Hay versiones que se compran con el corazón y otras con la cabeza. El Volkswagen Tiguan 1.5 eTSI de 150 CV pertenece claramente al segundo grupo.
No presume de cifras espectaculares ni de aceleraciones de infarto, pero después de convivir con él durante varios días deja una sensación muy difícil de igualar: probablemente sea el Tiguan que más sentido tiene para la inmensa mayoría de los conductores.
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Y eso no es poco en un SUV que lleva casi dos décadas siendo una referencia y que ya supera los nueve millones de unidades vendidas en todo el mundo.
Más tecnológico y con mejor presencia
Esta tercera generación mantiene unas proporciones muy similares, con 4,54 metros de longitud, aunque transmite una imagen mucho más moderna. La nueva firma luminosa delantera, la barra LED que une los faros, los pilotos traseros también conectados y un coeficiente aerodinámico que baja hasta 0,28 contribuyen a mejorar tanto el diseño como la eficiencia.
Por dentro, el salto es todavía mayor. El salpicadero abandona definitivamente los mandos tradicionales para apostar por un gran entorno digital, presidido por una pantalla central de hasta 15 pulgadas y un cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas. Todo funciona con rapidez y los nuevos menús resultan mucho más intuitivos que en la generación anterior.

La calidad percibida también sube varios enteros, con materiales más cuidados y un ambiente claramente inspirado en modelos de categorías superiores. A ello se suma un espacio muy generoso para los ocupantes y un maletero de 652 litros, entre los mejores de su segmento.
El motor que más sentido tiene
Volkswagen ofrece el Tiguan con motores TSI, TDI, híbridos enchufables y versiones mild hybrid. Entre todas ellas, este 1.5 eTSI de 150 CV destaca por ofrecer uno de los compromisos más interesantes.
El sistema microhíbrido de 48 voltios no convierte al Tiguan en un coche eléctrico, pero sí aporta una suavidad muy apreciable en el uso diario. La asistencia se deja notar especialmente durante los arranques, las maniobras a baja velocidad y cuando el motor térmico entra y sale de funcionamiento casi sin que el conductor lo perciba.

El cambio automático DSG de siete velocidades continúa siendo uno de los mejores del mercado. Cambia con rapidez y suavidad, aunque si se exige una aceleración repentina necesita una pequeña fracción de segundo para reducir una o dos marchas antes de ofrecer toda la respuesta. No llega a resultar molesto y la ayuda del sistema eléctrico consigue disimular bastante ese instante de duda.

Con 150 CV, el Tiguan no pretende impresionar, pero tampoco lo necesita. Mueve con soltura sus dimensiones, adelanta con seguridad y mantiene cruceros elevados con absoluta naturalidad. No es un coche deportivo, aunque en ningún momento transmite sensación de falta de potencia.
Cómodo… pero también preciso
Quizá donde más sorprende sea en el equilibrio del chasis. Volkswagen ha conseguido bordar un compromiso muy difícil entre confort y dinamismo.
La suspensión filtra muy bien las irregularidades del asfalto, incluso sobre firmes deteriorados, pero al mismo tiempo controla con eficacia los movimientos de la carrocería. En carreteras de curvas transmite una sensación de aplomo impropia de muchos SUV de tamaño similar.
La dirección resulta precisa, el tren delantero entra con decisión en las curvas y el conjunto invita a conducir con tranquilidad, aunque responde con solvencia cuando el ritmo aumenta.

Durante nuestra prueba registramos un consumo medio de 6,7 l/100 km, apenas medio litro por encima de los 6,2 litros homologados. Una diferencia muy contenida para un SUV de este tamaño y potencia, especialmente teniendo en cuenta el recorrido realizado y el tipo de conducción.
El Tiguan más recomendable
No todos los compradores necesitan un TDI para recorrer decenas de miles de kilómetros al año ni un eHybrid para circular a diario en modo eléctrico. Para quienes buscan un SUV amplio, cómodo, tecnológico y con etiqueta ECO, este 1.5 eTSI de 150 CV representa probablemente la opción más equilibrada de toda la gama.

La unidad probada, con acabado R-Line, parte actualmente de 44.495 euros con campañas comerciales. No es un precio bajo, pero a cambio ofrece un nivel de tecnología, calidad de realización, confort de marcha y refinamiento que explican por qué el Tiguan sigue siendo, casi veinte años después, uno de los grandes referentes entre los SUV europeos.
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