Hay fabricantes que bautizan sus motores con nombres fáciles de recordar. Otros prefieren recurrir a combinaciones de letras que, con el paso de los años, terminan formando parte del lenguaje de cualquier aficionado al automóvil. TSI, TDI, e-POWER, E-Tech o Hybrid Synergy Drive son algunos de los ejemplos más conocidos.
En BYD ocurre algo parecido con las siglas DM-i. Aparecen en algunos de sus modelos más populares, pero muchos conductores desconocen qué significan realmente y, sobre todo, por qué la marca les da tanto protagonismo.
La respuesta no está solo en el nombre. También explica la filosofía con la que BYD ha desarrollado sus híbridos enchufables, unos vehículos concebidos para comportarse la mayor parte del tiempo como un coche eléctrico, aunque dispongan de un motor de gasolina para los desplazamientos más largos.
¿Qué significan realmente las siglas DM-i?
Las letras DM proceden de Dual Mode, una denominación que BYD utiliza desde hace años para identificar sus sistemas de propulsión híbridos. La letra «i» hace referencia a intelligence, es decir, a la gestión inteligente que decide en cada momento cómo combinar el motor eléctrico, la batería y el motor de combustión para conseguir el mejor equilibrio entre prestaciones y eficiencia.

Puede parecer un simple nombre comercial, pero resume bastante bien la filosofía del sistema. Mientras muchos híbridos convencionales utilizan el motor de gasolina como elemento principal y el eléctrico actúa como apoyo, en los DM-i sucede prácticamente lo contrario.
En condiciones normales, el protagonista es el motor eléctrico. El propulsor de gasolina entra en funcionamiento cuando hace falta generar electricidad, mantener la carga de la batería o aportar potencia adicional durante aceleraciones intensas o viajes largos.
Una tecnología que lleva años evolucionando
Aunque en Europa las siglas DM-i se han popularizado hace relativamente poco, su historia comenzó mucho antes. BYD empezó a desarrollar sus primeros híbridos enchufables hace casi dos décadas y, desde entonces, ha ido perfeccionando el sistema generación tras generación.
La evolución no se ha centrado únicamente en aumentar la autonomía eléctrica. También ha mejorado la eficiencia térmica del motor de gasolina, la gestión electrónica de la energía y la transición entre ambos sistemas de propulsión para que el conductor apenas perciba cuándo cambia uno u otro.

El objetivo siempre ha sido el mismo: que el coche circule el mayor tiempo posible utilizando la energía eléctrica, reservando el motor de combustión para aquellas situaciones en las que realmente aporta una ventaja.
¿Qué modelos DM-i vende BYD en España?
La familia DM-i ha ido creciendo y ya representa una parte importante de la gama española de la marca. Actualmente, esta tecnología está presente en modelos como el BYD Seal U DM-i, el BYD Seal 6 DM-i, el BYD Seal 6 DM-i Touring, el BYD Atto 2 DM-i y el BYD Dolphin G DM-i.
Aunque se trata de vehículos muy diferentes entre sí (desde un SUV familiar hasta una berlina, un familiar o un compacto), todos comparten la misma filosofía mecánica.

De esta forma, BYD intenta ofrecer una experiencia de conducción muy cercana a la de un vehículo eléctrico, pero sin depender exclusivamente de los puntos de recarga durante los viajes más largos.
El secreto está en cómo utiliza el motor de gasolina
Esa es probablemente la mayor diferencia de un sistema DM-i respecto a otros híbridos enchufables.
Cuando la batería dispone de suficiente energía, el coche circula impulsado principalmente por el motor eléctrico, que ofrece una respuesta inmediata, un funcionamiento especialmente silencioso y una conducción suave. El motor de gasolina permanece en un segundo plano y solo entra en acción cuando es necesario.

Además, esta tecnología trabaja junto a la conocida Blade Battery, una de las baterías más representativas de BYD, y con motores de gasolina diseñados específicamente para alcanzar una elevada eficiencia, reduciendo al máximo el consumo de combustible.
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