A estas horas, los incendios de Madrid han llegado a cortar varias carreteras autonómicas, entre ellas tramos de la M-507, M-540 y M-541, además de afectar a accesos hacia Toledo. En otras oleadas recientes, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha mantenido activas alertas con carreteras secundarias cortadas en Madrid, Guadalajara y otras provincias, lo que confirma que el problema más frecuente para el conductor no es la autovía principal, sino el cierre de enlaces, vías locales y accesos a núcleos habitados.
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Incendios en España
La operación salida del verano coincide este año con una de las etapas más delicadas de la temporada de incendios en España. Para el conductor, el problema ya no es solo el atasco habitual de agosto: también lo son los cortes de carretera, la visibilidad reducida por humo y la posibilidad de quedar atrapado entre el fuego y un cierre preventivo de tráfico. En ese contexto, consultar el estado de la red viaria antes de salir se ha convertido en una recomendación básica de seguridad vial, no en un consejo accesorio.
Carreteras cortadas
La DGT permite conocer las carreteras cortadas por incendios, accesible desde su entorno de información de tráfico, con el objetivo de centralizar los tramos afectados y su evolución. La información se actualiza a través de Infocar; un mapa interactivo de tráfico permite ver la incidencia, la localización y el tipo de corte.
Por su parte, los colores de uso de dicho mapa se explican de la siguiente manera: el color negro indica corte total de carretera, mientras que el rojo marca una circulación muy comprometida o un cierre completo. Esa herramienta es especialmente útil en estos meses de verano, cuando la concentración de desplazamientos multiplica el impacto de cualquier incidencia.
El problema es que los incendios forestales no afectan solo a carreteras grandes, sino sobre todo a enlaces, vías secundarias y accesos a municipios, precisamente los tramos que más usan quienes viajan hacia segundas residencias, pueblos o zonas de interior. En los últimos episodios, la ola de fuegos ha llegado a cortar varias vías autonómicas y a bloquear corredores enteros durante horas, complicando la circulación de vehículos.

El mapa de la DGT
La primera decisión inteligente es revisar el mapa de tráfico en tiempo real justo antes de arrancar y volver a comprobarlo durante el trayecto si se circula por zonas forestales o de riesgo. La información cambia con rapidez y, en una emergencia activa, una carretera abierta por la mañana puede quedar cerrada a media tarde.
También conviene llevar el móvil cargado, agua en el coche y una ruta alternativa ya pensada, porque el conductor puede verse obligado a cambiar de itinerario sin margen de maniobra. En una operación salida con millones de desplazamientos previstos, la prevención ya no consiste solo en evitar el atasco, sino en no entrar en un área donde el humo o las llamas conviertan la vía en una trampa.
Si aparece humo
Si desde el coche se detecta humo o un foco de fuego, la prioridad es no intentar atravesar la zona. Las recomendaciones de Cruz Roja y otros servicios de emergencia pasan por alejarse del incendio, comunicar la situación al 112 y mantener la calma, con las ventanillas cerradas y la ventilación desconectada si el humo empieza a entrar en el habitáculo.
Cuando la visibilidad en carretera cae, encender las luces ayuda a ser visto por otros conductores y por los equipos de emergencia, pero no convierte la vía en segura. En un incendio forestal, la intuición de “seguir un poco más” suele ser mala consejera: el viento puede cambiar la dirección del fuego en minutos, y el humo puede dejar sin referencias visuales incluso a un conductor experimentado.

Si la carretera se corta
Si las llamas provocan cortes de tráfico, la norma más prudente es detenerse en un punto seguro, lejos de vegetación y sin bloquear el paso a vehículos de emergencia. No se debe intentar dar la vuelta en lugares estrechos, meterse por caminos sin salida ni avanzar “a ciegas” entre humo y ceniza.
Si el coche queda atrapado, lo más seguro es pedir ayuda, seguir indicaciones oficiales y evitar maniobras bruscas que expongan el vehículo a una zona de mayor calor o a un frente de fuego aún activo. Cuando no existe una salida clara, detenerse y esperar indicaciones de las autoridades suele ser mejor que asumir un riesgo que puede terminar cerrando por completo la única vía de escape.

Un verano más difícil
La coincidencia entre ola de incendios y operación salida está elevando el nivel de exigencia para los conductores y para la propia gestión del tráfico. En años recientes, los grandes fuegos ya han dejado carreteras cortadas durante días, retenciones kilométricas y miles de evacuados, una combinación que afecta tanto a la movilidad cotidiana como a la seguridad de quienes viajan por ocio.
En definitiva, la clave es sencilla: antes de salir, mirar el mapa; durante el trayecto, seguir la información oficial de la DGT; y, si aparece humo o fuego, renunciar a improvisar. Lo cierto es que, en un verano de incendios y desplazamientos masivos, esa secuencia puede marcar la diferencia entre un desvío molesto y una situación de riesgo real.
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