En un neumático nuevo hay mucha información. Están las medidas, el índice de carga, el código de velocidad, la fecha de fabricación, el marcaje europeo… y luego aparecen esos pequeños puntos de colores que muchos conductores miran con cierta sospecha.
El más conocido suele ser el punto rojo del neumático. También el punto amarillo, bastante habitual en algunas marcas. Pero en ciertos modelos aparece otro menos conocido y mucho más raro: el punto de color azul.
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Y conviene empezar por lo importante: no significa que el neumático esté defectuoso. Tampoco indica un pinchazo, una reparación o un problema de seguridad. Es una marca aplicada durante la fabricación o el montaje para ayudar a identificar una zona concreta del neumático o del conjunto rueda-neumático.
En las fotos se aprecia claramente junto al flanco, acompañado incluso de un punto rojo. Ese detalle es clave, porque no todos los colores tienen una interpretación universal.
¿Qué significan el rojo y el amarillo?
Para entender el punto azul, primero hay que hablar del rojo y del amarillo.
El punto rojo suele marcar la zona de mayor variación radial del neumático, es decir, el punto donde puede existir una pequeña diferencia de uniformidad o altura respecto al resto. Señala el punto máximo de variación de fuerza radial (RFV por sus siglas en inglés), un defecto inapreciable a la vista y provocado porque ningún neumático es perfecto en cuanto a su forma ni la rigidez de su estructura.
En un montaje ideal, se alinea con la zona baja de la llanta para reducir vibraciones. Algunas guías técnicas de montaje explican que el rojo suele tener prioridad cuando también aparece el amarillo.
El punto amarillo, por su parte, suele señalar el punto más ligero del neumático. Normalmente se alinea con la válvula, que suele ser una de las zonas más pesadas de la llanta. Así se facilita el equilibrado y se reduce la cantidad de contrapesos necesarios.
Entonces, ¿qué significa el punto azul?
Aquí viene el matiz importante. El punto azul de la rueda que, por cierto, suele estar instalado en la llanta, no tiene un significado tan estandarizado como el rojo o el amarillo. Depende del fabricante, del modelo, del proceso industrial e incluso del mercado.
En muchos casos, el azul funciona como una marca interna de producción, inspección, clasificación o control de montaje. Puede señalar que la llanta ha pasado una fase concreta de verificación o ayudar a identificar una referencia durante la fabricación.
Algunas fuentes técnicas del sector recuerdan que, más allá de rojo y amarillo, colores como azul, verde o blanco suelen ser códigos propios de cada fabricante, no mensajes directos para el usuario final.
Por eso no conviene sacar conclusiones precipitadas. Si aparece un punto azul en una llanta, no tiene por qué significar lo mismo. Lo más prudente es interpretarlo como una marca de fábrica, no como una alerta.
¿Debe preocuparte como conductor?
No. Si el coche no vibra, la dirección lleva el coche recto y el neumático está correctamente montado, ese punto azul no exige hacer nada.
Con el uso, además, estas marcas suelen desaparecer. La lluvia, los lavados, el polvo de freno y los kilómetros terminan borrándolas. Están pensadas para el proceso previo al uso normal del coche, no para durar toda la vida.
Lo que sí debe vigilar el conductor es lo de siempre en un neumático: presión correcta, desgaste uniforme, fecha de fabricación, profundidad del dibujo y ausencia de daños en el flanco. Eso sí importa. Mucho más que una marca de pintura.
Así que la próxima vez que veas un punto azul en la rueda, ya sabes la respuesta corta: no es un fallo, no es una alarma y no es una pegatina puesta al azar. Es una pequeña pista del proceso industrial de una rueda moderna.
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Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.
