LO ÚLTIMO
¿Vas a viajar por autopista en agosto? Los peajes en España registran diferencias de precio de hasta un 750%

La paradoja del coche eléctrico en China: los automóviles más modernos están destruyendo el asfalto

Madrid |

Los SUV gigantescos de tres toneladas provocan el mismo desgaste que 12 turismos de gasolina y abren un agujero fiscal de 38.000 millones de euros.

Socavón carretera

Foto: Getty Images

China afronta un dilema inesperado en plena transición hacia la movilidad sostenible. El crecimiento desmedido del vehículo eléctrico en el mayor mercado del mundo ha topado con un grave obstáculo físico y financiero.

La proliferación de modelos cada vez más grandes y pesados está destruyendo la infraestructura viaria del país asiático a un ritmo alarmante. Lo que comenzó como un codiciado símbolo de estatus tecnológico ha terminado por convertirse en una amenaza directa para la conservación de la red de carreteras.

El origen de esta crisis reside en las dimensiones y la masa que han alcanzado los automóviles de nueva energía. Según la Asociación de Automóviles de Pasajeros de China (CPCA), el 60% de los coches nuevos lanzados al mercado en la primera mitad del año superan los cinco metros de longitud.

En contraste, la cuota de utilitarios compactos ha caído hasta un residual 2%. Fabricantes de renombre como BYD, NIO o Zeekr compiten por ofrecer la mayor autonomía posible y habitáculos repletos de accesorios, desde frigoríficos hasta complejas pantallas. Esta acumulación de equipamiento eleva el peso neto de los vehículos por encima de las tres toneladas.

Un impacto destructivo sobre el pavimento

Las consecuencias de este fenómeno sobre el firme de las calzadas son demoledoras. Un estudio técnico del sector revela una correlación preocupante: un solo coche eléctrico de 2,8 toneladas provoca el mismo nivel de desgaste en el pavimento que doce turismos convencionales de gasolina.

La batería de gran capacidad, imprescindible para mover semejantes moles, ejerce un castigo continuo e implacable sobre el asfalto. Como resultado, las grietas y deformaciones prematuras se han multiplicado en la red viaria secundaria.

A cargo de los impuestos

A este deterioro se suma un laberinto económico sin precedentes. La conservación de las carreteras en el gigante asiático se financia históricamente mediante impuestos a los carburantes tradicionales. A medida que los vehículos de combustión pierden terreno, la recaudación fiscal cae en picado.

Un informe del Ministerio de Transportes chino cifra el déficit anual de financiación en unos 300.000 millones de yuanes, unos 38.800 millones de euros. Actualmente, el 40% de la red viaria local requiere reparaciones urgentes, pero carece de presupuesto para acometerlas.

Reacción gubernamental ante la ‘guerra del peso’

Ante esta encrucijada, los medios estatales chinos han calificado la tendencia como una peligrosa “carrera armamentística del peso”. Portavoces institucionales instan a la industria del automovilismo a recuperar la racionalidad técnica y abandonar las carrocerías sobredimensionadas.

Ampliar el tamaño del vehículo para dar cabida a baterías colosales penaliza la eficiencia general y satura las infraestructuras urbanas.

Penalizar el exceso de masa

Para contener esta deriva, Pekín ha activado una batería de medidas correctoras. Por un lado, impondrá límites normativos estrictos sobre el consumo energético para penalizar el exceso de masa.

Por otro lado, las autoridades regionales evalúan eliminar exenciones fiscales e implantar peajes basados en el kilometraje recorrido. El objetivo es claro: obligar a que los usuarios de vehículos eléctricos sufraguen los costes de reparación del firme que sus pesados automóviles degradan.

Lección global sobre el futuro del automóvil

El fenómeno que sacude a China sirve de valioso aviso para el resto de mercados internacionales. El incremento descontrolado de la masa en los turismos no solo degrada el firme y reduce la vida útil de los neumáticos, sino que pone en jaque la sostenibilidad de los fondos públicos.

El verdadero reto de la electrificación no consiste en diseñar gigantescos tanques sobre ruedas, sino en desarrollar baterías más ligeras y eficientes capaces de convivir en armonía con las infraestructuras de transporte.

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram

Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

Salir de la versión móvil