Todo sobre la bola de remolque: el paso que muchos olvidan y puede costar hasta 400 euros

Descubre qué tipo de enganche necesita tu coche, cuánto cuesta instalarlo, cuándo hay que pasar la ITV y cómo mantenerlo en perfecto estado.

bola remolque

Con la llegada del verano, miles de conductores preparan el coche para las vacaciones incorporando accesorios que les permitan transportar más equipaje o remolcar una caravana. Lo que parece un simple complemento, sin embargo, está sujeto a una normativa específica. 

La legislación no solo regula cómo debe montarse este dispositivo, sino también su homologación, el paso por la ITV y las condiciones en las que debe utilizarse. A ello se suma un mantenimiento que, pese a ser muy sencillo, puede marcar la diferencia entre un viaje sin sobresaltos y una avería inesperada. 

Tipos de bola de remolque

Aunque desde el exterior puedan parecer idénticas, existen tres tipos principales de bolas de remolque, cada una pensada para un perfil de conductor distinto. Elegir una u otra no depende únicamente del presupuesto, sino también de la frecuencia con la que se vaya a utilizar. 

La opción más económica es la bola fija, que permanece instalada de forma permanente en el vehículo. Destaca por su robustez y sencillez mecánica, pero también porque modifica de manera constante la estética de la parte trasera y puede resultar menos práctica cuando no se utiliza. 

Quienes recurren al remolque de forma ocasional suelen optar por una bola desmontable, que permite retirar el enganche cuando deja de ser necesario. Además de ofrecer una imagen más limpia del vehículo, evita golpes innecesarios durante el uso diario. 

Por encima de ambas se sitúa la bola retráctil, un sistema más sofisticado que queda oculto bajo el paragolpes mediante un mecanismo específico. Es la alternativa más discreta, aunque también la que requiere una mayor inversión. 

Lo necesario para poner una bola de remolque

Uno de los errores más frecuentes es pensar que basta con colocar la bola de remolque para poder utilizarla legalmente. En realidad, su instalación se considera una reforma del vehículo cuando se monta después de la matriculación

Eso obliga a acudir a un taller autorizado, que deberá emitir el correspondiente certificado de montaje. Posteriormente será necesario presentar toda la documentación en una estación de ITV para que el enganche quede inscrito en la ficha técnica del automóvil. 

Remolque coche
Un automóvil en viaje con un remolque ligero acoplado.

El conductor dispone de 15 días desde la instalación para legalizar la reforma. Circular sin haber realizado este trámite puede derivar en sanciones, incluso aunque el sistema esté correctamente montado desde el punto de vista técnico. 

El coste también conviene tenerlo en cuenta. La instalación suele oscilar entre 250 y 800 euros, dependiendo del modelo del vehículo y del tipo de enganche elegido. A esa cantidad hay que añadir la inspección en la ITV, cuyo precio ronda los 40 euros, además del informe de conformidad y el certificado del taller

¿Cuánto es la multa por llevar la bola de remolque?

Una de las sanciones más elevadas aparece cuando la bola instalada no está homologada o no ha sido legalizada correctamente. En ese caso, la multa puede alcanzar los 400 euros, ya que el vehículo circula con una reforma no autorizada. 

También puede haber problemas cuando el enganche dificulta la visibilidad de la matrícula o de los pilotos traseros. La normativa exige que ambos elementos permanezcan perfectamente visibles, tanto si se circula con remolque como si no. 

En determinadas situaciones, una matrícula parcialmente tapada por un accesorio puede acarrear multas de hasta 200 euros. Lo mismo sucede si el sistema de iluminación del remolque no funciona correctamente o los conectores eléctricos presentan algún fallo. 

Cuando se remolca una caravana o un remolque ligero, además, es imprescindible comprobar que la conexión eléctrica transmite correctamente las funciones de alumbrado y señalización, un aspecto especialmente importante en desplazamientos largos. 

El mantenimiento necesario 

Su aspecto metálico transmite sensación de resistencia, pero la bola de remolque también necesita cuidados periódicos para conservar todas sus prestaciones

El enemigo más habitual es el óxido. La exposición constante al agua, la humedad o la sal de las carreteras puede deteriorar la superficie metálica con el paso del tiempo. Si aparecen signos de corrosión, basta con utilizar un cepillo metálico suave y eliminar los restos antes de aplicar una grasa protectora. 

Ese lubricante no solo protege frente a la oxidación. También reduce la fricción entre la bola y el acoplador del remolque, facilitando las maniobras de enganche y evitando ruidos o desgastes prematuros durante la marcha. 

Otro aspecto recomendable es revisar periódicamente el apriete de los tornillos que fijan el conjunto al chasis. Aunque rara vez se aflojan, una comprobación anual puede evitar problemas cuando el vehículo soporta cargas elevadas. 

Las versiones desmontables requieren además un cuidado adicional. Conviene retirarlas de vez en cuando para impedir que el mecanismo termine bloqueándose por suciedad o corrosión.

Guardarlas limpias, protegidas y en un lugar seco ayuda a prolongar su vida útil y garantiza que puedan colocarse sin dificultad cuando llegue el momento de iniciar un nuevo viaje

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