Antes de vender un móvil, prácticamente nadie duda de que debe borrar fotografías, cuentas y contraseñas. Con los coches modernos, esa precaución todavía puede pasar inadvertida pese a la información que manejan.
Entregar las llaves tampoco significa necesariamente romper todos los vínculos con el vehículo. Parte del rastro generado durante su uso puede permanecer después de que el automóvil haya cambiado de manos.
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Un coche sabe mucho más que sus kilómetros
Los vehículos actuales generan una enorme cantidad de información durante su utilización. El ADAC cita desde datos de diagnóstico y localización hasta diferentes señales procedentes de sus sensores.
Entre ellas pueden encontrarse la velocidad de las ruedas, presión de los neumáticos, presión de frenado o revoluciones del motor. Algunos sistemas registran además trayectos, modos de conducción utilizados o determinados parámetros relacionados con el funcionamiento.
A esto se suma la información introducida por el propio usuario. Dependiendo del modelo, el sistema multimedia puede almacenar destinos del navegador, contactos, dispositivos vinculados o perfiles personales.
La combinación de estos registros permite conocer mucho más sobre la utilización de un automóvil de lo que muestra simplemente su cuentakilómetros.

No toda la información se queda dentro del coche
Los datos tampoco tienen por qué permanecer concentrados en un único lugar. Una parte puede conservarse en las unidades de control y otros sistemas internos, mientras determinados contenidos personales quedan almacenados en el equipo multimedia.
En los vehículos conectados existe además una segunda ubicación. Parte de la información generada puede transmitirse a los servidores del fabricante para prestar determinados servicios digitales asociados al automóvil.
Esto adquiere especial importancia cuando cambia el propietario. Borrar los contenidos almacenados en el vehículo no implica necesariamente eliminar aquellos que ya hayan sido enviados a los sistemas de la marca.
El Comité Europeo de Protección de Datos señala que, ante un cambio de propietario, deberían suprimirse aquellos datos personales que hayan dejado de ser necesarios para la finalidad con la que fueron recopilados.
Otros registros pueden conservarse durante más tiempo cuando exista una finalidad y una base jurídica que lo justifiquen. Por tanto, entregar o incluso restablecer el automóvil no supone necesariamente que toda la información desaparezca simultáneamente.
El antiguo propietario podría seguir conectado
Hay una tercera pieza que no se encuentra necesariamente dentro del vehículo ni corresponde a sus unidades de control: las aplicaciones móviles y cuentas online asociadas.
Las herramientas de algunas marcas permiten consultar la autonomía, programar la climatización o conocer la posición del automóvil. Dependiendo del modelo, pueden incluso ofrecer funciones como abrir y cerrar las puertas a distancia.
El problema aparece si el coche se vende sin desvincular correctamente al anterior usuario. Algunas conexiones podrían continuar activas pese a que las llaves ya estén en manos de otra persona.

Qué borrar antes de entregar las llaves
Antes de vender un coche conectado conviene revisar toda la información personal accesible desde el sistema multimedia. Esto incluye perfiles, teléfonos emparejados, contactos, destinos guardados e historiales, entre otros elementos.
Cuando esté disponible, también resulta recomendable utilizar la opción de restablecimiento a los valores de fábrica. Su alcance varía entre fabricantes y modelos, por lo que no todos los vehículos eliminan exactamente los mismos contenidos.
Después hay que ocuparse de los servicios externos vinculados al antiguo usuario. El vehículo debe eliminarse de la aplicación correspondiente y conviene revisar la cuenta online para comprobar que han desaparecido los accesos remotos.
También deberían revisarse posibles servicios asociados a localización, recarga, pagos o suscripciones que utilicen información o medios de pago personales.
El comprador, por su parte, puede comprobar que no quedan usuarios anteriores registrados y completar correctamente su identificación como nuevo usuario principal.
Una nueva herramienta desde 2025
Desde el 12 de septiembre de 2025 se aplica en la Unión Europea el Data Act, una normativa que ha ampliado el control sobre determinados datos generados por productos conectados, entre ellos los automóviles.
En este caso, no se trata de una función para borrar el vehículo antes de venderlo. La regulación permite al usuario solicitar gratuitamente acceso a determinados datos generados durante su utilización que estén disponibles para el fabricante.
La información debe facilitarse en un formato estructurado y legible por máquina. El propietario puede además solicitar que determinados datos sean puestos a disposición de un tercero.
Esta posibilidad abre la puerta a compartirlos con talleres independientes, aseguradoras, peritos u otros proveedores de servicios, sin que el fabricante tenga necesariamente el control exclusivo sobre su utilización.
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