Volkswagen Polo 1.0 TSI 95 CV R-Line: pequeño pero muy resultón

Urbano por excelencia, planta cara por calidad y carácter al Seat Ibiza y Skoda Fabia. Con esta configuración, su precio es de 23.710 euros.

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El Volkswagen Polo siempre ha sido uno de los coches urbanos por excelencia, junto a sus primos del Grupo VW, el Seat Ibiza o el Skoda Fabia. Pero el Polo siempre ha aportado la calidad habitual de la marca, muy cerca de un Audi A1 sin ir más lejos.

Con 4,07 metros de longitud, su maniobrabilidad en ciudad es excelente y mantiene una muy buena estabilidad y dignas aptitudes en carretera.

R-Line, merece la pena

El acabado R-Line ofrece una serie de aditamentos exteriores sobre el acabado base, el Life, que por 1.850 euros más merecen la pena. Porque, por ejemplo, las llantas son de 16 pulgadas y no de 15, añade sensores de aparcamiento, el Digital Cockpit Pro’con pantalla multicolor de 10,25 pulgadas o, lo más interesante y ya comentado, el paquete exterior deportivo R-Line.

Claro que si se busca precio, con el acabado Life se queda en 21.860 euros y no los 23.710 de este R-Line, pero la diferencia, sobre todo de aspecto, es muy notable. Y es que también lleva unas molduras cromadas que imitan salidas de escape o ventanillas traseras y luneta oscurecidas.

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El acabado R-Line le da un aspecto más deportivo.

Igual que la sensación que se tiene al subir al coche. Que ya disponga de una pantalla de infoentretenimiento a color o tenga una más pequeña para el día a día quizá provoque el arrepentimiento por no haber pagado esos casi 2.000 euros.

Sobre todo porque tiene un software, muy intuitivo y que funciona muy rápido, por supuesto, compatible con Apple CarPlay y Android Auto. La calidad también es muy buena, aunque, evidentemente, en este tipo de coches urbanitas, abunden los plásticos, pero en este Volkswagen son, al menos dignos, al igual que el encaje entre ellos.

Al volante se percibe esa calidad y el confort de unos asientos muy bien resueltos, cómodos, de buen mullido y con buena sujeción lateral. Lo mismo pasa detrás, que cuenta con unos asientos cómodos, y con buen espacio, sobre todo para las cabezas de los más altos.

Eso sí, el Polo es lo que es y tampoco se puede pedir que viajen a pierna suelta tres pasajeros de 1,85 metros. Por cierto, que lo que sí se le puede pedir es que, además, sume un buen maletero, y lo hace gracias a sus 351 litros, uno de los más amplios de este segmento.

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Detrás hay espacio suficiente para dos adultos, pero si no son muy grandes.

A nivel de equipamiento, en este acabado no faltan elementos como los sensores acústicos de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de detección de peatones, control de crucero adaptativo, climatizador bizona o asistente de frenada de emergencia, entre otros.

Motor sencillo, pero eficiente

Este Polo cuenta con un motor 1.0 TSI de tres cilindros, con turbo y 95 CV. Puede parecer poca potencia, pero resulta más que suficiente para defenderse en el uso ciudadano y realizar alguna escapada o, incluso, un viaje de verano o Semana Santa, con los condicionantes de espacio lógico ya comentados.

A pesar del turbo, este motor se muestra algo perezoso a bajo régimen y, por ejemplo, desde parado, le cuesta salir con alegría. Lo mismo sucede en marchas largas. Si el cuentarrevoluciones cae mucho, se deberá trabajar con el cambio y reducir alguna marcha, porque el par motor de solo 175 Nm no es capaz de mover el coche de forma ágil en la zona baja de su rango de revoluciones.

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Por 2.930 euros más se puede tener el cambio automático de la foto, pero en este coche no merece la pena.

Una vez pasadas las 2.500 revoluciones, el Polo comienza a coger impulso y a mover mucho mejor. Claro que, a partir de entonces y si se sube mucho de vueltas, aparece el típico ronroneo de mecánica de tres cilindros, pero más contenido que en otros vehículos con motores similares.

Y aunque inserciones y tiempo de respuesta es muy bueno en el cambio manual de cinco velocidades, es cierto que en carretera se echa de menos una sexta relación para ahorrar un poco más de gasolina. Y eso que el consumo en esta prueba se ha quedado en unos razonables 5,7 litros/100 km (homologa 5,2 litros/100 km), pero también es verdad que en prácticamente todos los escenarios, tanto carretera como ciudad, el tráfico era muy fluido.

Si se habla de la fluidez de un viaje, en autovía, el Polo tiene una estabilidad muy buena, tanto que parece que se viaja en un coche más grande. Además, el ruido aerodinámico está bien resuelto y la suspensión realiza su trabajo de forma notable, ya que solo en los baches más grandes el pasaje sufrirá algún movimiento más desagradable.

A ello se le une una dirección lo suficientemente directa para maniobrar bien en ciudad y mantener el Polo en la trayectoria correcta en largos viajes sin esfuerzo y sin muchas correcciones. Con todo esto, el pequeño Volkswagen reúne todos los requisitos que cualquiera puede pedir en un urbanita de este estilo.

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El Polo tiene asientos de mullido cómodo delante y una calidad general en el interior de coche superior.

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Sobre la firma

Alfredo Rueda

Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.

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