A la hora de conducir, es fundamental mantener la máxima atención y respetar en todo momento las normas de seguridad para evitar accidentes. La conducción exige una concentración constante, ya que cualquier descuido, por pequeño que parezca, puede tener consecuencias graves.
Sin embargo, es muy fácil distraerse al volante. Entre las distracciones más habituales se encuentran beber una bebida, ajustar la radio, manipular el GPS o incluso fijarse en el entorno. Y aunque no sea la más común, el uso del teléfono móvil destaca como una de las más peligrosas.
Esta práctica obliga a apartar la vista de la carretera y reduce la capacidad de reacción. Si además se utiliza para grabarse mientras se conduce, el peligro aumenta todavía más. No solo eleva considerablemente la probabilidad de provocar un accidente, sino que también constituye una infracción grave de la normativa de tráfico.
Se trata de una conducta más extendida de lo que parece, especialmente entre futbolistas y figuras públicas que, al volante de vehículos deportivos, comparten este tipo de contenido en redes sociales pese al evidente riesgo que conlleva.
Grabándose al volante de un Urus
Esta situación ha quedado reflejada recientemente en el caso de un futbolista español. Bryan Zaragoza, jugador del Bayern de Múnich, actualmente cedido en la AS Roma, se encuentra en el punto de mira por un vídeo que él mismo publicó en sus historias de TikTok.
Según se aprecia en las imágenes, el jugador circulaba al volante de un Lamborghini, concretamente un Urus. No iba como copiloto, sino que era él mismo quien conducía y, al mismo tiempo, se grababa durante el trayecto. Además, se observa cómo supera ligeramente el límite de velocidad permitido, situado en 120 km/h, al alcanzar los 130 km/h.
Aunque el exceso de velocidad sea leve, se trata igualmente de una infracción. A ello se suma el uso del teléfono móvil al volante y, en este caso, el hecho de grabarse mientras conduce, una conducta que pone en riesgo no solo al propio conductor, sino también al resto de usuarios de la vía.
Por si fuera poco, el futbolista decidió compartir el vídeo en sus redes sociales, donde, siendo una figura pública, su difusión está prácticamente garantizada. Esta exposición contribuye a normalizar una conducta claramente peligrosa al volante.
Una combinación de infracciones
En España, el uso del teléfono móvil al volante, sin manos libres, está considerado una infracción grave, sancionada con una multa de 200 euros y la retirada de seis puntos del carnet de conducir. Si, además, el conductor está manipulando el dispositivo con la mano, como sería el caso al grabarse, la infracción es aún más evidente.
A ello se suma el exceso de velocidad. Aunque en este caso la superación del límite sea ligera, 130 km/h en una vía limitada a 120 km/h, sigue siendo sancionable. Este tipo de infracción conlleva una multa económica que, en los tramos más bajos, suele situarse en torno a los 100 euros, aunque puede variar en función del margen de exceso.

Por tanto, la combinación de ambas conductas no solo implica un comportamiento peligroso, sino también una acumulación de sanciones. Más allá de la multa económica y la pérdida de puntos, este tipo de acciones pueden tener consecuencias mucho más graves si derivan en un accidente, por lo que resulta fundamental evitar cualquier distracción al volante.
La influencia de los futbolistas
En este sentido, adquiere aún mayor relevancia cuando se trata de figuras públicas como los futbolistas, ya que cuentan con una gran visibilidad y una capacidad de influencia muy alta, especialmente entre los más jóvenes.
Todo lo que hacen, y más aún lo que comparten en redes sociales, puede llegar a miles de personas en cuestión de minutos, por lo que este tipo de comportamientos no solo quedan en un caso aislado, sino que pueden contribuir a normalizar conductas peligrosas al volante que, en ningún caso, deberían llevarse a cabo.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
Ni Ferrari ni Lamborghini: la marca que mejor define el garaje de Griezmann