Tres meses han pasado, más o menos, desde que se celebró la última carrera de F1: fue el 7 de diciembre de 2025 en Abu Dhabi, la carrera que coronó a Lando Norris como campeón del mundo. El próximo domingo, en Australia, volverá la acción en una temporada marcada por la nueva reglamentación.
Antes de que el ‘Gran Circo’ vuelva a la vida, Charles Leclerc ha aprovechado para celebrar su boda con Alexandra Saint Mleux. Ha sido este sábado, en Mónaco: una ceremonia íntima a la que sólo asistieron familiares y los amigos más cercanos.
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Lo más interesante para los aficionados al mundo del motor ha sido el coche elegido por los novios: un Ferrari 250 Testa Rossa de 1957. Primero apareció Charles Leclerc, solo, al volante y, después de la ceremonia, ya le acompañaba Alexandra.
No se trata de un modelo más de la casa italiana: fue el primero en usar el apellido Testa Rossa. Sus orígenes se remontan a ese año 1957, cuando tuvo lugar un cambio obligatorio en las normas de las carreras de coches deportivos.
El Ferrari 250 Testa Rossa nació con el cambio en las normas del Campeonato Mundial de Coches Deportivos. A partir de 1958, los vehículos tendrían que utilizar motores de 3.0 litros y Canny Enzo Ferrari se anticipó a ello: pidió el desarrollo de un deportivo impulsado por un V12 de, precisamente, 3.0 litros.
El 250 Testa Rossa fue el resultado del desarrollo del 500 TR de 1956. El 500 ya hacía referencia a la cilindrada: diseñado por Lampredi, era de cuatro cilindros (el primero de Ferrari) y 2.0 litros. Para distinguir la evolución a mayor potencia frente al 500 Mondial, las culatas (testa) se pintarían más tarde de rojo (rosso) convirtiéndose en el 500 TR. Esta tradición se trasladó al Ferrari 250 Testa Rossa: las cubiertas de las levas del V12 estaban pintadas en ese tono.
El primer triunfo en Le Mans
El Ferrari 250 Testa Rossa participaría, por primera vez, en el mundo de la competición en 1957: quedó entre los 10 primeros en los 1.000 kilómetros de Nürburgring. Su primer éxito llegó a principios de 1958: Phil Hill y Peter Collins triunfaron en los 1.000 kilómetros de Buenos Aires.
Tras aquel éxito, llegó la victoria en las 12 Horas de Sebring, donde ganaron por delante de otros 250 pilotos de Testa Rossa. Aquello sólo era el comienzo porque, ese mismo año, el Ferrari 250 Testa Rossa ganó la carrera Targa Florio y, a continuación, llegó la primera victoria en las 24 Horas de Le Mans para la marca italiana.
Terminó el año con suficientes victorias como para hacerse con el título del Mundial de Constructores. El siguiente, 1959, fue más duro, pero se alzó con la victoria en Sebring, y en 1960 volvió a ganar varias competiciones, incluyendo las 24 Horas de Le Mans.
El Ferrari 250 Testa Rossa ayudó de nuevo a ganar el título del Mundial de Constructores, una hazaña que repitió en 1961. En 1962, cinco años después de su lanzamiento, seguía ganando: se impuso, de nuevo, en Sebring y Le Mans.
Un precio de altos vuelos
En la actualidad, los modelos originales se venden por muchos millones. En 2014, el coche de 1957 que Hill y Collins pilotaron en esas victorias inaugurales se vendió, según consta, por casi 40 millones de dólares (34,12 millones de euros, según el cambio actual).
Un Ferrari 250 Testa Rossa de 1957 alcanzó 11,66 millones de euros y el de 1958, que ganó las 24 Horas de Le Mans, los 25 millones de dólares (21,32 millones de euros). No es de extrañar, por tanto, que el modelo que Leclerc ha elegido para su boda tenga un precio que ronde los 30 millones de euros.
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Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
