Hay premios que se ganan los domingos y otros que empiezan a construirse mucho antes. En MotoGP, cada vuelta rápida del sábado puede tener un valor añadido que va más allá de la primera posición en la parrilla.
Aún quedan catorce grandes premios por disputarse y la clasificación permanece completamente abierta. Sin embargo, uno de los secretos mejor guardados del campeonato ya ha sido desvelado.
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BMW ha mostrado el vehículo que entregará al piloto que termine el año como el más efectivo en las sesiones clasificatorias, una tradición que forma parte del Mundial desde hace más de dos décadas.
El escenario elegido fue el circuito húngaro de Balaton Park, durante uno de los fines de semana de competición de MotoGP. Allí apareció por primera vez un modelo que marca un punto de inflexión dentro de una de las sagas deportivas más conocidas de la firma alemana y que ya pudo probar Jorge Martín.
Más rápido sin renunciar a su esencia
La mecánica del nuevo BMW M2 sigue confiando en uno de los motores más reconocibles de la marca. Se trata un seis cilindros en línea de 3.0 litros con tecnología M TwinPower Turbo, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades M Steptronic con Drivelogic.
La gran novedad técnica llega con la incorporación del sistema xDrive de tracción total, una solución que distribuye el par entre ambos ejes de forma variable en función de la adherencia y el estilo de conducción. En condiciones normales prioriza el eje trasero, pero puede enviar más potencia al tren delantero cuando la situación lo exige.

Las cifras reflejan el salto prestacional. El nuevo modelo declara 353 kW (480 CV) y acelera de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos, una mejora de tres décimas respecto a la versión de tracción trasera. La velocidad máxima continúa limitada electrónicamente a 250 km/h, aunque puede ampliarse con el paquete específico de circuito.
El conjunto se apoya en un chasis revisado con ajustes específicos para esta configuración, además de un sistema de refrigeración optimizado para soportar ritmos de conducción exigentes en uso prolongado en pista. También mantiene el eje trasero de tipo M diferencial activo, pensado para mejorar la motricidad en aceleración.
Más allá de los números, el objetivo de la marca ha sido mantener el carácter deportivo del vehículo sin renunciar a una mayor facilidad de conducción. El reparto inteligente de la fuerza entre ambos ejes busca ampliar el margen de utilización tanto en carretera como en circuito, especialmente en superficies de baja adherencia.
Un color que no había llegado a este modelo
La unidad elegida para el BMW M Award no será una versión convencional. El coche mostrado durante su estreno mundial incorpora varios elementos específicos que aumentan su exclusividad.
El detalle más llamativo es el acabado exterior Borusan Turkish Blue, una tonalidad que debuta en esta variante y que convierte a esta unidad en una pieza especialmente singular dentro de la gama. A ello se suman diferentes opciones de equipamiento y componentes de carácter deportivo.
Las llantas específicas de gran diámetro y los detalles de personalización refuerzan una imagen diseñada para destacar incluso dentro de un catálogo acostumbrado a modelos de altas prestaciones.

Una tradición que empezó hace más de veinte años
El BMW M Award forma parte del paisaje habitual de MotoGP desde 2003. A diferencia del campeonato, no premia los resultados de carrera, sino el rendimiento en clasificación.
El sistema replica el reparto de puntos utilizado en los grandes premios. Cada sábado, los pilotos acumulan puntuación en función de su posición en la parrilla y, al finalizar la temporada, quien haya sumado más recibe un vehículo de la división deportiva de BMW.
Márquez domina el historial
Hablar de este premio obliga inevitablemente a mencionar a Marc Márquez. El piloto español posee el récord absoluto de victorias, con ocho BMW M Award conquistados a lo largo de su carrera.
La última llegó precisamente la pasada temporada, cuando volvió a imponerse en esta clasificación paralela después de varios años sin conseguirlo. Antes de él también inscribieron su nombre en el palmarés pilotos como Valentino Rossi, Casey Stoner, Jorge Lorenzo, Fabio Quartararo o Francesco Bagnaia.

Sin embargo, la situación actual está lejos de permitir pronósticos. Con solo ocho grandes premios disputados, la clasificación permanece muy igualada y todavía quedan numerosas oportunidades para alterar el orden de la tabla.
Cada sesión cronometrada hasta el Gran Premio de Valencia tendrá una doble importancia. Por un lado, decidirá la posición de salida para la carrera. Por otro, acercará un poco más a uno de los premios más singulares del campeonato: un deportivo de altas prestaciones que todavía no pertenece a nadie, pero que ya tiene reservado un lugar en el paddock de MotoGP.
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