Desde hace meses, miles de conductores españoles conviven con una duda que no termina de desaparecer. La implantación de la baliza ha despertado preguntas sobre la privacidad y sobre la información que realmente reciben las autoridades.
A medida que este sistema se ha extendido por toda España, también han aumentado las consultas relacionadas con su funcionamiento y con la posibilidad de que pueda controlar los movimientos de los usuarios.
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Una tecnología que llegó acompañada de dudas
La entrada en vigor de la baliza V-16 el pasado 1 de enero de 2026 marcó un antes y un después en la señalización de emergencias en carretera. Desde entonces, los tradicionales triángulos dejaron de ser válidos para los vehículos matriculados en España.
La medida fue presentada como un avance destinado a mejorar la seguridad de los ocupantes de un automóvil averiado o accidentado. El objetivo era evitar que los conductores tuvieran que abandonar el vehículo para colocar elementos de señalización en vías con tráfico intenso.
Sin embargo, la conectividad del dispositivo provocó una reacción inmediata entre parte de la población. La posibilidad de transmitir información en tiempo real generó dudas sobre el tratamiento de los datos y sobre el alcance de la comunicación con los sistemas de tráfico.
A medida que aumentó el número de usuarios, también crecieron las preguntas. Algunas hacían referencia a la localización del vehículo. Otras estaban relacionadas con la identificación del conductor o con la posibilidad de crear registros permanentes de movilidad.

El dato que más inquieta a los automovilistas
La principal preocupación gira alrededor de una idea muy concreta: si la Administración puede conocer la posición de un vehículo en cualquier momento gracias a la baliza.
Ante la persistencia de estas dudas, las autoridades responsables de la Dirección General de Tráfico (DGT) han reiterado en varias ocasiones que el funcionamiento del sistema es mucho más limitado de lo que muchos imaginan.
Según las aclaraciones realizadas en los últimos meses, el dispositivo no realiza un seguimiento constante del automóvil, ni transmite información mientras permanece apagado. Su actividad únicamente comienza cuando el usuario lo activa tras una incidencia en la vía.
Esto significa que la baliza no genera un historial de trayectos ni permite reconstruir desplazamientos anteriores. Tampoco comunica información relacionada con rutas habituales o ubicaciones visitadas con anterioridad.
Qué información se envía realmente cuando se activa
El sistema está diseñado para comunicar una situación de emergencia y no para identificar a quien se encuentra detrás del volante. Por ese motivo, la información transmitida se limita a los datos necesarios para alertar sobre una incidencia en la carretera.
Cuando el conductor enciende la baliza, la plataforma recibe la ubicación exacta del punto donde se encuentra el vehículo inmovilizado. Esa información sirve para advertir al resto de usuarios de la vía y facilitar la gestión de la situación.
La comunicación se realiza de forma periódica mientras la señal luminosa permanece operativa. Gracias a ello, los paneles informativos de las carreteras, los navegadores compatibles y otros servicios conectados pueden conocer la existencia de una incidencia.
Las explicaciones difundidas por los organismos competentes insisten en que no se envían datos personales asociados al propietario del vehículo. Tampoco se comunica la matrícula ni la velocidad a la que circulaba antes de la avería o del accidente.

Un refuerzo legal para despejar cualquier sospecha
La controversia generada durante los últimos meses ha provocado además movimientos en el ámbito normativo. El Gobierno ha impulsado nuevas garantías relacionadas con la implantación de los sistemas inteligentes de transporte.
La actualización del marco regulador establece que cualquier tratamiento de información deberá realizarse exclusivamente cuando resulte necesario para la prestación de los servicios vinculados a la movilidad y siempre respetando la legislación vigente en materia de protección de datos.
Con ello se pretende reforzar la confianza de los usuarios y evitar interpretaciones erróneas sobre el alcance de estas tecnologías. La intención es que la herramienta cumpla una función estrictamente relacionada con la seguridad vial.
Las autoridades han recordado igualmente que la baliza no sustituye la llamada a emergencias cuando sea necesaria. En caso de accidente, siguen siendo los ocupantes del vehículo quienes deben contactar con el 112 para solicitar asistencia.
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