La seguridad vial no solo mejora gracias a lo que ocurre sobre el asfalto. Hoy, cuando un conductor sufre una avería o una emergencia y activa una baliza V-16 conectada, desencadena un proceso digital que se extiende mucho más allá del vehículo detenido.
En pocos segundos, ese caso concreto pasa a formar parte de un gran ecosistema de información gestionado por la Dirección General de Tráfico (DGT) a través de su plataforma DGT 3.0. Y es precisamente ahí donde aparece una de las herramientas menos conocidas por los conductores: la señal V-27, el llamado triángulo virtual.
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Apenas 100 segundos después de la conexión de una baliza V-16 (es el tiempo que determina la normativa), la información llega a la DGT, que recibe las coordenadas exactas del vehículo inmovilizado. Desde ese momento, el sistema puede alertar a otros usuarios de la vía sobre la existencia de un peligro próximo.
La clave reside en la DGT 3.0, una plataforma capaz de gestionar millones de datos en tiempo real para construir un mapa dinámico de la movilidad. Gracias a ella, la administración conoce incidencias, condiciones meteorológicas y situaciones potencialmente peligrosas prácticamente al instante.
Punto de Acceso Nacional de Tráfico
Esa información, incluida la de las balizas V-16 conectadas, es procesada en el Punto de Acceso Nacional de Tráfico, donde se recibe, clasifica y distribuye. A esta infraestructura están conectadas numerosas aplicaciones de navegación como Google Maps, Waze, TomTom o Coyote, que utilizan esos datos para informar a los conductores.
A esta ecuación se suman los vehículos conectados. Cada vez más automóviles son capaces de intercambiar información con la infraestructura digital de Tráfico. Aunque el parque automovilístico español mantiene una edad media elevada, la conectividad gana terreno de manera progresiva.
Es aquí donde entra en juego la señal V-27, que únicamente existe en el entorno digital. Nacida en 2021, consiste en un triángulo virtual que aparece en el cuadro de instrumentos o en el sistema de información del vehículo para advertir de un peligro cercano. Su función es actuar como una alerta temprana para que el conductor incremente la atención antes de llegar al punto conflictivo.
Cuando el sistema detecta la activación de una baliza V-16 conectada, la información viaja a través de DGT 3.0 y puede desencadenar la aparición de la V-27 en los vehículos compatibles. En otras palabras, la V-16 comunica el problema y la V-27 avisa a quienes se aproximan al lugar.
Sin embargo, la implantación de esta señal presenta una limitación importante. Su utilización depende de los fabricantes y de que el vehículo disponga de conectividad compatible. Por ello, actualmente solo puede visualizarse en determinados automóviles conectados y su uso sigue teniendo carácter voluntario.
Las activaciones de la baliza V-16 se disparan en verano
A falta de los datos de agosto, el uso de las balizas V-16 ha experimentado un importante crecimiento desde que sustituyeron a los triángulos de emergencia el pasado 1 de enero. Las activaciones diarias han pasado de 1.763 registros al comienzo del año a una media de 2.661 durante la primera semana de julio, lo que supone un incremento cercano al 50%.
Según los datos recopilados por Netun Solutions a partir de información oficial, julio fue el mes con mayor actividad durante los siete primeros meses del año. El récord se alcanzó el 31 de julio, con 3.192 activaciones. Tras esa fecha aparecen el 3 de julio, con 3.068, y el 6 de julio, con 3.004.
Las cifras evidencian además un patrón muy definido: los viernes concentran habitualmente el mayor número de incidencias, coincidiendo con el inicio de numerosos desplazamientos vacacionales y de ocio. En cambio, sábados y domingos registran cifras más moderadas.
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