Lotus Emeya 600 Sport SE: una obra de arte en movimiento… muy rápido

Con 450 kW (612 CV), 610 kilómetros de autonomía y carga ultrarrápida, Lotus cambia de época con una berlina eléctrica sorprendente en muchos sentidos.

Prueba Lotus Emeya
El Emeya es un impresionante GT 100% eléctrico.

Durante décadas, hablar de Lotus era pensar en coches pequeños, ligeros y obsesionados con cada kilogramo. El Lotus Emeya 600 Sport SE representa justo lo contrario sobre el papel.

Es una gran berlina eléctrica de más de cinco metros, cargada de tecnología, lujo y potencia, pero con una capacidad sorprendente para hacer que el conductor se olvide de las cifras y se concentre únicamente en disfrutar.

Porque sí, este coche supera ampliamente las dos toneladas y media de peso. Sí, está repleto de pantallas, asistentes y sistemas electrónicos. Pero también conserva algo que siempre ha distinguido a los mejores modelos de la firma británica: la capacidad de hacer que cada trayecto resulte más entretenido de lo esperado. Y eso, en un coche eléctrico de lujo de este tamaño, tiene mucho mérito.

Viajar a ritmo de avión

Bajo la carrocería del Lotus Emeya 600 Sport SE encontramos un sistema de propulsión formado por dos motores eléctricos (uno en cada eje) y tracción total, capaz de desarrollar 450 kW (612 CV) y 710 Nm de par máximo. Son cifras propias de un deportivo serio, aunque aquí llegan acompañadas por un refinamiento que encaja perfectamente con su planteamiento de gran turismo.

Prueba Lotus Emeya
La zaga será lo que más veas de este coche. Y se alejará muy rápido.

El 0 a 100 km/h se completa en poco más de cuatro segundos y la respuesta al acelerador resulta instantánea. Lo curioso es que toda esa aceleración llega sin brusquedades ni sobresaltos.

Este GT eléctrico empuja con una contundencia espectacular, pero lo hace de forma progresiva y perfectamente controlable, incluso cuando se busca todo su potencial.

La sensación es la de viajar en un tren de alta velocidad que, además, ha decidido apuntarse a una jornada de tandas en cualquier circuito de velocidad. Basta hundir el pie derecho para comprobar que los adelantamientos se convierten en un simple trámite y que las incorporaciones se resuelven con una facilidad casi insultante.

Prueba Lotus Emeya
Sus medidas impresionan: 5,14 metros de largo, 2 metros de ancho y 1,46 de alto.

Autonomía para pensar en kilómetros, no en enchufes

Uno de los argumentos más sólidos del modelo es su capacidad para afrontar viajes largos. La batería de 102 kWh permite homologar una notable autonomía de hasta 610 kilómetros, una cifra que coloca al Lotus Emeya entre las referencias de su segmento.

A ello se suma una avanzada arquitectura de 800 voltios, una tecnología que permite aprovechar sistemas de carga rápida de muy alta potencia. Traducido al lenguaje de la vida real, significa menos tiempo parado y más tiempo rodando, algo especialmente importante en un vehículo concebido para recorrer largas distancias.

Prueba Lotus Emeya
Con este coche y ese color, es muy difícil pasar desapercibido.

Además, la gestión energética está muy conseguida para un automóvil de estas características. Teniendo en cuenta su tamaño, potencia y prestaciones, el equilibrio alcanzado entre rendimiento y consumo resulta francamente destacable.

Cómo esconder más de dos toneladas y media

Aquí es donde el Lotus Emeya demuestra que detrás de la tecnología sigue existiendo un importante trabajo de puesta a punto. Desde fuera impone por tamaño, anchura y presencia. Sin embargo, una vez en marcha transmite una sensación de agilidad que cuesta asociar a un coche de semejantes dimensiones.

Lo curioso es que, después de unos kilómetros, uno deja de pensar en su tamaño. Este GT eléctrico consigue transmitir una sensación de precisión poco habitual en un coche de semejantes dimensiones. No desafía las leyes de la física, pero sí consigue que el conductor se olvide de ellas durante bastante tiempo.

Prueba Lotus Emeya
En el interior, muchas pantallas, mucha fibra de carbono y mucho material prémium.

Y ahí está probablemente la mayor virtud del Lotus Emeya. Puede acelerar como un deportivo, viajar como una berlina de representación y afrontar una carretera de curvas con más entusiasmo del que sugiere su peso.

La dirección ofrece mucha precisión, el tren delantero responde con rapidez y la suspensión neumática controla los movimientos de la carrocería con notable eficacia. No hace milagros, porque la física sigue existiendo, pero consigue que el conductor olvide durante muchos kilómetros que está al volante de una enorme berlina eléctrica de lujo.

En carreteras rápidas destaca por estabilidad y aplomo. En zonas de curvas sorprende por la facilidad con la que cambia de apoyo y por la confianza que transmite. Hay momentos en los que uno acaba entrando algo más rápido de lo previsto simplemente porque el coche parece pedirlo continuamente.

Un interior a la altura de su precio

El habitáculo deja claro desde el primer instante que Lotus quiere competir entre las marcas más exclusivas del mercado. Materiales de calidad, ajustes cuidados, una presentación moderna y una gran carga tecnológica crean un ambiente que encaja perfectamente con el posicionamiento del modelo. De hecho, y como se ve en el siguiente vídeo, el habitáculo está inundado de pantallas digitales, incluidas las de los retrovisores.

Los asientos ofrecen un excelente compromiso entre confort y sujeción, mientras que el aislamiento acústico permite viajar con una tranquilidad absoluta. Todo transmite la sensación de estar en un producto muy elaborado, diseñado para que conductor y pasajeros recorran cientos de kilómetros sin esfuerzo.

Prueba Lotus Emeya
Pantalla digital hasta para que los pasajeros traseros controlen el climatizador en esa zona.

La tecnología también tiene un papel protagonista, e incluso resulta algo invasiva. Las diferentes pantallas, los sistemas de conectividad y las actualizaciones remotas forman parte de una experiencia moderna que encaja perfectamente con el carácter de este eléctrico prémium.

¿Son muchos 140.000 euros?

El Lotus Emeya ronda los 140.000 euros, una cifra que inevitablemente llama la atención. Sin embargo, basta repasar la lista de argumentos que ofrece para comprender mejor la propuesta de la marca británica.

Hablamos de un coche de esos más de 400 kW, que equivalen a algo más de 600 CV, tracción total, una gran autonomía, tecnología de última generación, capacidad de carga rápida, acabados de primer nivel y un equipamiento muy completo. No es un automóvil pensado para todos los bolsillos, pero tampoco parece especialmente caro cuando se analiza todo lo que pone sobre la mesa y, a mi juicio, presenta una relación entre producto, tecnología y equipamiento bastante convincente.

Prueba Lotus Emeya
Por lo menos, hay botones analógicos para ciertas funciones.

Lo mejor es que, pese a su tamaño y a su enfoque claramente prémium, sigue siendo un coche que invita a conducir. Y eso es precisamente lo que uno espera encontrar cuando ve el emblema de Lotus en el capó. Puede que los tiempos hayan cambiado, pero las ganas de disfrutar al volante siguen estando muy presentes en este espectacular Lotus Emeya. Y, por cierto, si su potencia y prestaciones te parecen justitas, hay una versión superior, con 660 kW (900 CV), pero para llevar ese vehículo, yo, al menos, tendré que esperar a sacarme el título de piloto de caza…

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