Las motos representan en torno al 15% del parque automovilístico español y el 3% de los desplazamientos de largo recorrido, pero acumulan el 25% de las muertes en siniestros viales. En 2024, último año con datos consolidados, 441 personas fallecieron en accidentes de tráfico a bordo de una motocicleta.
Para frenar una siniestralidad creciente, la Dirección General de Tráfico (DGT) anunció ese mismo año varias medidas de choque, como campañas específicas de control los fines de semana entre junio y octubre y una mayor presencia de motos camufladas.
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La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha reforzado ahora ese dispositivo con la incorporación de 30 nuevas motocicletas sin rotular que se desplegarán en las zonas con mayor presencia de motoristas. El objetivo es detectar conductas de riesgo habituales, como la invasión del carril contrario o los excesos de velocidad, y sancionarlas con mayor eficacia.
La adquisición de estos vehículos se formalizó tras un concurso público en el que se buscaban modelos distintos a los habituales en el parque de la Guardia Civil. Sin embargo, finalmente se han vuelto a seleccionar motocicletas de gran cilindrada de BMW, según ha publicado EL PAÍS, al presentar la oferta económica más ventajosa. Las unidades se han comprado en diferentes colores para dificultar su identificación por parte de los usuarios de la vía.
Motos camufladas en toda España
Hasta ahora, este tipo de vigilancia se concentraba en comunidades con alta siniestralidad de motoristas, como Canarias, Castilla y León, Galicia, Comunidad Valenciana, Andalucía y Baleares. Con la ampliación del parque móvil, la Guardia Civil prevé extender estos controles al resto del territorio nacional, con la excepción de Cataluña, Navarra y el País Vasco, donde las competencias de tráfico están transferidas.
También cambia el procedimiento sancionador. En el sistema anterior, dos agentes de paisano circulaban en la moto camuflada y, al detectar una infracción, avisaban a una patrulla uniformada situada más adelante, encargada de detener al conductor. A partir de ahora, los propios agentes que circulen en estas motocicletas irán uniformados y realizarán tanto la detección como la parada y tramitación de la denuncia en el acto.
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Desde la Agrupación de Tráfico subrayan que esta modificación busca mejorar la eficacia del control sin reducir su efecto disuasorio. Pese a circular en motos sin distintivos, los agentes aseguran que su presencia suele pasar desapercibida para los conductores, lo que facilita la detección de infracciones.
El refuerzo de la vigilancia responde a un patrón de siniestralidad bien definido. La mayoría de los accidentes mortales de motoristas se produce por salidas de la vía y en carreteras convencionales, que concentran tres de cada cuatro siniestros graves. Este tipo de vías, con un solo carril por sentido, presentan mayores riesgos asociados a adelantamientos, trazados sinuosos o exceso de velocidad.
Uno de los colectivos que más preocupa a la DGT es el de los denominados motoristas reborn, es decir, aquellos que dejaron de conducir durante un tiempo por circunstancias personales y vuelven a sus monturas unos años después. Son motoristas más conscientes del riesgo, pero que, a su vez, confiesan llevar a cabo comportamientos inseguros sobre el asfalto. Utilizan motos de gran cilindrada, circulan a mayor velocidad de la permitida y muchos de ellos consumen drogas o alcohol.
Las estadísticas de siniestralidad ofrecen el reflejo: el 52%de los motoristas fallecidos en un siniestro en 2024 tenía entre 35 y 54 años. Además, nueve de cada 10 eran hombres.
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
