Muchos conductores siguen creyendo que basta con levantar el pie del acelerador al ver un coche patrulla para evitar una sanción. Ese gesto, tan habitual en carretera, podría dejar de ser suficiente con la llegada de una herramienta que cambia por completo la forma de realizar los controles.
Durante los últimos meses, una nueva tecnología integrada en los coches de la Policía ha comenzado a demostrar de lo que es capaz en circulación real. Su funcionamiento no depende de radares fijos ni de dispositivos portátiles, sino de un sistema preparado para vigilar el tráfico de una forma completamente distinta.
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Un radar que trabaja incluso en movimiento
La Policía sueca ha iniciado el despliegue progresivo de un nuevo radar instalado directamente en sus vehículos, una medida que forma parte de la estrategia nacional para mejorar la seguridad vial y reducir el número de fallecidos y heridos graves en carretera.
A diferencia de los cinemómetros tradicionales, la herramienta permanece operativa tanto con el automóvil detenido como mientras circula, permitiendo controlar la velocidad sin necesidad de recurrir exclusivamente a controles estáticos o radares fijos.
Capaz de controlar varios vehículos al mismo tiempo
Una de las características que más llama la atención es su capacidad para medir simultáneamente la velocidad de varios vehículos.
El radar analiza los coches que circulan por delante, los que avanzan en el mismo sentido e incluso los que llegan por el carril contrario. Todo ello ocurre de forma automática, sin que el agente tenga que apuntar manualmente hacia un vehículo concreto.
Además, el dispositivo realiza 18 mediciones por segundo, registrando datos como la velocidad, la distancia y el sentido de circulación de cada automóvil detectado.
Gracias a esa rapidez, los policías reciben en una pantalla toda la información necesaria para decidir si procede realizar un control más exhaustivo.
Frenar en el último momento ya no resulta tan efectivo
Uno de los comportamientos más habituales entre quienes superan el límite de velocidad consiste en reducir bruscamente la marcha al detectar un vehículo policial.
Con esta tecnología, esa reacción pierde buena parte de su eficacia. La velocidad queda registrada antes incluso de que el conductor tenga tiempo de corregirla, por lo que una infracción puede quedar acreditada aunque el vehículo ya circule dentro del límite cuando pasa junto a la patrulla.
El equipo también incorpora un búfer de grabación de varios minutos, una función que permite conservar imágenes previas si los agentes consideran que se ha producido una conducta relevante para la investigación.
La última palabra sigue siendo del agente
Pese a su elevado grado de automatización, el radar no impone multas de manera automática.
La decisión continúa dependiendo de los policías presentes en el vehículo. Son ellos quienes valoran cada situación, seleccionan qué conductor será interceptado y redactan posteriormente la correspondiente denuncia.
En el informe quedan reflejados la velocidad registrada, la fecha, la hora y la identificación del vehículo policial, mientras que el conductor sigue siendo detenido para conocer el motivo de la sanción, igual que ocurre en los controles convencionales.
También puede detectar bicicletas
Otra de las funciones menos conocidas de esta herramienta es que no solo controla automóviles.
La Policía sueca ha explicado que también puede medir la velocidad de bicicletas cuando circulan por zonas donde existen restricciones específicas, como las calles de prioridad peatonal.
De hecho, los primeros agentes que han utilizado esta tecnología aseguran que ya han detectado ciclistas circulando por encima de la velocidad permitida en este tipo de espacios.
Un despliegue que continuará ampliándose
Por el momento, las primeras unidades equipadas con este radar han servido para comprobar su funcionamiento en condiciones reales de tráfico.
Los responsables policiales prevén ampliar progresivamente su implantación durante los próximos meses. Además, explican que muchos de los vehículos ya disponen del hardware necesario y que, en numerosos casos, bastará con activar el software correspondiente para incorporar esta función.
Antes de entrar en servicio, el sistema ha sido verificado por un organismo independiente. Encargado de certificar que las mediciones cumplen los requisitos exigidos para que puedan utilizarse como prueba en un procedimiento sancionador y garantizar que no se produzcan errores en la identificación de las infracciones.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
