El Mercedes-Benz Clase C eléctrico marca un punto de inflexión en uno de los modelos clave de la marca alemana. Durante décadas, el Clase C ha sido una de sus berlinas más vendidas, y ahora se transforma por completo para adaptarse a la electrificación sin renunciar a sus pilares tradicionales: confort, tecnología y equilibrio en carretera.
El nuevo modelo llega con un planteamiento ambicioso: situarse como referencia entre las berlinas eléctricas de tamaño medio. Para ello, Mercedes apuesta por una combinación de autonomía elevada, digitalización avanzada y un nivel de refinamiento que busca acercarse a segmentos superiores.
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Diseño exterior con enfoque aerodinámico
En el exterior, el Clase C eléctrico adopta una silueta más fluida, cercana a la de un coupé, con una línea de techo baja y una zaga de inspiración GT. Destaca la parrilla frontal iluminada, con más de mil puntos de luz, y una firma lumínica con diseño de estrellas tanto delante como detrás.
Todo el conjunto responde también a un objetivo funcional: mejorar la aerodinámica, con un coeficiente que parte de 0,22, una cifra relevante en su categoría y clave para optimizar la eficiencia en viajes largos.
Interior digital y orientado al confort
El interior es uno de los aspectos donde más evoluciona. La marca define este espacio como un “santuario”, con un enfoque claro en el confort. El protagonista es el MBUX Hyperscreen de 39,1 pulgadas, que recorre el salpicadero de lado a lado y centraliza la experiencia digital.
A esto se suman materiales de alta calidad, opciones de interior vegano certificado y elementos como la iluminación ambiental avanzada o un techo panorámico con 162 puntos luminosos que simulan un cielo estrellado. Todo está pensado para reforzar la sensación de aislamiento y bienestar a bordo.

En términos de habitabilidad, la arquitectura eléctrica permite mejorar el espacio interior. La mayor distancia entre ejes se traduce en más amplitud, especialmente en las plazas delanteras. También aumenta la capacidad de carga, con un maletero de 470 litros y un frunk de 101 litros, una solución cada vez más habitual en este tipo de vehículos.
Tecnología y conectividad avanzada
La tecnología es otro de los pilares del modelo. El sistema operativo MB.OS permite actualizaciones remotas y una integración profunda de funciones del vehículo. El asistente MBUX con inteligencia artificial incorpora capacidad conversacional avanzada, mientras que la navegación tiene en cuenta variables energéticas para optimizar rutas y recargas.
Además, el ecosistema digital incluye múltiples servicios conectados y una experiencia personalizable que evoluciona con el tiempo, algo cada vez más relevante en el desarrollo de los coches eléctricos actuales.

Motores, autonomía y carga
En el apartado mecánico, el Mercedes-Benz Clase C eléctrico apuesta por una arquitectura de 800 voltios y baterías de hasta 94 kWh útiles. La autonomía alcanza los 762 kilómetros WLTP, una cifra que lo sitúa entre las referencias de su segmento. En carga rápida, puede recuperar hasta 325 kilómetros en diez minutos , lo que facilita los viajes largos y reduce los tiempos de espera.
La gama arranca con el C 400 4MATIC , con 360 kW de potencia y tracción total, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,0 segundos. Además, en el eje trasero incorpora una transmisión de dos velocidades, una solución poco habitual que busca mejorar tanto la aceleración como la eficiencia en carretera.

En marcha, el modelo combina la suspensión neumática AIRMATIC y la dirección en el eje trasero, lo que permite mejorar la maniobrabilidad en ciudad y la estabilidad a alta velocidad. Todo ello con un enfoque claro en ofrecer un comportamiento equilibrado entre confort y dinamismo.
De momento no se han comunicado el precio ni la fecha de comercialización en España.

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