Los radares remolque, también conocidos como radares con ruedas, son dispositivos móviles difíciles de prever que pueden colocarse en puntos conflictivos de la carretera.
Se trata de una herramienta que ha ganado protagonismo por su capacidad para desplazarse y actuar donde más se necesita, y que tanto la Dirección General de Tráfico (DGT) como el Servei Català de Trànsit (SCT) ya han comenzado a desplegar.
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Su principal característica es su movilidad, que hace más difícil que los conductores sepan dónde están. Esto los convierte en una herramienta especialmente eficaz en zonas con mucho tráfico o donde se repiten los excesos de velocidad.
En este contexto, una cuenta de X especializada en tráfico, @antiradarcatala, ha publicado un vídeo en el que se observa uno de estos radares en plena AP-7. Según advierte el perfil, el dispositivo ha vuelto a instalarse a la altura del antiguo peaje de Sant Cugat del Vallès, en sentido Tarragona.
Aunque muchos conductores pensaban que ya no estaba en la zona, lo cierto es que este tipo de radares no tiene una ubicación fija y puede retirarse y reaparecer en distintos puntos, lo que ha vuelto a poner en alerta a los habituales de la AP-7.
Cambian de ubicación cada pocos días
Estos dispositivos están instalados sobre estructuras móviles y pueden ir cambiando de sitio con frecuencia. Además, no requieren conexión eléctrica y son capaces de controlar varios carriles al mismo tiempo, lo que permite vigilar zonas con mucho tráfico o donde las infracciones son habituales.
Cataluña comenzó en marzo a intensificar el uso de este tipo de dispositivos para frenar el aumento de la siniestralidad, ya que la velocidad excesiva sigue siendo un factor de riesgo clave en la red viaria. El Servei Català de Trànsit desplegó 10 unidades tanto en la AP‑7 como en otros puntos estratégicos, con seis nuevas incorporaciones a las cuatro ya existentes.
La estrategia del SCT es clara: actuar allí donde la velocidad se ha convertido en un problema. Por eso, estos radares no tienen una ubicación fija y pueden aparecer en cualquier tramo de la AP‑7 en Cataluña, desde La Jonquera hasta Ulldecona, priorizando zonas con más accidentes o con mayor volumen de tráfico, especialmente de vehículos pesados.
La ventaja frente a los radares fijos
La diferencia de estos radares remolque es que no están siempre en el mismo sitio. Pueden colocarse en tramos concretos cuando el riesgo aumenta, lo que los hace mucho más imprevisibles que los radares tradicionales. A diferencia de los fijos, que solo controlan un punto concreto, estos dispositivos obligan a los conductores a estar más atentos.

Desde Trànsit lo tienen claro: reducir la velocidad es clave para disminuir el riesgo. Y los primeros resultados apuntan a que este tipo de radares está ayudando a mejorar la conducción en los tramos donde más accidentes se registraban.
Radares en tramos de obras
La DGT también prevé usar este tipo de radares en tramos de obras a partir de 2026. El objetivo es reforzar el respeto a los límites de velocidad en estas zonas, donde la señalización es provisional y muchos conductores no la tienen en cuenta.
Según adelantó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el plan incluye más de un centenar de radares móviles instalados en remolques, que podrán colocarse en distintos puntos en función de las necesidades de cada obra y del tráfico.

La prioridad son las carreteras en obras, donde el exceso de velocidad aumenta el riesgo, especialmente para los operarios. En campañas anteriores, la Guardia Civil llegó a denunciar a miles de conductores en apenas una semana por no respetar los límites provisionales, la mayoría por circular a más velocidad de la permitida.
Una vigilancia que va a más
Con Cataluña reforzando los controles en tramos donde la velocidad supone un riesgo y la DGT preparando su despliegue en zonas de obras, los radares remolque se consolidan como una de las herramientas clave en la vigilancia del tráfico en España.
Su presencia, cada vez más extendida, obliga a los conductores a mantener una conducción más atenta y a no confiarse tras superar un radar fijo. Un nuevo escenario en el que la capacidad de estos dispositivos para aparecer en distintos puntos se convierte en un factor decisivo para mejorar la seguridad vial.
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