Dos híbridos contra dos eléctricos puros: conducción

Dos modelos 100% eléctricos y dos híbridos enchufables que circulan con baterías en ciudad y con motores de gasolina para viajar: Nissan Leaf, Renault Zoe, Kia Niro PHEV y Mitsubishi Outlander PHEV.

coches electricos
De izquierda a derecha, Kia Niro, Renault Zoe, Nissan Leaf y Mitsubishi Outlander.

Los dos modelos eléctricos se impulsan solo con la energía de sus baterías (41 kWh de capacidad el Renault y 40 kWh el Nissan). El primero tiene un motor eléctrico de 92 CV, y el otro, de 150 CV. Y no necesitan cambio, porque ofrecen un rango de revoluciones muy amplio, entregan la máxima potencia al instante en cuanto se acelera y la mantienen de forma casi constante. Los dos enchufables combinan un motor de gasolina y el módulo eléctrico con baterías más pequeñas.

El Kia equipa un 1.6 de gasolina (105 CV) y otro eléctrico (60,5 CV) que rinden 141 en total. Y baterías de 8,9 kWh con 58 kilómetros de autonomía oficial. El Mitsubishi equipa un 2.0 de gasolina (121 CV) y dos eléctricos (41 CV) que suman 203 CV, y al ir acoplados uno en cada eje, ofrecen tracción 4×4. Y añade unas baterías de 12 kWh con 54 kilómetros de rango de uso y unas levas en el volante para regular la retención y recargar más al frenar.

Con esta base mecánica, los dos eléctricos solo sirven para moverse en ciudad y hacer viajes de hasta 250 kilómetros para evitar agobios, salvo si se dispone de tiempo y enchufe para recargar en destino. Ofrecen una buena aceleración hasta 100 km/h y una velocidad correcta, pero con clara ventaja del Nissan, que gracias a su nuevo motor es mucho más rápido y contundente.

Los enchufables, en cambio, cumplen como coche único, porque pueden circular a diario en ciudad con las baterías (de 35 a 50 kilómetros según se conduzca) y utilizar el motor de gasolina en distancias más largas, como los coches convencionales. El Kia equilibra la mayor potencia del Mitsubishi con su menor peso, 230 kilos, y el cambio de doble embrague y seis marchas, que igualan su respuesta. Pero ambos destacan por su brío al acelerar, aunque se mueven mejor en trazados planos y despejados.

El interior del Zoe.

La estabilidad es solo correcta en todos, porque son coches más pesados y con ruedas más pequeñas de lo habitual para gastar menos. El más equilibrado es el Zoe, que tiene un tamaño más ajustado y suspensiones de reglajes menos firmes pero eficaces: es fácil de conducir, acusa poco las inercias y gira bien en las curvas. El Nissan tiene una dirección más lenta, le cuesta entrar en los giros y parece más pesado, así que invita a conducir más relajado.

El Kia es el más compacto y manejable entre los enchufables, y el más agradable de todos. Pero la versión de la prueba llevaba ruedas pequeñas de 16 pulgadas que restan agarre en virado (de 18 pulgadas en acabados altos). El Mitsubishi es más grande, alto y pesado, y, aunque acusa las inercias, tiene una suspensión firme y ruedas mayores, de 18 pulgadas, que lo compensan con su agarre. Pero tampoco invita a forzarlo en las curvas. Por último, los dos eléctricos frenan en menos distancia que los híbridos, aunque ninguno impresiona.

Los cuatro son agradables en ciudad, porque ruedan en silencio con las baterías, pero el Niro resulta más ergonómico y el Zoe tiene un tacto menos consistente. El Nissan incluye el e-Pedal, que permite conducir solo con el acelerador, incluso al frenar (levantando el pie), pero no gana eficiencia y retiene demasiado.

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