano… y mucho más

Con este motor de gasolina y microhibridación, el popular utilitario se muestra muy ágil y capaz de afrontar grandes viajes por poco dinero.

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Esta vez toca probar todo un icono urbanita como el Ford Fiesta. Esta unidad de pruebas lleva el motor 1.0 EcoBoost Hybrid de 125 CV, el término medio ideal entre el 1.1 de 75 CV y el 1.5 de 155. Su microhibridación le permite contar con la etiqueta ECO de la DGT, con todas las ventajas que ello supone.

Este Ford es una reciente actualización del Fiesta de séptima generación que está a la venta desde 2016 y en esta nueva etapa cuenta con un nuevo diseño de faros y paragolpes, con el logotipo de Ford ahora en el centro de la parrilla y no en el capó como antes. En la zaga estos cambios todavía son más livianos, ya que los pilotos se mantienen, pero se añade un grafismo que permanece encendido junto a las luces diurnas frontales.

Un interior que genera buenas sensaciones

Lo primero que llama la atención se genera al abrir la puerta. Y es que una pieza de plástico sobresale en el borde para, en caso de que choque con otro coche, pared, etc… no se dañe la pintura. No es nuevo, pero es un elemento no muy visto en coches de este segmento urbano.

Primer toque de calidad que continúa con un salpicadero moderno, bien resuelto, con plásticos duros pero que dan buena sensación y con una pantalla táctil central de ocho pulgadas. Además, esta unidad también llevaba de serie relojes digitales tras el volante, en una pantalla de 12,3 pulgadas donde se puede visualizar el flujo de energía, como si fuera un híbrido de más calado.

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Los relojes digitales son de serie en este acabado ST-Line X.

Este acabado es el ST-Line X, y parte de un precio de 23.623 euros, pero su equipamiento es de lo más completo. Para empezar lleva un kit estético deportivo (con paragolpes más dinámicos y alerón trasero) y unas llantas de 17 pulgadas y un diseño ad-hoc. También relacionado con su mayor deportividad esta la suspensión especialmente precisa y desarrollada para mejorar la tracción en las curvas. La parrilla también es especial, y en su diseño de malla lleva inserciones en negro de brillo intenso. La zaga se completa con un tubo de escape de salida cromada.

Si observamos el espacio disponible en los asientos traseros, está claro que sus 4,05 metros de longitud no pueden ofrecer lo que coches de otros segmentos más grandes dan, pero es cierto que hay suficiente para que dos adultos puedan realizar algún viaje… corto a ser posible. Por cierto, ya no está a la venta la versión con tres puertas.

El maletero ofrece 311 litros, suficientes para el equipaje de los dos pasajeros que preferentemente debería llevar el Fiesta.

Resolutivo y… divertido

Ya sean dos los pasajeros a bordo o uno solo, conducir este pequeño Fiesta es muy, muy gratificante. Y es que su pequeño motor 1.0 de gasolina con turbo y tres cilindros, el multipremiado EcoBoost en este caso también Hybrid, se comporta de maravilla además con la ayuda eléctrica.

Y es que incorpora un motor de arranque/generador, en lugar del alternador estándar. ¿Esto qué quiere decir? Que permite recuperar y almacenar la energía que normalmente se perdería durante el frenado para cargar un paquete de baterías de 48 voltios. Este generador eléctrico proporciona asistencia de par durante el arranque y la aceleración además de hacer funcionar los accesorios eléctricos del vehículo.

Este sistema puede arrancar el motor en 350 milisegundos, por lo que se permite el lujo de apagarlo incluso cuando el circula por debajo de 25 km/h.

Pero al pisar el acelerador con ganas, la respuesta de este pequeño tres cilindros sorprende de verdad. Incluso a bajas revoluciones o en marchas largas, ese apoyo que brinda el motor eléctrico resulta más que oportuno, porque permite que el coche no se quede ‘muerto’ en la zona baja del cuentavueltas y no haya que andar jugando con el cambio.

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El Fiesta es un urbanita de 4,05 metros de largo.

Eso sí, en las retenciones, si se bajan marchas en su transmisión manual de seis velocidades para ayudar a la retención del motor, al pisar el embrague se pierde algo de esa recuperación y el resultado es que puede que dar algún que otro tirón. Pero se nota que el motor eléctrico ayuda a recuperar energía al pisar el pedal del freno y, por lo tanto, hay que hacer menos fuerza a la hora de realizar esta acción que en otros coches de similar tamaño. Lástima de esos frenos de tambor traseros que, sobre todo a coche cargado, se notan mejorables.

Con esos tremendos bajos, es muy raro que haya que reducir para que el coche respire. pero se puede dar en un viaje, a coche muy cargado y ante un repecho importante. Sin problema. La palanca de cambios acompaña perfectamente al motor híbrido y sus reacciones, porque el recorrido no es largo y las inserciones son precisas y lo suficientemente rápidas. Eso sí, si se quiere hacer muy rápido, se puede atragantar un poco.

Dinámica deportiva

Los elementos del chasis como dirección y suspensión, acompañan a la perfección la agilidad que demuestra este pequeño motor híbrido.

Precisamente la alegría que demuestra en bajos, permite desviar la atención de un cambio que no habrá que utilizar en demasía, en favor de más concentración en la carretera. Si aparecen las curvas, se pueden trazar muy rápido, más de lo que cabría esperar en un coche eminentemente urbano como este Fiesta. Su tracción delantera provoca subviraje al límite, pero con aliviar algo la presión sobre el acelerador, la nobleza de reacciones aflora y volverá al carril sin sustos ni tirones extraños, pero con una comunicación total entre chasis y conductor. Además, la batería de asistentes electrónicos ayudan a que la trazada sea la correcta.

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Este Fiesta es una actualización de su séptima generación.

Si se vuelve a su ámbito preferente de utilización, la ciudad, el Fiesta se desenvuelve más que bien entre el tráfico urbano. Primero, el arranque y parado del motor es muy suave y casi ni se nota y, segundo, porque la respuesta que da el motor en todo el rango de revoluciones permite no cansarse de manejar el cambio.

La dirección transmite muy bien lo que pasa bajo las ruedas delanteras, mientras que la suspensión, sin ser muy seca, es firme y no permite demasiados vaivenes de la carrocería. Eso sí, si la calle es bacheada o, peor, adoquinada, el pasaje puede que proteste si la situación se alarga en el tiempo.

Consumo sobresaliente

Esta pequeña hibridación y su ayuda al motor de combustión también se nota a la hora del consumo. Homologa 4,9 l/100 km y es una cifra que se acerca mucho a la realidad. En este test casi se alcanzan los seis litros, pero se ha utilizado mucho el acelerador para probar el funcionamiento de este sistema micro-híbrido.

Visto lo visto, con un precio asequible, un comportamiento intachable y un equipamiento más que completo, este Fiesta 1.0 Hybrid de 125 CV se posiciona como una opción muy recomendable en el mundo de los coches urbanitas. Porque con él no solo los trayectos urbanos se hacen más amenos, sino que permite viajes con un consumo de combustible muy aquilatado y con una comodidad a bordo de lo más digna.

Sobre la firma

Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.


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