Quedan pocos días para que arranque uno de los periodos con más desplazamientos por carretera del año y muchos automovilistas miran ya con preocupación los paneles de las gasolineras.
Lo llamativo es que varias circunstancias que normalmente empujarían los precios en una misma dirección están actuando ahora de forma completamente distinta.
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El petróleo afloja tras semanas de incertidumbre
Las últimas jornadas han dejado una imagen que pocos esperaban hace apenas unas semanas. El precio del petróleo ha iniciado una importante corrección después de que las tensiones que mantenían en vilo a los mercados internacionales comenzaran a remitir.
La posibilidad de una estabilización duradera en Oriente Medio ha reducido los temores sobre el suministro energético mundial. Como consecuencia, el barril de referencia en Europa ha perdido buena parte de la prima de riesgo acumulada durante los momentos más delicados del conflicto.
Para los conductores, la noticia debería ser positiva. Históricamente, cuando la materia prima se abarata, el combustible termina siguiendo el mismo camino.
Sin embargo, esa relación no es tan inmediata como muchos imaginan.
Por qué la rebaja todavía no llega al surtidor
Una de las preguntas más repetidas estos días tiene una respuesta menos sencilla de lo que parece. Si el petróleo ya es más barato, ¿por qué los precios continúan prácticamente igual en numerosas estaciones de servicio?
La explicación se encuentra en el recorrido que realiza el combustible antes de llegar al depósito de un vehículo. Las gasolineras venden producto adquirido, refinado y distribuido semanas antes, cuando la situación internacional era completamente distinta.
Eso provoca que exista un desfase entre lo que ocurre en los mercados energéticos y lo que termina pagando el consumidor.
A diferencia de otros productos, el carburante pasa por una cadena logística compleja en la que intervienen numerosos procesos. Hasta que las existencias compradas a precios más elevados se agoten, el efecto de la bajada del petróleo apenas será perceptible.
El 30 de junio como la fecha decisiva
Mientras el mercado espera que la rebaja del petróleo termine llegando a los surtidores, el calendario juega en dirección contraria.
El próximo 30 de junio finaliza la reducción temporal del IVA aplicada a los carburantes durante la crisis energética. Gracias a esa medida, gasolina y diésel han estado gravados con un tipo del 10% en lugar del 21% habitual.
Por el momento no existe ningún anuncio oficial sobre una posible prórroga, por lo que el sector trabaja con la hipótesis de una vuelta a la fiscalidad ordinaria a partir del 1 de julio.
La diferencia es importante porque el efecto sería prácticamente inmediato. Mientras la bajada del petróleo necesita tiempo para reflejarse en el surtidor, la recuperación del IVA tendría un impacto directo sobre el precio final que paga el conductor.
Aumento de la demanda
La posibilidad de que el combustible se encarezca a partir del 1 de julio podría llevar a muchos conductores a adelantar el repostaje, especialmente aquellos que tienen previsto iniciar sus vacaciones durante los primeros días del verano.
Si esa tendencia se extiende, los días 29 y 30 de junio podrían registrar una afluencia muy superior a la habitual. No se descarta que determinadas gasolineras, especialmente en grandes núcleos urbanos y en las principales vías de salida hacia destinos turísticos, tengan que hacer frente a largas colas durante buena parte de la jornada.
El fenómeno responde a una lógica sencilla. Para quien llena un depósito de 50 o 60 litros, una diferencia de varios céntimos por litro puede traducirse en un ahorro considerable, por lo que muchos conductores podrían optar por repostar antes del cambio previsto para julio.
Con el verano a punto de comenzar, todavía quedan varias incógnitas por resolver. Las próximas semanas serán clave para comprobar cómo evolucionan los precios y si las previsiones terminan cumpliéndose.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
