El Ayuntamiento de Pamplona dará un paso más en el control del tráfico con la incorporación de cuatro nuevos radares inteligentes equipados con tecnología de inteligencia artificial, que se sumarán a los cuatro dispositivos ya existentes en la ciudad.
Con esta ampliación, el Consistorio busca reforzar la vigilancia viaria y avanzar hacia una movilidad más segura, apoyándose en sistemas capaces de automatizar la detección de infracciones más allá del simple control de velocidad.
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Estos nuevos equipos destacan por su capacidad para identificar conductas de riesgo con gran precisión. Así, no solo podrán registrar excesos de velocidad, sino también detectar el uso del teléfono móvil al volante, la ausencia del cinturón de seguridad, cambios de carril indebidos o saltarse semáforos en rojo, entre otras infracciones.
La tecnología permite, por tanto, ampliar el alcance tradicional de los radares y actuar sobre comportamientos que están detrás de buena parte de la siniestralidad urbana.
Reducir las infracciones
El objetivo del Ayuntamiento es claro: vigilar el cumplimiento de las normas, regular la velocidad y reducir los accidentes en la ciudad. Los dispositivos, que previsiblemente se instalarán en junio tras superar el proceso de homologación del Centro Español de Metrología, comenzarán ubicándose en puntos estratégicos de la capital navarra.
Estarán en la avenida del Ejército, la avenida de Gipuzkoa junto al puente de Oblatas, la calle Sadar y el paseo de Santa Lucía. No obstante, su carácter móvil permitirá que roten por distintas zonas con alta intensidad de tráfico.
Desde el punto de vista técnico, estos radares representan un salto relevante. Se instalarán en altura, eliminando las tradicionales cabinas, lo que se traduce en equipos compactos, discretos y preparados para operar en condiciones extremas, con temperaturas que oscilan entre -30 y 70 grados. Además, podrán colocarse tanto en báculos laterales como en medianas o pórticos, lo que amplía notablemente las posibilidades de instalación.
Otra de sus grandes ventajas es su capacidad para controlar múltiples carriles de forma simultánea. Frente a los radares convencionales, limitados a un solo carril, estos dispositivos abarcan varios carriles en ambos sentidos, lo que permite medir velocidades de forma bidireccional y configurar límites diferentes según el carril. También cuentan con zonas de disparo autónomas, lo que incrementa la eficacia del sistema.
Velocidad: hasta 320 km/h
En cuanto al control de velocidad, el rango operativo es especialmente amplio, ya que los dispositivos pueden detectar vehículos que circulen entre 10 y 320 km/h. En la actualidad, en las vías donde se ubican estos radares el límite habitual es de 50 km/h, por lo que están programados para sancionar a quienes superen esa velocidad.

El endurecimiento de la vigilancia cobra especial relevancia si se tiene en cuenta el régimen sancionador vigente. Las multas por exceso de velocidad oscilan entre 100 y 600 euros, con retirada de hasta seis puntos del carné. En los casos más graves, cuando se superan los límites en más de 60 km/h en ciudad o 80 km/h en carretera, se incurre en un delito contra la seguridad vial. Ejemplos extremos, como circular a 200 km/h en una vía limitada a 90, entran directamente en el ámbito penal.
Con esta iniciativa, la ciudad contará con ocho radares operativos que rotarán en once cabinas ya instaladas, optimizando recursos y cobertura. Cada uno de los nuevos dispositivos tiene un coste de 20.000 euros (IVA excluido), una inversión destinada a reforzar la seguridad vial a través de la tecnología más avanzada.
En definitiva, Pamplona apuesta por un modelo de vigilancia más sofisticado, en el que la inteligencia artificial se convierte en un aliado clave para detectar infracciones, disuadir conductas peligrosas y avanzar hacia un tráfico más seguro.
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