Pruebas

Maserati Levante: la deportividad y el estilo pueden ser eficientes

La variante Hybrid del lujoso SUV italiano combina a la perfección cualidades capaces de satisfacer a los conductores más exigentes.

Maserati

El Maserati Levante Hybrid rezuma carácter italiano con la mayor eficiencia. / Maserati

Maserati es una marca centenaria. También reconocida y aspiracional. De esas que despiertan admiración solo con nombrarla, porque sintetiza lo mejor de la tradición italiana en el diseño y fabricación de automóviles deportivos de lujo. Sin embargo, en un curioso fenómeno, a menudo pasa desapercibida para compradores de coches de esta categoría.

Quizá haya quien la considere más costosa de lo que realmente es, puede que se perciba como menos fiable que otras similares de origen alemán o con una oferta de productos limitada. Son prejuicios que, poco a poco, se van desmoronando con propuestas tan interesantes como el primer SUV de su larga historia, el Levante, además disponible en una versión en la que siendo fiel a sus principios refuerza la imprescindible eficiencia energética.

El Levante Hybrid utiliza la mecánica con la misma denominación del Ghibli, una berlina de corte cupé que abrió la puerta de la marca hacía un futuro más ecológico. Era inevitable la llegada de esta solución al segmento de moda, así que este todocamino Levante es la respuesta a las necesidades de un mercado entregado a un formato de carrocería tan atractivo como funcional.

Estilo italiano

Su caja de cinco puertas y cinco metros de longitud emana el buen saber hacer italiano, con un diseño cargado de personalidad. Dinamismo y elegancia a partes iguales, con una imponente rejilla frontal presidida por el tridente que identifica a la marca y una silueta de gran fluidez. En esta versión Hybrid aparecen detalles en color azul, como las tomas de aire laterales o el logotipo en el pilar C posterior, que la diferencia de sus hermanos y adelantan su apuesta por la eficiencia.

El ambiente interior es, igualmente, el que se espera del relumbrón de una marca como Maserati. Compite en las grandes ligas, con rivales muy cualificados y cada matiz debe servir para refrendar que se trata de un automóvil especial, de noble cuna y en evolución constante hacia las nuevas necesidades de sus clientes.

Los materiales se revelan exquisitos, al igual que los acabados, mientras que el equipamiento cuenta con todo aquello que ya se considera imprescindible en un producto de su posicionamiento. Muestra unos relojes analógicos en una pantalla de instrumentación TFT de siete pulgadas, mientras que el otro centro de control se confía a una pantalla de 8,4 pulgadas con grafismo mejorados.

La habitabilidad es correcta en las plazas delanteras y algo más justa en altura en las traseras, consecuencia inevitable de la caída en techo en su zaga. El maletero tiene una capacidad de 580 litros, suficientes para una utilización típica de una familia de cuatro miembros. No se trata, claro está, de un SUV diseñado para cumplir con expectativas elevadas de espacio, para ello existen otras opciones en el mercado diseñadas con ese objetivo.

Apuesta por la eficiencia

Maserati ha retirado de su catálogo el Levante con mecánica diésel, quedando ahora el Hybrid como escalón de acceso a la gama. La casa de Módena recurre a la tecnología microhíbrida con un sistema de 48 voltios para alcanzar el compromiso entre rendimiento y eficiencia. Esta versión debía ser tan entusiasmante como un motor de seis cilindros de gasolina, pero consumiendo y, por tanto, contaminando menos.

La opción elegida es un propulsor de cuatro cilindros, de dos litros de cubicaje, con turbocompresor y un rendimiento de 330 CV junto a un par de 450 Nm. Son datos que se traducen en unas prestaciones oficiales de 245 km/h de velocidad punta y una aceleración de 0 a 100 km/h en seis segundos, con un ahorro de gasolina del 20% respecto al Levante V6 de 350 CV: homologa un promedio de 9,7 litros por cada cien kilómetros en ciclo WLTP.

Un Maserati genuino

Hacer que un automóvil resulte menos tragón es, en estos tiempos, un desafío relativamente sencillo para los ingenieros. Conjugar eficiencia con deportividad se antoja algo más complicado y es lo que han conseguido con acierto en Maserati con su Levante Hybrid, que gracias a ello goza de todas las ventajas del etiquetado Eco de la DGT.

No hay que olvidar que se trata de un coche que pesa dos toneladas y se eleva hasta los casi 1,7 metros de altura total, con lo que la presencia de inercias debe considerarse inevitable. Y así es, aunque con un matiz significativo: Maserati ha logrado repartirlas y tenerlas bajo control de modo que el disfrute al volante quede garantizado en cualquier tipo de trazado.

Un reparto de pesos ideal entre ambos ejes (50/50), las ventajas de una suspensión neumática muy avanzada (que facilita incluso circular fuera del asfalto con ciertas garantías), la dirección intachable en cuanto a precisión, la altura libre al suelo variable y la tracción integral con embrague multidisco propician que el objetivo perseguido por Maserati se satisfaga con creces: un bello SUV deportivo pero también eficiente.

El placer de conducir

Porque más allá de semejante despliegue tecnológico, lo que encandila del Levante Hybrid son las sensaciones que transmite al volante. Un coche aplomado en todo tipo de carretera, con una estabilidad casi inquebrantable y una agilidad en curva que lleva a olvidar que se trata de un vehículo de tales dimensiones y peso.

Cierto es que 330 CV distan de ser valores de referencia en este segmento, las prestaciones convencen aunque no deslumbran. Sin embargo, será suficiente para un gran número de usuarios, quizá incluso más cómodos con un rendimiento asumible que con otros despliegues de potencia que llegan a poner en apuros a más de uno.

El Levante se conduce fácil, en condiciones normales obsequia con su tracción trasera, para enviar fuerza a las ruedas delanteras solo en caso de necesidad. Así que sus reacciones, su tacto, es el de un deportivo que empuja desde atrás y lo hace con solvencia, sin sobresaltos pero con efectividad dinámica.

Eficacia y eficiencia. Esa es la combinación ganadora del Hybrid. No es que la tecnología de 48V haga milagros, pero la intervención de la hibridación ligera en determinados momentos, permitiendo incluso circular por inercia (a vela) en carretera, ayuda a rebajar los consumos hasta registros bastante razonables. Rodando a buen ritmo, sin excesos pero con alegría, es fácil mantener el gasto por debajo de los 10 litros por cada cien kilómetros, cifra satisfactoria por lo que también representa en ahorro de emisiones de CO2.

Una alternativa interesante

El Maserati Levante Hybrid es un todocamino diferente, especial, lujoso, deportivo y rebosante de personalidad. Un rival más que cualificado para modelos del prestigio del Audi Q8, BMX X6, Mercedes GLE, Range Rover Velar o Porsche Cayenne, que no es cuestión menor.

Y con un precio base de 91.650 euros que resulta más que competitivo dentro de su segmento. No se trata, desde luego, de una cifra desdeñable pero sí que justificada para quienes puedan permitirse desembolsarla y disfrutar de un SUV que rompe ciertos esquemas.

Está mucho menos visto que la mayoría, le rodea un halo de leyenda que no se compra con dinero, se muestra equilibrado en prestaciones y consumos, tiene un diseño capaz de hacer girar las cabezas a su paso y pocos podrán decir que deja indiferente. Una grata sorpresa que apuntala los planes de una empresa tradicional que mira hacia un futuro con mucho por descubrir.

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