Parece un Golf GTI de los 80, pero bajo el capó esconde algo que nadie esperaría encontrar

Un aficionado dedicó meses a desarrollar desde cero este peculiar proyecto, que ha terminado llamando incluso la atención del fabricante.

Cortacésped Golf
Imagen YouTube Project Hunter | Project Hunter

A primera vista podría parecer una interpretación en miniatura de uno de los compactos más reconocibles de los años ochenta. Tiene todas sus características más llamativas, incluso unas pequeñas llantas de inspiración deportiva. 

Pero las dimensiones dejan claro que algo no encaja. La explicación aparece al levantar el capó: este pequeño GTI no está pensado para circular por carretera y su trabajo se desarrolla sobre un terreno bastante más verde. 

Un Golf GTI que en realidad corta el césped 

Detrás de esta creación se encuentra Nils, un aficionado alemán responsable del canal de YouTube Project Hunter. Su objetivo era construir desde cero un robot cortacésped autónomo, pero decidió convertir el proyecto en algo mucho más especial. 

La inspiración llegó del Golf de segunda generación de su padre. En lugar de comprar un robot comercial y modificar su carcasa, Nils desarrolló su propia máquina y diseñó una carrocería inspirada en el Volkswagen Golf II GTI. 

El parecido no se limita a una silueta aproximadamente similar. El frontal reproduce la parrilla, los característicos faros circulares y el paragolpes deportivo, mientras que los pasos de rueda ensanchados esconden unas pequeñas llantas inspiradas en las populares BBS. 

También cuenta con pilotos traseros funcionales y diferentes detalles destinados a acercarlo al coche original. Eso sí, las proporciones están condicionadas por una peculiar configuración de tres ruedas y por el gran voladizo delantero necesario para esconder su verdadera función. 

Más de 100 horas imprimiendo la carrocería 

Buena parte del exterior fue fabricado mediante impresión 3D. Según explica su creador, producir todos los paneles necesarios para completar la carrocería requirió más de 100 horas de funcionamiento de la impresora. 

Debajo de esa apariencia de GTI se encuentra un chasis de aluminio encargado de soportar tanto los componentes electrónicos como el mecanismo que permite cortar la hierba. Prácticamente todo el conjunto fue desarrollado específicamente para el proyecto. 

Y es precisamente bajo el capó donde desaparece definitivamente cualquier parecido mecánico con el Volkswagen de los años ochenta. En lugar de encontrar un motor de gasolina, aparece el sistema encargado de mantener el jardín a raya. 

Un motor de dron y sensores para detectar erizos 

Bajo el capó se esconde un motor eléctrico brushless, similar a los utilizados en drones, encargado de mover un disco de corte cuya altura puede regularse. Pero la parte más sofisticada está en los sistemas que permiten al pequeño GTI trabajar de manera autónoma. 

Cuatro sensores ultrasónicos detectan obstáculos, mientras que unos interruptores situados en los paragolpes actúan como protección adicional. También incorpora un sistema de emergencia capaz de detener el mecanismo si detecta alguna anomalía. 

Más curioso todavía es el dispositivo pensado para proteger a pequeños animales. Un sensor térmico ayuda a detectar, por ejemplo, la presencia de erizos entre la hierba y permite detener el cortacésped antes de alcanzarlos. 

También se controla desde el móvil 

Nils puede manejarlo desde una aplicación que ofrece imagen en directo de una cámara y permite controlar la velocidad, consultar la batería o accionar las luces y el claxon. 

Tras solucionar algunos problemas iniciales de software, el invento ya acumula más de 70 horas de funcionamiento autónomo y alrededor de 60 kilómetros recorridos cortando el césped. 

Volkswagen terminó descubriendo el proyecto 

La fidelidad al Golf II acabó llamando incluso la atención de Volkswagen. La compañía conoció la creación y decidió enviar a Nils un detalle que todavía le faltaba para completar correctamente el frontal. 

Se trataba de un auténtico emblema GTI, que terminó colocado en la parrilla del cortacésped. El creador añadió además una pequeña matrícula alemana para completar la apariencia de automóvil. 

Hasta incluyó en ella una pegatina que imita la utilizada por la TÜV, la organización responsable de las inspecciones técnicas en Alemania. Evidentemente, se trata únicamente de una broma y no de una homologación real. 

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