Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que varios conductores empezaron a sufrir el mismo problema poco después de abandonar una estación de servicio. La avería tenía un origen inesperado.
Esta vez no hubo un despiste al volante ni un error al elegir el surtidor. Lo ocurrido comenzó mucho antes y obligó al establecimiento a reconocer públicamente lo sucedido y asumir las consecuencias.
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El error se prolongó durante más de cuatro horas
Los hechos ocurrieron el pasado sábado en una estación de servicio de Ribadeo (Lugo), donde los clientes que repostaron gasolina 95 entre las 12:49 y las 17:19 horas recibieron en realidad una mezcla de gasolina y diésel.
Según explicó posteriormente la empresa responsable del establecimiento, el origen del incidente estuvo en un error durante la descarga de combustible desde el camión cisterna, una incidencia que no fue detectada hasta varias horas después. En cuanto se identificó el problema, el surtidor afectado quedó interrumpido.
La propia estación reconoció públicamente lo sucedido y anunció que asumirá las averías derivadas de este fallo. Además de pedir disculpas a los clientes, confirmó que facilitará toda la información necesaria para tramitar las reclamaciones a través de su póliza de responsabilidad.

Qué deben hacer los conductores afectados
Los responsables del establecimiento han pedido a todas las personas que repostaron durante esa franja horaria que, si el vehículo presenta cualquier anomalía, contacten primero con su compañía de seguros para solicitar asistencia en carretera y evitar seguir circulando.
Posteriormente, deberán cumplimentar un formulario habilitado por la empresa para gestionar cada caso de forma individual. La gasolinera también ha puesto a disposición de los afectados un teléfono de atención para resolver dudas sobre el procedimiento y la cobertura de los daños.
Uno de los aspectos más llamativos de esta gestión es que ni siquiera será imprescindible conservar el ticket. En aquellos casos en los que el cliente haya pagado en efectivo o haya extraviado el justificante, la empresa utilizará las grabaciones de sus cámaras de seguridad para identificar los vehículos mediante la lectura de las matrículas y comprobar el repostaje realizado.
Una avería que puede ser mucho más seria
En este caso, la gravedad dependerá de la cantidad introducida en el depósito, del combustible que quedara previamente y, sobre todo, de si el motor llegó a funcionar durante muchos kilómetros después del repostaje.
El diésel no está diseñado para trabajar en un motor de gasolina. Cuando entra en el circuito de alimentación puede provocar fallos de combustión, tirones, pérdida de potencia, dificultad para arrancar e incluso la parada completa del vehículo.
Si el problema se detecta a tiempo, lo habitual es vaciar el depósito, limpiar el circuito de combustible, sustituir el filtro y revisar elementos como las bujías.
Sin embargo, cuando se insiste en arrancar el coche varias veces o se continúa circulando, la avería puede extenderse a componentes mucho más costosos.

Un despiste que afecta a miles de conductores
Aunque en esta ocasión el origen fue un error de la estación de servicio, las equivocaciones relacionadas con el combustible siguen siendo relativamente frecuentes. Según datos del RACE, alrededor de 70.000 conductores se confunden cada año al repostar gasolina en un coche diésel o gasóleo en uno de gasolina.
Los vehículos actuales dificultan este tipo de errores gracias al diferente diámetro de las boquillas y de las bocas de llenado, pero siguen produciéndose, especialmente cuando se conduce un coche prestado, de alquiler o recién adquirido.
De hecho, hace unas semanas explicamos el caso de una conductora que utilizó el coche de una amiga y, por costumbre, llenó el depósito con diésel cuando el vehículo funcionaba con gasolina. La reparación, que obligó a limpiar el sistema y sustituir varios elementos, terminó costándole 400 euros, aunque los daños podrían haber sido mucho mayores.
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