En el entorno de Madrid ha vuelto a ganar protagonismo una idea que llevaba más de veinte años en espera. Se trata de una gran vía exterior concebida para reorganizar los flujos de tráfico interregional sin necesidad de atravesar la capital.
El proyecto plantea un anillo de gran capacidad que rodearía la Comunidad de Madrid conectando varias provincias del centro peninsular, y se llamará M-70. Su reaparición coincide con avances en infraestructuras y la presión sobre las autovías radiales que convergen en la capital española actualmente.
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Un esquema para evitar el paso por el área metropolitana
La propuesta se concibe como una infraestructura de gran escala diseñada para reducir la dependencia del paso por Madrid en los desplazamientos de largo recorrido. La idea es que los trayectos entre regiones puedan resolverse sin entrar en el entorno metropolitano.
Este enfoque transformaría la forma en la que se conectan las principales autovías del país, al ofrecer una alternativa periférica a los flujos que hoy atraviesan la capital de manera obligatoria en muchos itinerarios interprovinciales.
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Una red apoyada en obras ya existentes
El planteamiento no surge de cero, sino que se apoya en corredores ya construidos y en proyectos en desarrollo. Entre ellos destaca la A-40, considerada el eje vertebrador de este posible sistema de circunvalación exterior.
El impulso reciente de tramos concretos, como el enlace entre Toledo y Ocaña, ha devuelto visibilidad al conjunto del proyecto. Esta actuación, dotada con una inversión de 240 millones de euros, encaja en la lógica de una red más amplia aún por completar.
A partir de estas piezas, la estructura se completaría con otras autovías y conexiones ya previstas en distintos puntos del centro peninsular.
Un trazado con múltiples conexiones
El diseño contempla una figura poligonal formada por grandes ejes interconectados que rodearían la Comunidad de Madrid. Su función sería enlazar provincias como Segovia, Ávila, Guadalajara o Toledo sin necesidad de entrar en la capital.
Sin embargo, el desarrollo del trazado presenta importantes dificultades técnicas. Varios tramos siguen sin definirse o avanzan con retrasos, especialmente aquellos que deben cerrar el perímetro exterior sin invadir territorio madrileño.
Estas conexiones pendientes concentran buena parte de la complejidad del proyecto, tanto por su encaje territorial como por los condicionantes medioambientales y administrativos asociados.
La A-40 como pieza clave del futuro anillo
Dentro de esta estructura, la A-40 se perfila como el elemento central. Su desarrollo condiciona directamente la viabilidad del conjunto, al actuar como eje transversal entre el oeste y el este peninsular.
Algunos tramos ya están operativos, mientras otros avanzan a distinto ritmo según la zona. La continuidad entre provincias sigue siendo uno de los principales desafíos para materializar el esquema completo.
Este corredor es el que más claramente encaja en la idea de una gran vía exterior capaz de redistribuir el tráfico sin pasar por Madrid.
Una respuesta a la presión de las vías actuales
El aumento constante de tráfico en las circunvalaciones madrileñas ha reactivado el interés por soluciones de mayor escala. Las principales autovías que rodean la capital soportan un volumen elevado de desplazamientos diarios, tanto de carácter laboral como logístico.
En este contexto, la idea de una gran circunvalación exterior vuelve a situarse sobre la mesa como posible alternativa para reducir la congestión, tras su parón en 2008 por la crisis.
Por ahora, el proyecto sigue sin calendario definido ni financiación global cerrada, aunque su regreso al debate público refleja la presión creciente sobre la red viaria del centro peninsular.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
