Conducir

Accidente de tráfico en una rotonda: ¿de quién es la culpa?

Para muchos conductores las glorietas son una trampa, con choques que en ocasiones pueden ser graves. Por eso es importante saber cómo actuar.

rotonda

Una rotonda en el centro de Alicante.

Aunque su principal objetivo es mejorar la fluidez del tráfico en las intersecciones, lo cierto es que las rotondas son uno de los puntos más conflictivos de la circulación en ciudades y carreteras. Hace ya tiempo que distintos estudios demuestran el aumento de accidentes y fallecidos en estos trazados que llegaron a España a mediados de los años setenta.

Los últimos datos también confirman esta tendencia. En 2019 (aún no hay cifras referentes a 2020), se registraron en las rotondas españolas un 9.808 siniestros con víctimas y 59 colisiones mortales, según el Anuario Estadístico de Accidentes.

La mayoría de ellos –un total de 6.459– tuvieron lugar en las vías urbanas. Los números sirven para concluir que, en general, seguimos sin conducir bien en las rotondas. Pero ¿qué ocurre cuando hay una colisión? ¿De quién es la culpa? ¿Cómo se debe actuar tras un accidente dentro de una glorieta?

A grandes rasgos, el Reglamento General de Circulación indica que en una rotonda tienen preferencia los vehículos que ya se encuentren circulando en ella respecto a los que se disponen a acceder. Por ese motivo, es imprescindible respetar las señales desde antes de incorporarse a esta vía circular. Muchos de los accidentes suceden precisamente porque los conductores no aplican de forma correcta el criterio de “ceda el paso” o intentan incorporarse a velocidad excesiva. “En ese caso, es el vehículo que se incorpora quien está realizando la infracción y, por tanto, el causante de una posible colisión”, advierte el responsable de Formación del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), Alberto Caamaño.

Además, un buen número de conductores elige un carril inadecuado al circular por dentro de estas vías e incluso abandona la rotonda desde el carril interior, sin ni siquiera indicar la maniobra con el intermitente. Caamaño advierte que muchos automovilistas “obtuvieron el carnet de conducir hace 40 o 50 años y no han vuelto a pasar por la autoescuela, por lo que no están al día con las nuevas reglas”.

En ese sentido, la normativa es clara: si dos vehículos que están dentro de la glorieta colisionan, el conductor que cambia de carril será el infractor y responsable del accidente. “Lo mismo ocurre en el caso de que un conductor quiera salir de la rotonda y circule por el interior: si se cambia de carril de manera inesperada, sin observar y respetar a quienes circulan por el exterior, puede producirse un choque debido a su falta de prudencia, y se le debe atribuir a él la culpabilidad”, argumenta el experto del RACC. Por eso, si a la hora de abandonar la glorieta estamos situados en alguno de los carriles interiores (de la izquierda) y no podemos cambiarnos al exterior con seguridad, tendremos que dar la vuelta hasta que podamos salir correctamente.

Y si circula un grupo de ciclistas por la rotonda, todos ellos tendrán preferencia. Por eso, se debe ceder el paso no solo a la primera bicicleta, sino al grupo entero. No hacerlo puede ocasionar una colisión muy peligrosa para el usuario más vulnerable, el ciclista.

¿Qué hago si hay un accidente?

Si se produce un golpe en la glorieta, hay que actuar como con cualquier otro accidente. Antes de bajar del vehículo es imprescindible colocarse los chalecos de alta visibilidad, y el resto de pasajeros no debe apearse del automóvil si no es estrictamente necesario, ya que es la mejor manera de evitar un posible atropello.

Si el golpe es leve y los vehículos pueden circular con normalidad, basta con retirarse de la rotonda para restablecer la circulación cuanto antes y cumplimentar el parte amistoso de accidente. En caso contrario, es obligatorio señalizar el percance con los triángulos de emergencia –a partir del 1 de julio se pueden usar indistintamente estos o las las luces V-16– y avisar cuanto antes a la grúa para que se despeje la circulación en la glorieta.

En el caso de que haya heridos, debe avisarse a los servicios de emergencia a través del 112 y aportar la mayor información posible. “Y, por supuesto, debemos socorrer, permanecer con las posibles víctimas y atenderlas en aquello que realmente sepamos hacer hasta que llegue la asistencia sanitaria”, recuerda Caamaño. En su opinión, el hecho de que cada vez existan más tipos de rotondas –desde miniglorietas y glorietas dobles a glorietas partidas, semaforizadas o turboglorietas, entre otras–  “dificulta la comprensión del reglamento y genera dudas a la hora de circular”.

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