El capitán del Barcelona ha vuelto a llamar la atención fuera del terreno de juego, esta vez por una elección que encaja con una tendencia cada vez más visible entre los futbolistas de élite.
Su llegada a la ciudad deportiva permite descubrir uno de los modelos más llamativos de su garaje, un vehículo que combina lujo, tamaño y unas prestaciones poco habituales en un coche de estas características.
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Una elección que se sale del acuerdo
El jugador brasileño, que ejerce como primer capitán del Barcelona, ha sido visto llegando a la ciudad deportiva con un Mercedes-AMG G 63.
La elección resulta especialmente llamativa porque el futbolista dispone de un Cupra asociado al acuerdo que mantiene la marca con el club azulgrana. El Barcelona y Cupra renovaron su alianza hasta 2029, con la firma como socio oficial de automoción y coche oficial de la entidad.
De hecho, los jugadores del primer equipo pueden escoger y personalizar diferentes modelos de la gama. En el caso de Raphinha, su elección había sido un Cupra Tavascan VZ de 340 CV.
Eso no impide que el brasileño utilice otros automóviles de su propiedad o vinculados a su garaje. Y el Mercedes que acaba de mostrar es, probablemente, uno de los más fáciles de reconocer.

Un coche que corre como un deportivo
El G 63 no se limita a ofrecer una imagen imponente. Bajo el capó incorpora un V8 biturbo de 4,0 litros que desarrolla 585 CV y alcanza 850 Nm de par máximo.
Son cifras especialmente llamativas en un vehículo de estas dimensiones. El todoterreno puede acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 220 km/h.
La combinación resulta curiosa: una carrocería elevada, grandes dimensiones y una estética heredada de un vehículo pensado para el campo, pero con unas prestaciones que lo acercan al terreno de los deportivos.
El modelo mide 4,87 metros de longitud, casi dos metros de anchura y alrededor de 1,98 metros de altura. Su presencia, por tanto, no pasa precisamente desapercibida cuando circula por ciudad.
Su precio puede superar ampliamente los 200.000 euros. Una cifra que ayuda a entender el nivel del automóvil elegido por el futbolista y muchos otros deportistas.
El Clase G también se repite entre otros futbolistas
Raphinha no es el único jugador de élite relacionado con este Mercedes. En los últimos meses, el modelo también ha aparecido asociado a nombres como Ibrahima Konaté, Marc Cucurella, Gavi o Marcos Llorente, entre otros.
No se trata únicamente de una cuestión de potencia. El Clase G ofrece una combinación difícil de encontrar en un mismo automóvil: lujo, espacio, comodidad y una imagen muy exclusiva, además de unas prestaciones que sorprenden por su tamaño.
Eso ayuda a explicar por qué ha ido ganando terreno frente a los superdeportivos tradicionales en los garajes de algunos jugadores.

Un garaje que va mucho más allá del Mercedes
El G 63 tampoco aparece como una excepción dentro de las preferencias automovilísticas de Raphinha. El futbolista ya había sido relacionado anteriormente con varios modelos de alta gama, especialmente dentro del segmento SUV.
Entre ellos figura un Tesla Model X, además de un Range Rover Sport. Su garaje también incluye modelos de corte más deportivo, como el Porsche Panamera y el Audi A7.
La elección del Mercedes, por tanto, encaja con una tendencia que ya se había observado en sus anteriores vehículos: grandes dimensiones, lujo y prestaciones aparecen como elementos recurrentes.
Incluso antes de esta última aparición, Raphinha ya había generado cierta confusión entre los aficionados al motor. Un Nissan GT-R visto en las inmediaciones de la Ciudad Deportiva Joan Gamper llegó a atribuirse en redes al brasileño, aunque posteriormente se identificó como el coche de Willy Hernangómez, jugador del equipo de baloncesto del Barcelona.
Aquella historia sirvió también para mostrar hasta qué punto los coches que rodean a los deportistas del club despiertan interés entre los aficionados.
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