Hay decisiones que dicen más que cualquier récord. Mientras uno domina la élite del fútbol europeo y el otro ha marcado una era en la NBA, ambos han coincidido lejos del foco habitual: en el tipo de coche que eligen cuando buscan algo más que moverse. No es una cuestión de velocidad, sino de cómo se viaja.
En un momento en el que los garajes de las grandes estrellas se llenan de superdeportivos llamativos, ellos han optado por otra vía. Una más silenciosa, más refinada y, sobre todo, más exclusiva. Porque el verdadero lujo, en este caso, no está en correr más, sino en no necesitar demostrarlo.
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El punto en común
La conexión entre ambos deportistas tiene un nombre: Mercedes-Maybach, la submarca más exclusiva de la firma alemana. En concreto, ambos conducen variantes de la Clase S llevadas al extremo del lujo, con configuraciones muy distintas pero una misma filosofía, viajar como en un salón privado.
En el caso del delantero noruego, su última adquisición es un Mercedes-Maybach S-Class by Virgil Abloh, una edición limitada a solo 150 unidades en todo el mundo. Su precio ronda los 460.000 euros, una cifra que, en su caso, equivale aproximadamente a un salario semanal.
Mezcla moda y automoción
Este modelo destaca por una estética muy particular. La carrocería presenta un acabado bicolor con la parte superior en negro y la inferior en tono arena, incluyendo las llantas, siguiendo el lenguaje creativo del diseñador Virgil Abloh.
El interior mantiene esa coherencia visual con cuero Nappa y detalles específicos de la edición, además de logotipos exclusivos repartidos por el habitáculo. Todo ello sobre una base técnica conocida, un motor V12 biturbo de 6.0 litros, tracción total y una configuración de cuatro plazas orientada al máximo confort en las plazas traseras.

La apuesta americana
Al otro lado del Atlántico, la elección es diferente en forma pero similar en fondo. El jugador de la NBA ha optado por un Mercedes-Maybach S 680 personalizado a través del programa Manufaktur, con una producción extremadamente limitada, solo dos unidades en el mundo.
Este modelo equipa un motor V8 con tecnología mild hybrid, capaz de desarrollar 680 CV junto a un apoyo eléctrico de 23 CV, lo que le permite combinar prestaciones elevadas con una conducción suave y silenciosa. La personalización alcanza cada rincón del vehículo, con colores inspirados en su equipo y referencias personales como iniciales, fechas y símbolos.
Piezas únicas
En ambos casos, el Maybach trasciende su función como medio de transporte. Se convierte en una extensión de la identidad de sus propietarios. Uno apuesta por el valor de colección y la conexión con el mundo de la moda, mientras que el otro incorpora además un componente emocional y solidario, destinando una de sus unidades a fines benéficos.
El habitáculo juega un papel clave en esta experiencia. Los dos modelos ofrecen asientos traseros individuales totalmente ajustables, sistemas multimedia avanzados y acabados artesanales, pensados para transformar cada trayecto en una experiencia de primer nivel.

Tendencia entre las grandes fortunas
La coincidencia entre ambos deportistas refleja un cambio en la forma de entender el lujo dentro del automóvil. Frente a propuestas más agresivas o llamativas, el Mercedes-Maybach representa una alternativa basada en la discreción, la tecnología y el refinamiento extremo.
En ese equilibrio entre exclusividad y funcionalidad, estas berlinas se han convertido en un nuevo referente para quienes ya lo tienen todo y buscan algo diferente. Porque, en este nivel, el verdadero lujo no siempre se ve a simple vista, pero sí se percibe en cada detalle.
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