Comprar un coche por Internet permite comparar modelos, precios y equipamientos desde casa. Pero una oferta demasiado buena puede esconder algo muy distinto.
La última alerta de las autoridades estadounidenses pone el foco en una modalidad que resulta especialmente difícil de detectar. El engaño empieza antes de que el comprador llegue al supuesto concesionario.
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Una copia casi idéntica de un concesionario real
La Federal Trade Commission (FTC) de Estados Unidos ha advertido de una nueva modalidad de fraude en la que los delincuentes crean páginas web que se hacen pasar por concesionarios legítimos. La alerta fue publicada el 1 de septiembre de 2026.
La dificultad está en que no siempre se trata de una web evidentemente falsa. Los estafadores pueden clonar la página de un negocio real, utilizando su logotipo, fotografías, inventario y otros elementos visuales para conseguir que el visitante crea que está tratando directamente con la empresa.
La FTC señala además que algunas de estas páginas incorporan testimonios falsos de clientes y explican con detalle cómo sería el proceso de compra. Todo está pensado para eliminar las dudas antes de solicitar el pago.

La inteligencia artificial parte del engaño
Uno de los elementos que más preocupa en esta nueva modalidad es el uso de inteligencia artificial para reproducir las páginas legítimas. La tecnología permite a los delincuentes crear imitaciones mucho más convincentes en menos tiempo.
El resultado puede ser una web con vehículos reales, fotografías reales y una identidad comercial que también existe. El problema está en que quien recibe el dinero no es el concesionario, sino el responsable de la página fraudulenta.
Para captar compradores, además, pueden aparecer automóviles especialmente difíciles de encontrar, como clásicos o deportivos de producción limitada. También resulta eficaz colocar precios considerablemente inferiores al mercado y transmitir que la oportunidad puede desaparecer rápidamente.
Es una combinación peligrosa: un coche deseado, un precio atractivo y una sensación de urgencia pueden hacer que el comprador deje de realizar algunas comprobaciones básicas.
El pago por adelantado es una de las principales señales
El objetivo final de estas páginas no es vender un automóvil inexistente, sino conseguir que la víctima envíe dinero antes de descubrir el engaño. La FTC recomienda desconfiar especialmente cuando el supuesto concesionario exige un pago inicial mediante transferencia bancaria.
El problema puede descubrirse demasiado tarde. El comprador puede desplazarse hasta la dirección del establecimiento que aparece en la página y descubrir allí que nadie conoce su pedido ni ha recibido su dinero.
Por eso, la comisión estadounidense recomienda comprobar personalmente el concesionario antes de entregar una cantidad importante. Cuando la distancia hace imposible acudir, propone solicitar una inspección móvil independiente del vehículo. Si el vendedor se niega, aconseja buscar otra opción.

En España también se utilizan coches como gancho
El problema no es ajeno al mercado español. En junio de 2025, la Guardia Civil y la Policía Nacional desarticularon una organización dedicada a estafar mediante anuncios falsos de coches de segunda mano publicados en diferentes portales.
La investigación identificó inicialmente 175 víctimas y un perjuicio económico superior a 380.000 euros. Los delincuentes ofrecían vehículos por debajo de su valor de mercado sin autorización de sus propietarios y contactaban después con los interesados.
Una vez captado el comprador, solicitaban una transferencia como reserva y también una fotografía del DNI para completar el supuesto contrato de compraventa. La organización utilizaba decenas de líneas telefónicas y numerosas cuentas bancarias para desarrollar la actividad.
La modalidad española no es idéntica a la advertida ahora por la FTC, pero comparte una de las claves del fraude: utilizar un automóvil atractivo y un precio fuera de mercado para generar confianza y acelerar el pago.
El precio puede ser la primera pista
Antes de contactar con un supuesto vendedor, conviene mirar cuánto cuestan unidades equivalentes en otros establecimientos. El Centro Europeo del Consumidor en España recomienda desconfiar de productos ofrecidos a precios demasiado ventajosos y comprobar tanto la identidad como el historial del vendedor.
La comparación debe ir más allá del importe anunciado. También resulta importante revisar que aparezcan la identidad de la empresa, sus datos de contacto y la información legal correspondiente. En una compra online, estos datos deben facilitarse de forma clara al consumidor.
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