Cuando un conductor se pone en carretera, especialmente si tiene que afrontar un viaje largo, uno de los principales miedos que tiene es sufrir algún tipo de avería. En desplazamientos vacacionales es habitual ver coches en la cuneta y el pensamiento que llega a la cabeza es “que no me toque a mi”. Pero, ¿cuáles son los problemas más habituales en verano?
El Barómetro de Averías del Real Automóvil Club de España (RACE) recoge datos sobre las asistencias en carretera realizadas durante julio y agosto y desvela cuáles son las incidencias más habituales.
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Según los datos del estudio, las averías de motor siguen siendo la principal causa de asistencia en carretera en 2026, aunque su peso se reduce respecto al año anterior. Representan el 31,5% de las incidencias, frente al 34,2% que representaban en 2025, lo que supone un descenso de 2,7 puntos porcentuales.
En segundo lugar aparecen las averías de neumáticos, que elevan su peso del 21,6 al 24,8%, un incremento de 3,3 puntos.

Las averías de batería ocupan la tercera posición, con un 20,7% del total, frente al 23,4% registrado en 2025, lo que supone una caída de 2,7 puntos. A continuación va un grupo que la organización determina como “otras incidencias” y que aumentan hasta representar el 16,3%, frente al 13,8% del año anterior, con una subida de 2,5 puntos.
Una buena noticia es que los accidentes de tráfico reducen ligeramente su peso, del 5,2 al 4,5%, así que la siniestralidad ha sido algo menor. El último puesto de la lista lo ocupan las averías relacionadas con la bomba o la inyección diésel, que pasan del 1,8% al 2,1%.
Las causas de las averías
Conocidos cuáles son los problemas que más afectan a los coches en esta época, la siguiente pregunta que hay que responder es a qué se deben estas averías.
El factor más relevante es uno bastante lógico: el calor extremo. Las altas temperaturas son habituales en la época estival, pero este año han sido especialmente duras con numerosas olas de calor, sobre todo una que elevó los termómetros hasta 3,9 grados más de lo habitual y que se extendió prácticamente a lo largo de todo el mes de julio.
Ese calor ambiental, sumado al calor del propio asfalto y el que produce el coche, que se ve más exigido de lo normal tanto por distancia recorrida como por carga, aumenta la demanda a la que se someten los componentes, que en ocasiones no pueden soportarlo. Es por eso que lo importante es prevenir.

En el caso del motor, antes de echarse a la carretera hay que comprobar que se tiene el nivel de aceite adecuado y, sobre todo, de refrigerante, ya que va a ser el encargado principal de que la temperatura no suba por encima de lo recomendado.
En cuanto a los neumáticos, es imprescindible que tengan la presión recomendada. Hay que hincharlos en frío, para que la medida no esté desvirtuada, y teniendo en cuenta la presión recomendada para el nivel de ocupación y equipaje que se va a llevar. Con más carga de lo habitual, suele ser necesaria una presión de inflado superior.
En caso de no hacerlo, habrá problemas, empezando por un mayor gasto de combustible al aumentar la rozadura con el asfalto, y terminando con un posible pinchazo o reventón porque se produzca un desgaste desigual.
A pesar de lo aparatoso que es tener una avería en un viaje, el RACE asegura que, entre julio y agosto, la mayoría de los problemas a los que tuvieron que acudir sus técnicos se resolvieron in situ, así que los conductores pudieron reanudar el viaje sin tener que trasladar el vehículo a un taller.
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