El Porsche con motor delantero que los puristas despreciaron… ahora podría valer más de un millón 

A principios de marzo, Gooding Christie’s subastará en Florida (Estados Unidos) una unidad del Porsche 968 Turbo S.

Porsche 968 Turbo S
La peculiaridad del Porsche 968 Turbo S era su motor delantero. | Gooding Christie’s

En Stuttgart, hablar de motor delantero era hacerlo de modelos como los Porsche 924, 944, 928 y 968. O lo que es lo mismo: de coches criticados por los aficionados más puristas de la marca que no concebían esa ubicación para el bloque de cuatro cilindros que montaban.

El paso del tiempo ha quitado la razón a todos aquellos que denostaron a los citados modelos. Ahora, uno de ellos, es objeto de deseo para amantes, coleccionistas y especuladores del mundo del motor: se trata del Porsche 968 Turbo S.

El Porsche 968 Turbo S era la versión homologada del coche de carreras Turbo RS. Llegó al mercado en 1993 con la siguiente carta de presentación: motor turbo de cuatro cilindros, 3.0 litros y 305 CV. Un esquema que va asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades.

Porsche 968 Turbo S

De 100 a 14 unidades

En la sede de Stuttgart tenían planeado fabricar 100 unidades del Porsche 968 Turbo S: salieron 14 de las líneas de producción. Aquel tropiezo, con el paso del tiempo, se ha convertido en una rareza y en una bendición: esta combinación hace que se trate de un codiciado modelo de la casa alemana.

No en vano, a principios de marzo, Gooding Christie’s subastará, en Amelia Island (Florida, Estados Unidos), una de esas 14 unidades. Las estimaciones de su precio final se mueven en una horquilla de entre 830.000 y 1,1 millones de euros. El motor delantero del Porsche 968 Turbo S es uno de los ‘culpables’ de estas cifras.

Porsche 968 Turbo S

Un Porsche transaxle

Si alcanza el valor máximo, podría convertirse en el primer Porsche transaxle en superar oficialmente el millón de dólares y de euros. Esta solución técnica nació en 1974 con el Porsche 924: el primer coche de Stuttgart con transeje (transaxle) de la historia.

Para aquel modelo, emplearon los motores de gasolina de cuatro cilindros de Audi. Con el objetivo de sacarle el mayor partido y rendimiento posibles, los ingenieros de Porsche decidieron colocar la caja de cambios en el eje trasero: en paralelo con el diferencial.

Esta solución es, comúnmente, llamada transeje y su objetivo es lograr una mejor distribución de pesos entre ambos ejes. Para los más puristas, significaba que la transmisión estaba en el lugar incorrecto porque se ubicaba lejos del motor.

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