No todo en la transición energética gira en torno al enchufe. Mientras el coche eléctrico monopoliza titulares, en los laboratorios industriales europeos se exploran vías alternativas que buscan rebajar emisiones sin cambiar por completo el parque móvil actual. La última propuesta apunta directamente al corazón del motor térmico.
Un consorcio industrial, formado por Horse Powertrain y Repsol, ha presentado un propulsor híbrido que promete cifras inéditas en eficiencia para un bloque de gasolina. El anuncio llega en un momento clave para el sector, cuando Bruselas revisa los objetivos climáticos y la industria reclama margen para soluciones distintas a la electrificación pura.
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Un salto térmico poco habitual
El nuevo sistema de propulsión, denominado HORSE H12 Concept, es una evolución profunda de un bloque de tres cilindros ya conocido en la industria. La clave no está en aumentar la potencia, sino en mejorar cada fase de la combustión para reducir pérdidas internas y aprovechar mejor cada gota de carburante.
Según los datos facilitados por sus responsables, este conjunto híbrido logra una eficiencia térmica máxima del 44,2%, una cifra poco habitual en motores de gasolina. Sobre el papel, el consumo homologado se situaría por debajo de 3,3 litros por cada 100 kilómetros en ciclo WLTP. La referencia utilizada para medir el avance es la media de turismos nuevos matriculados en Europa en 2023.
Para lograrlo, el propulsor trabaja con una elevada relación de compresión de 17:1, incorpora un sistema avanzado de recirculación de gases de escape y utiliza un turbocompresor optimizado. A ello se suma un sistema de encendido de alta energía y una transmisión híbrida revisada para gestionar mejor el flujo eléctrico y mecánico

El conjunto se completa con un sistema de encendido de alta energía y una transmisión híbrida optimizada, diseñada para gestionar con mayor precisión el flujo entre la parte eléctrica y la mecánica.
Gasolina de origen renovable
El propulsor está concebido para funcionar con gasolina de origen 100% renovable, producida a partir de residuos y certificada en su trazabilidad. Este combustible ya se fabrica a escala industrial en España y es compatible con los coches actuales sin necesidad de modificaciones técnicas.
En un vehículo de tamaño medio que recorra unos 12.500 kilómetros anuales, la combinación de este bloque con ese combustible permitiría evitar la emisión de hasta 1,77 toneladas de CO₂ al año frente a un modelo equivalente con gasolina convencional. La reducción se calcula teniendo en cuenta el ciclo de vida del producto, no solo lo que sale por el tubo de escape.
En la práctica, el planteamiento busca ofrecer una alternativa inmediata para un parque automovilístico que, en Europa, sigue compuesto en más de un 97% por vehículos con motor de combustión.

Desarrollo con sello español
El proyecto ha sido liderado por equipos técnicos ubicados en Valladolid y Madrid. Ya existen dos prototipos plenamente funcionales y el primer vehículo de prueba debería presentarse en los próximos meses.
Este movimiento coincide con la revisión del reglamento europeo que fija, en su versión actual, un objetivo de cero emisiones en el tubo de escape para los turismos nuevos a partir de 2035. La Comisión ha planteado introducir mecanismos de flexibilidad que permitan compensaciones mediante combustibles sintéticos o renovables, aunque el debate político continúa abierto.
En este contexto, la apuesta por motores ultraeficientes alimentados con carburantes de baja huella climática se presenta como una pieza adicional en el tablero. No compite directamente con el eléctrico, pero tampoco se resigna a desaparecer.
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