España cuenta con algunas de las infraestructuras más espectaculares del continente. Viaductos ferroviarios, túneles de decenas de kilómetros y autopistas que atraviesan montañas forman parte de una red que destaca por su complejidad técnica.
Sin embargo, cuando se habla del puente más largo del país, hay una construcción que sobresale por encima del resto: el Puente de la Constitución de 1812, también conocido popularmente como Puente de La Pepa, situado en Cádiz.
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Más de tres kilómetros sobre el agua
Inaugurado en septiembre de 2015, este gigante de hormigón y acero une la ciudad de Cádiz con Puerto Real atravesando la bahía gaditana. Su construcción respondió a la necesidad de crear un nuevo acceso a la ciudad, aliviando el tráfico que durante años soportó el histórico puente José León de Carranza.
Lo que convierte a esta infraestructura en un récord nacional son sus dimensiones. El Puente de la Constitución de 1812 tiene una longitud de 3.092 metros, aunque si se tienen en cuenta los accesos y viaductos asociados, el conjunto supera los cinco kilómetros.
Su tamaño es tal que supera en longitud a estructuras tan famosas como el Golden Gate de San Francisco o el puente de Brooklyn de Nueva York. Aunque ambos son más conocidos internacionalmente, el coloso gaditano los sobrepasa ampliamente en extensión. Además, cuenta con una plataforma de casi 40 metros de anchura y varios carriles destinados al tráfico rodado, además de espacio reservado para el transporte público.
Una silueta reconocible desde kilómetros de distancia
Uno de los elementos que más llaman la atención son sus enormes pilonos blancos. Estas estructuras alcanzan aproximadamente 185 metros de altura, convirtiéndose en una referencia visual para cualquiera que se acerque a la bahía de Cádiz.
La zona central está formada por un tramo atirantado de unos 1.180 metros de longitud sostenido mediante decenas de cables de acero. Entre sus récords figura también el vano principal de 540 metros entre torres, el mayor de España y uno de los más destacados de Europa. Esta configuración no responde únicamente a razones estéticas. Permite salvar grandes distancias sin necesidad de apoyos intermedios y facilita la navegación marítima bajo el puente.

Diseñado para dejar pasar grandes barcos
La bahía de Cádiz mantiene una importante actividad portuaria e industrial. Por ese motivo, el puente debía garantizar el paso de buques de gran tamaño. Para lograrlo, el tablero se sitúa a unos 69 metros sobre el nivel del mar en su punto más elevado.
Gracias a esta característica, la infraestructura posee uno de los mayores gálibos verticales del mundo para una estructura de estas características. Incluso incorpora un tramo desmontable pensado para facilitar el paso de embarcaciones excepcionales si fuera necesario en el futuro.
Mucho más que un récord
Las obras comenzaron en 2008 y no concluyeron hasta 2015. Durante esos años, centenares de trabajadores participaron en uno de los proyectos de ingeniería civil más ambiciosos realizados en España durante las últimas décadas.
Detrás del diseño del prestigioso ingeniero Javier Manterola fueron necesarios más de 100.000 metros cúbicos de hormigón y alrededor de 70.000 toneladas de acero para completar la estructura. La inversión final superó los 500 millones de euros.
Pero lo verdaderamente importante es que la infraestructura ha mejorado la conexión entre Cádiz y el resto de la bahía, ha reducido la congestión en otros accesos y ha reforzado la actividad económica de una zona históricamente ligada al mar.
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