Las rotondas continúan siendo uno de los puntos donde más errores se cometen al volante. Prueba de ello es una escena grabada recientemente en Navalcarnero que ha llamado la atención en redes sociales por la maniobra realizada por un conductor.
Diseñadas para canalizar el tráfico de forma segura, cuando un conductor opta por evitarla mediante una maniobra improvisada, altera por completo las trayectorias previstas por el resto de usuarios, generando una situación tan peligrosa como prohibida.
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Maniobra prohibida
En las imágenes puede verse cómo un vehículo circula por una avenida de doble carril y, al llegar a un rotonda situada al final de la vía, decide no entrar en ella. En lugar de completar el recorrido marcado por la infraestructura, realiza un brusco cambio de sentido hacia la izquierda para evitarla y continuar circulando en dirección contraria.
Los vehículos que circulan detrás o en sentido contrario no esperan encontrarse con un coche cruzando carriles para evitar una rotonda. Esto puede provocar frenazos, alcances o colisiones laterales.
Además, en avenidas con varios carriles, este tipo de movimientos obliga a atravesar distintas trayectorias de circulación en muy pocos segundos. Lo que para algunos conductores parece un simple atajo puede convertirse en una situación de elevado riesgo.
Quién tiene prioridad en una rotonda
La maniobra observada permite recordar una de las normas fundamentales respecto a este tipo de situaciones. A diferencia de otras intersecciones, en una rotonda la prioridad no la tiene quien llega primero ni quien viene por la derecha.
La regla general dice que tienen preferencia los vehículos que ya circulan por el interior de la misma, salvo que exista una señalización específica que indique lo contrario.
Por este motivo, cualquier conductor que pretenda acceder debe asegurarse antes de que puede hacerlo sin obligar a frenar a quienes ya están dentro. La norma también afecta a las bicicletas.
¿Por el carril interior o por el exterior?
Esta es probablemente la duda más frecuente. Según el Reglamento General de Circulación, cuando se accede a una rotonda debe utilizarse preferentemente el carril exterior siempre que esté libre.
Los carriles interiores pueden utilizarse para adelantar o para facilitar determinados recorridos, especialmente en entornos urbanos. Sin embargo, hay una cuestión sobre la que no existe discusión: la salida debe realizarse siempre desde el carril exterior.
A pesar de que la primera rotonda en España se construyó en 1976 en Mallorca, muchos conductores continúan sin tener completamente claras las normas de utilización.
Entradas sin respetar la prioridad, salidas desde carriles interiores, cambios bruscos de trayectoria o giros prohibidos como el ocurrido en Navalcarnero son situaciones que siguen repitiéndose con frecuencia. Por suerte, no hubo nada que lamentar en lo sucedido en esta localidad madrileña, ya que no había más usuarios en la vía que justamente el coche que grababa desde atrás.
Los consejos de la DGT
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que si un conductor va a abandonar la rotonda por las primeras salidas, la opción más recomendable será usar el carril exterior.
Si va a tomar las últimas o a cambiar de sentido, el carril exterior puede no ser la mejor opción en glorietas muy transitadas. En este caso, lo aconsejable es usar los interiores y buscar el exterior progresivamente antes de llegar a la salida: será obligatorio (y fundamental) señalizar cada cambio y respetar la prioridad de los otros vehículos.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
