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Algo está pasando con el diésel en España y basta mirar el surtidor para comprobarlo

Madrid |

Las ayudas vigentes no han logrado frenar una evolución que está alterando por completo las cuentas de los conductores.

Repostando diésel

Foto: Getty Images

La diferencia entre llenar el depósito de un coche de gasolina o uno diésel prácticamente ha desaparecido. Tras varias semanas de fuertes movimientos, los dos carburantes han terminado situándose en niveles casi idénticos. 

La situación resulta todavía más llamativa por las medidas vigentes durante septiembre. Uno de ellos disfruta de una reducción fiscal cuatro veces mayor, pero su fuerte encarecimiento ha terminado absorbiendo buena parte de esa ventaja. 

Solo 0,001 euros separan al diésel de la gasolina 

El precio medio de la gasolina sin plomo 95 se sitúa en 1,942 euros por litro, mientras que el gasóleo A alcanza los 1,941 euros, según los últimos valores de referencia. 

La distancia es de únicamente 0,001 euros por litro, es decir, una décima de céntimo. Llevado a un depósito de 50 litros, apenas existirían cinco céntimos de diferencia entre repostar uno u otro combustible. 

El acercamiento se ha producido después de un septiembre especialmente intenso. El gasóleo llegó a encadenar diez jornadas consecutivas al alza y, a mediados de mes, ya había superado el precio que registraba antes de que aumentase su reducción fiscal.

Surtidores de una gasolinera.

¿Por qué está subiendo tanto el diésel? 

Gasolina y gasóleo proceden del petróleo, pero eso no significa que sus precios tengan que evolucionar de manera idéntica. Una vez refinados se convierten en productos diferentes, con su propia oferta, demanda y cotización en los mercados internacionales. 

El diésel se encuentra especialmente presionado por su enorme peso en la economía. No solo abastece a millones de turismos, sino que resulta esencial para el transporte de mercancías, la agricultura, la construcción, la industria y buena parte de la logística. 

Europa tiene además una importante dependencia exterior de este carburante. Su capacidad de producción no permite cubrir completamente las necesidades del continente, por lo que cualquier problema en el suministro internacional o en las refinerías puede trasladarse rápidamente a las cotizaciones. 

A ello se suman las tensiones del mercado energético y el encarecimiento del petróleo. La combinación de una elevada demanda y una oferta más ajustada está ejerciendo una presión especialmente intensa sobre el gasóleo. 

El diésel tiene 20 céntimos de rebaja 

Precisamente la evolución del gasóleo explica que durante septiembre reciba un tratamiento fiscal diferente. Desde el día 1 cuenta con una reducción de 20 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos. 

La cantidad es el doble de los 10 céntimos aplicados durante agosto. El incremento se debe a la cláusula de salvaguarda incluida en el mecanismo aprobado por el Gobierno para responder al fuerte encarecimiento de los carburantes. 

La norma establece que, si la inflación interanual de un combustible supera el 15%, se refuerza la reducción fiscal. El gasóleo había aumentado un 15,7% en julio, por lo que superó ese límite y activó el tramo de 20 céntimos para septiembre. 

La gasolina no lo hizo. Su incremento interanual durante aquel mes se situó alrededor del 7%, por debajo del umbral establecido, por lo que siguió el calendario previsto de retirada progresiva de las medidas. 

Imagen tomada el 21 de septiembre en una gasolinera de Madrid.

La gasolina solo recibe cinco céntimos 

Como consecuencia, desde el 1 de septiembre la reducción aplicada a la gasolina pasó de 10 a cinco céntimos por litro, mientras que la correspondiente al gasóleo aumentó hasta 20. 

Esto significa que actualmente existe una diferencia fiscal de 15 céntimos por litro a favor del diésel. Pese a ello, el importe que encuentra el conductor en el surtidor ha terminado prácticamente igualándose. 

El gasóleo ha continuado encareciéndose durante septiembre hasta absorber rápidamente buena parte del efecto que tuvo la ampliación de la medida al comenzar el mes. 

De hecho, a mediados de septiembre ya costaba más que antes de que su beneficio fiscal pasara de 10 a 20 céntimos, una muestra de la velocidad con la que se han movido las cotizaciones durante las últimas semanas. 

Los descuentos terminan el 30 de septiembre 

Las reducciones actuales tienen una fecha de caducidad muy próxima. El Real Decreto-ley 18/2026 establece su aplicación hasta el 30 de septiembre, por lo que todavía está por conocer qué ocurrirá con los carburantes a partir de octubre. 

Si el Gobierno decide prolongar las medidas, se espera que la cláusula de salvaguarda vuelva a tener protagonismo ante la evolución que están registrando los precios. Su aplicación dependerá, no obstante, de cómo quede configurada una eventual prórroga. 

Por ahora, el Ejecutivo no ha concretado qué sucederá desde el 1 de octubre. Los próximos días determinarán si se mantienen las reducciones actuales, cambian sus cuantías o se establece un nuevo esquema para contener el coste de los carburantes. 

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Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

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