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La farmacia que pasó a la historia como la primera gasolinera del mundo: todo gracias a un viaje que cambió el automóvil para siempre 

Madrid |

Bertha Benz desafió todas las convenciones de su época y demostró que aquella extraña máquina podía convertirse en el futuro del transporte.

La farmacia que pasó a la historia como la primera gasolinera del mundo: todo gracias a un viaje que cambió el automóvil para siempre 

La primera gasolinera del mundo no tenía surtidores, ni carteles luminosos, ni varias opciones de combustible. De hecho, ni siquiera era una gasolinera. Era una farmacia situada en la localidad alemana de Wiesloch que, sin pretenderlo, acabaría ocupando un lugar privilegiado en la historia del automóvil. 

Todo ocurrió en el verano de 1888, cuando una mujer llamada Bertha Benz emprendió un viaje que cambiaría para siempre la percepción que la sociedad tenía de aquellos primeros vehículos impulsados por motor. 

Mucho más que la esposa de Carl Benz 

La historia del automóvil suele situar a Carl Benz como uno de sus grandes protagonistas. No en vano, fue el creador del Benz Patent-Motorwagen, considerado el primer automóvil de producción impulsado por un motor de combustión. 

Pero detrás de aquel invento también estaba Bertha Ringer, su esposa, más tarde conocida como Bertha Benz, quien además de apoyar económicamente a su marido en los momentos más difíciles, fue una firme defensora del proyecto cuando prácticamente nadie creía en él.

Mientras Carl se centraba en el aspecto técnico, Bertha comprendió algo que resultaría decisivo para el éxito comercial del vehículo: la gente debía verlo funcionar en condiciones reales. De poco servía tener un invento revolucionario si nadie confiaba en su utilidad. 

El viaje que cambió la historia del automóvil 

En agosto de 1888, Bertha tomó una decisión que acabaría convirtiéndose en uno de los momentos más importantes de la industria del motor. Sin avisar a su marido, salió de madrugada acompañada por dos de sus hijos y tomó prestado uno de los Motorwagen para viajar desde Mannheim hasta Pforzheim, la ciudad donde había nacido. 

La distancia rondaba los 90 kilómetros, una auténtica aventura para la época. Los caminos eran rudimentarios y el triciclo autopropulsado era, en realidad, un experimento mecánico. Aquel trayecto se considera el primer viaje de larga distancia de la historia realizado en automóvil. 

La primera gasolinera de la historia

La gran dificultad no era únicamente la fiabilidad del vehículo. También existía otro inconveniente evidente. El pequeño depósito del Motorwagen no tenía capacidad suficiente para completar todo el recorrido. Y había un problema aún mayor: no existían gasolineras. 

En aquellos años el combustible utilizado por el vehículo era la ligroína, un derivado ligero del petróleo empleado habitualmente como producto de limpieza y disolvente. La buena noticia era que podía comprarse en farmacias

Durante el viaje, Bertha se detuvo en la localidad de Wiesloch para adquirir cinco litros de este producto y continuar su camino. Aquella sencilla compra terminó entrando en los libros de historia. La farmacia de Wiesloch sigue existiendo en la actualidad y por la gesta de Bertha se la considera como la primera gasolinera de la historia, porque en realidad, allí fue donde un automóvil repostó combustible por primera vez durante un viaje. 

No había surtidores, mangueras ni grandes instalaciones. Solo un establecimiento farmacéutico que vendía un producto derivado del petróleo sin imaginar que acabaría ligado para siempre al nacimiento del automóvil

La primera mecánica de carretera 

El Motorwagen montaba un pequeño motor monocilíndrico de apenas 2,5 caballos de potencia y las averías aparecieron constantemente. En varias ocasiones, Bertha y sus hijos tuvieron que bajar del vehículo para empujarlo en las subidas más pronunciadas. Además, los problemas mecánicos fueron apareciendo a lo largo del recorrido.

Cuando se obstruyó una conducción de combustible, utilizó un alfiler de su sombrero para limpiarla. Más tarde recurrió a una liga de sus medias para aislar un cable de encendido dañado. Incluso improvisó una solución para mejorar los frenos acudiendo a un zapatero y pidiéndole que reforzara las zapatas con cuero. Acababa de inventar los forros de freno.

La demostración que convenció al mundo 

Tras muchas vicisitudes, consiguieron llegar a su destino al anochecer, quedando plasmado en los libros de historia el primer viaje de largo recorrido con un automóvil. Unos días más tarde, emprendieron el camino de vuelta por una ruta más corta, completando así los más de 180 kilómetros de esta singular aventura.

Con este primer viaje en automóvil, Bertha demostró a su marido que su invento funcionaba a la perfección. Además, los muchísimos escépticos que no entendían deshacerse de la tracción animal para viajar, comenzaron a ver un futuro prometedor en la patente de Carl Benz. A raíz de esta primera prueba de conducción, a la patente del motorwagen se le incorporó una marcha más en el cambio y un freno más eficaz.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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