LO ÚLTIMO
Rosa, amarillo o azul: ¿por qué hay distintos colores de líquidos refrigerantes para el coche y cuál debo elegir?

La Guardia Civil avisa de un detalle del coche que muchos conductores no detectan hasta que llega la noche 

Madrid |

El cambio de tiempo puede sacar a la luz un problema que pasa inadvertido durante buena parte de los trayectos.

La Guardia Civil avisa de un detalle del coche que muchos conductores no detectan hasta que llega la noche 

Conducir todos los días el mismo coche hace que determinadas situaciones terminen pareciendo normales. Algunos pequeños defectos aparecen de forma tan progresiva que el conductor puede dejar de percibirlos hasta que las condiciones cambian. 

Es precisamente lo que puede suceder durante estos meses, cuando las jornadas se acortan y empeora la meteorología. La Guardia Civil ha puesto el foco en varias comprobaciones sencillas que pueden marcar una importante diferencia al volante. 

Más información

El problema aparece cuando las condiciones empeoran 

“¿Ves bien o simplemente te has acostumbrado?”. Con esta pregunta, la Guardia Civil llama la atención sobre un elemento que puede parecer suficientemente limpio durante el día y mostrar sus carencias en el momento menos oportuno: el parabrisas. 

Su estado se percibe de manera muy diferente cuando se conduce de noche y comienza a llover. Restos que apenas molestaban unas horas antes pueden favorecer reflejos y dificultar la visión de lo que sucede por delante. 

Por eso recomienda mantener los cristales limpios también por su cara interior. En esa superficie pueden acumularse polvo, grasa y otras partículas que forman una película capaz de hacerse especialmente evidente frente a faros o puntos de iluminación. 

La obligación de garantizar una visión adecuada también aparece en la normativa. El artículo 19 del Reglamento General de Circulación establece que la superficie acristalada debe permitir una visibilidad diáfana sobre toda la vía y exige conservar el campo necesario para circular con seguridad. 

La visibilidad es fundamental cuando la lluvia aparece.

No basta con llenar el depósito 

La advertencia incluye otra comprobación fundamental ante la llegada del mal tiempo: revisar las escobillas y asegurarse de que existe suficiente líquido lavaparabrisas. 

Las gomas envejecidas pueden dejar zonas sin barrer, producir saltos o arrastrar la suciedad en lugar de retirarla. En esas circunstancias aparecen marcas sobre la luna que resultan especialmente molestas frente a los faros de otros vehículos. 

También conviene accionar periódicamente el limpiaparabrisas para comprobar que funciona correctamente. Tener el depósito lleno sirve de poco si el producto no llega a la superficie adecuada o lo hace con una trayectoria incorrecta. 

Un alfiler puede solucionar un chorro mal orientado 

Precisamente este último problema tiene, en algunos coches, una solución sorprendentemente sencilla. La mecánica Irati Etxandi ha mostrado cómo un simple alfiler puede servir para corregir la orientación de determinados impulsores regulables. 

El procedimiento consiste en introducir con cuidado la punta en el pequeño orificio por el que sale el fluido y desplazarlo ligeramente. La propia especialista advierte de que hay que hacerlo con mucha delicadeza, porque un movimiento mínimo puede modificar considerablemente la altura. 

Este recurso únicamente sirve cuando el problema está en la orientación de una boquilla que admita ese tipo de ajuste. Si el caudal es insuficiente o directamente no sale nada, la causa puede encontrarse en una obstrucción, los conductos o la bomba del sistema. 

@iratietxandi

El truco para que el agua de tus limpiaparabrisas de en tu luna y no al coche de atrás!! 😂👩🏽‍🔧 #mecanica #electronica

♬ sonido original – Irati Etxandi

Otro elemento que conviene comprobar 

La Guardia Civil también señala el alumbrado. A medida que disminuyen las horas de luz, comprobar su funcionamiento adquiere todavía más importancia para observar correctamente la carretera y permitir que el resto de usuarios detecten la presencia del vehículo. 

El Reglamento General de Circulación obliga además a utilizar el alumbrado correspondiente cuando existen circunstancias meteorológicas que reducen sensiblemente la visibilidad, como niebla, lluvia intensa o una nevada. 

Eso no significa que las luces antiniebla traseras deban encenderse en cuanto aparecen unas gotas. Su utilización está reservada a situaciones especialmente desfavorables, como precipitaciones muy intensas, niebla espesa o fuerte nevada. 

Las luces halógenas se distinguen por su color amarillento.

Lo que se coloca delante también importa 

Hay una última recomendación que no depende del mantenimiento. El mensaje pide evitar cualquier objeto que pueda reducir el campo visual desde el puesto de conducción. 

El artículo 18 del Reglamento General de Circulación exige mantener la libertad de movimientos y el campo necesario de visión. Por eso, cualquier elemento colocado en una posición que interfiera con lo que sucede alrededor puede convertirse en un problema de seguridad. 

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram

Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

Salir de la versión móvil