Con la llegada de las vacaciones de verano, miles de conductores preparan los desplazamientos y buscan cualquier fórmula para reducir el gasto en combustible. Una de las dudas que más se repite es si merece la pena comprar gasolina en bidones antes de que siga encareciéndose.
La pregunta cobra fuerza porque julio marca el inicio de un periodo en el que el IVA vuelve al 21%, las ayudas al combustible se irán reduciendo progresivamente durante los próximos meses y, además, la elevada demanda propia del verano suele presionar al alza los precios en las estaciones de servicio.
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Comprar gasolina en bidones es legal
La idea de llenar varios recipientes para repostar más adelante puede parecer una buena forma de proteger el bolsillo. Sin embargo, la legislación española establece condiciones muy concretas sobre la compra, el transporte y el almacenamiento de combustibles.
Los particulares pueden adquirir gasolina o gasóleo fuera del depósito del vehículo, pero únicamente utilizando bidones homologados para el transporte de hidrocarburos. Estos recipientes deben estar fabricados con materiales específicos, soportar la presión generada por los vapores del combustible y disponer de un cierre completamente hermético.
La normativa también limita las cantidades permitidas. Un particular puede comprar hasta 60 litros de gasolina y 240 litros de gasóleo, aunque ningún envase individual puede superar los 60 litros de capacidad.
Estas restricciones no dependen del precio del combustible ni de la situación del mercado. Aunque el carburante registre fuertes subidas, la legislación mantiene exactamente los mismos límites para evitar riesgos asociados al transporte y al almacenamiento.
El transporte también está regulado
Una vez adquirido el combustible, comienza otra fase igualmente importante. La Dirección General de Tráfico considera la gasolina y el diésel mercancías peligrosas debido a su elevada inflamabilidad.
Por ese motivo, los recipientes deben transportarse siempre en el maletero, correctamente sujetos para evitar desplazamientos durante la marcha. Llevar un bidón dentro del habitáculo supone un riesgo importante, ya que los vapores pueden acumularse rápidamente en un espacio cerrado.
Incumplir estas condiciones puede salir muy caro. Las sanciones por transportar combustible de forma incorrecta pueden alcanzar los 3.000 euros, especialmente cuando se pone en riesgo la seguridad vial.
Guardar gasolina durante meses
Más allá de lo que permite la ley, almacenar combustible durante largos periodos tampoco garantiza un ahorro real. La gasolina no caduca como un alimento, pero sí pierde propiedades de forma progresiva.
Con el paso del tiempo, los hidrocarburos que la componen comienzan a oxidarse. Este proceso se acelera por factores como el contacto con el oxígeno, la humedad, la temperatura, la luz o incluso determinados metales presentes en el entorno.
Los especialistas recomiendan que un depósito o un bidón no mantengan la misma gasolina durante más de tres a seis meses, aunque algunos carburantes con aditivos específicos pueden conservar sus propiedades durante más tiempo.
Si se decide almacenar combustible, el lugar elegido también resulta determinante. Debe permanecer en un espacio fresco, seco y bien ventilado, lejos de fuentes de calor, cuadros eléctricos, chispas o cualquier elemento que pueda provocar una ignición.
El combustible envejecido puede provocar averías
Cuando la gasolina pierde calidad aparecen pequeños residuos que terminan circulando por el sistema de alimentación del vehículo. Aunque el deterioro no sea visible, sus efectos pueden hacerse notar con el paso del tiempo.
Los inyectores son uno de los primeros componentes que pueden verse afectados, ya que esos sedimentos dificultan la correcta pulverización del combustible hacia los cilindros.
El aforador, encargado de medir el nivel del depósito, también puede ofrecer lecturas erróneas si los residuos se acumulan en el fondo del tanque.
La bomba de combustible trabaja con un mayor esfuerzo cuando el carburante contiene partículas, mientras que el filtro acaba reteniendo cada vez más impurezas hasta limitar el flujo normal hacia el motor.
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