El calendario previsto para retirar las ayudas a los carburantes vuelve a cambiar. La evolución de los precios durante las últimas semanas ha obligado a mantener la protección fiscal más allá de septiembre.
El nuevo escenario afecta tanto a los coches de gasolina como a los diésel. Ambos combustibles han superado el límite establecido para reforzar las medidas cuando se produce un incremento especialmente acusado.
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Las ayudas vuelven a activarse
El Gobierno ha decidido prolongar hasta final de año las medidas destinadas a contener el precio de los carburantes, después de que los últimos datos de inflación hayan confirmado la intensidad del encarecimiento.
El descuento sobre el Impuesto de Hidrocarburos será de 20 céntimos por litro en octubre, se reducirá a 13 céntimos en noviembre y quedará en seis céntimos en diciembre.
El calendario estará acompañado por el mecanismo de salvaguarda ligado a la inflación. Este establece como referencia un incremento interanual superior al 15% y permite reforzar la protección cuando alguno de los carburantes supera ese nivel.
En agosto se cumplió la condición en los dos principales carburantes. El gasóleo se encareció un 30,3% respecto al mismo mes de 2025, mientras que la gasolina registró un incremento interanual del 16,9%.
La consecuencia es que ambos quedan por encima del umbral establecido. De esta manera, durante octubre la reducción del Impuesto sobre Hidrocarburos será de 20 céntimos por litro tanto para la gasolina como para el diésel.
El cambio es especialmente significativo para los vehículos de gasolina, que durante septiembre únicamente disfrutaban de cinco céntimos. El gasóleo, por su parte, ya contaba con los 20 céntimos después de haber activado anteriormente este mismo mecanismo.
Los descuentos comenzaron con una rebaja del IVA
Para entender el nuevo cambio hay que remontarse a marzo. El primer paquete de medidas aprobado para hacer frente a las consecuencias económicas de la crisis en Oriente Medio modificó temporalmente buena parte de la fiscalidad energética.
Desde el 22 de marzo, el IVA aplicado a los carburantes pasó del 21% al 10%. Paralelamente, también se redujeron los tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos, disminuyendo todavía más la carga fiscal que soportaba cada litro.
Estas medidas tenían inicialmente carácter extraordinario y temporal. El objetivo era amortiguar la rápida escalada de los costes energéticos sin convertir las reducciones tributarias en permanentes.
La situación comenzó a cambiar con la evolución de los mercados durante la primavera. El Ejecutivo preparó entonces una segunda fase que debía permitir recuperar progresivamente la fiscalidad habitual si los precios se estabilizaban.
De 20 céntimos a una retirada progresiva
El 1 de julio llegó el segundo paquete de medidas. El IVA volvió al 21% y el Gobierno modificó la estrategia utilizada hasta entonces, sustituyéndola por un calendario de reducciones en el Impuesto sobre Hidrocarburos.
El plan partía de los 20 céntimos por litro que se estaban aplicando y contemplaba una retirada escalonada durante el verano: 15 céntimos en julio, 10 en agosto y cinco en septiembre.
De cumplirse ese calendario sin alteraciones, octubre debía marcar el final de esta protección extraordinaria para los conductores particulares.
Sin embargo, el propio sistema incorporaba una red de seguridad. Si el precio de alguno de los carburantes volvía a crecer con especial intensidad, la denominada cláusula de salvaguarda permitiría recuperar una reducción de 20 céntimos por litro.
El diésel fue el primero en superar el límite
La primera prueba llegó durante el verano. Los datos correspondientes a julio mostraron que el gasóleo se había encarecido un 15,7% interanual, superando por unas décimas el límite fijado.
Eso alteró directamente lo que debía suceder en septiembre. En lugar de caer desde los 10 hasta los cinco céntimos previstos inicialmente, la rebaja aplicada al diésel aumentó hasta 20 céntimos por litro.
La gasolina siguió entonces otro camino. Su incremento interanual se situó en el 7,3%, lejos del nivel necesario para activar la protección adicional, por lo que su reducción sí bajó hasta cinco céntimos.
Por primera vez desde que comenzó la retirada de las ayudas, cada carburante pasó así a recibir un tratamiento diferente en función de la evolución de su propio precio.
Ahora, la publicación de los datos correspondientes a agosto ha provocado el siguiente movimiento del sistema. Al superar los dos carburantes el umbral establecido, la cláusula de salvaguarda se aplicará durante octubre tanto a la gasolina como al diésel.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
