Más de 70.000 automovilistas fueron sancionados con pérdida de puntos el año pasado por la Dirección General de Tráfico (DGT) por conducir bajo los efectos de las drogas, cifra que supone un récord histórico en los registros oficiales.
Así figura en una respuesta del Gobierno a las diputadas Ana Belén Vázquez, Irene Garrido y Gema Pérez, del PP, quienes formularon siete preguntas parlamentarias al Ejecutivo relacionadas con el alcohol y las drogas al volante.
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Ponerse al volante con presencia de drogas en el organismo está castigado con una multa de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del carnet de conducir.
Las 70.717 sanciones por dar positivo en sustancias distintas al alcohol superan con creces las cifras de los últimos años después de un periodo en el que la vigilancia se ha incrementado de forma especial.
Tráfico dio un primer gran impulso a los controles de drogas hace más de una década. En 2013 realizó 4.285 y al año siguiente subió a 29.643, según los datos recabados por Servimedia. Otro salto significativo se produjo en 2015, con 76.040 pruebas, y por primera vez se superaron los 100.000 en 2018, con 139.703.
Drogas y siniestralidad mortal
Después de ese registro histórico ha habido cierta estabilidad en el crecimiento, salvo por un descenso pronunciado en 2022, y el año pasado se practicaron 144.346 pruebas.
Como consecuencia, se ha pasado de las 41.067 denuncias de 2021 a las más de 70.000 del último ejercicio, lo que supuso un incremento del 72,2%. El dato contrasta con el crecimiento del número de controles en ese periodo de solo un 17,1%.
Los automovilistas toman drogas y sus efectos dejan rastro en el asfalto. Según el último informe del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, con datos de 2024, el 16,4% de los conductores fallecidos en siniestros de tráfico dio positivo en sustancias distintas al alcohol, principalmente cocaína y cannabis.
El director de Seguridad Vial, Salud y Prevención de la Fundación Mapfre, Antonio Guzmán, subraya que la conducción bajo los efectos de las drogas continúa siendo “una de las principales preocupaciones en materia de seguridad vial, por su desproporcionado impacto directo en la siniestralidad”. La entidad abordó este problema en un seminario reciente y Guzmán propuso más controles policiales, “más concienciación y educación vial”.
Su visión coincide con la de la Dirección General de Tráfico (DGT). El director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Álvaro Gómez, explicó en el mismo foro que “reducir la siniestralidad vinculada a las drogas exige un enfoque integral que contemple formación, concienciación, vigilancia, promoción de la seguridad vial laboral, investigación e intervención terapéutica en el ámbito sanitario”. A su juicio, este planteamiento sólo será eficaz si existe “una buena coordinación entre administraciones”.
Alcoholemia al volante
La respuesta del Ejecutivo también incluye el volumen de pruebas de alcoholemia, con un crecimiento significativo. La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil hizo más de cuatro millones y medio de controles en 2021, muy por debajo de los más de siete millones de 2024.
En 2025 hubo 6.100.005 pruebas de alcoholemia a conductores, dato no comparable a la serie histórica porque el año pasado se produjo un cambio metodológico.
Conducir bajo los efectos del alcohol se castiga con una sanción de 500 euros y cuatro puntos. Si la tasa está por encima de 0,50 miligramos por litro de aire espirado, es decir, el doble del límite máximo, la retirada de puntos es de seis. Si el conductor es reincidente y ha sido sancionado en el año inmediatamente anterior por dar positivo en alcohol, la multa es de 1.000 euros.
Según los registros de Tráfico, 25.977 conductores perdieron seis puntos de su carnet de conducir en 2021 por haber dado una tasa en el alcoholímetro de más de 0,50 mg/l. En 2024 fueron 33.474, y los datos de 2025 no constan en la respuesta.
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
