Cada verano, miles de conductores cruzan una de las rutas más utilizadas para llegar a Italia. Es un recorrido que muchos conocen de memoria, pero también uno de los más controlados de Europa, donde cualquier maniobra queda registrada y las infracciones rara vez pasan desapercibidas.
Eso explica que un viaje aparentemente rutinario haya terminado convirtiéndose en un caso que ha trascendido las fronteras de Suiza. Una sucesión de maniobras temerarias en apenas unos kilómetros ha desencadenado una investigación con consecuencias inmediatas para su protagonista.
Más información
Un recorrido de seis minutos que terminó ante la Justicia
Los hechos ocurrieron en la madrugada del pasado 8 de julio en la autopista A2, la principal conexión entre el centro de Europa (Suiza) y el sur. Según la información facilitada por la Policía del cantón de Uri y publicada por varios medios internacionales, un conductor alemán de 22 años fue detectado circulando de forma extremadamente peligrosa antes de acceder al túnel de San Gotardo.
Los agentes aseguran que el joven ya llamó la atención antes de entrar en la infraestructura. Según la investigación, adelantó al menos a un vehículo por la derecha atravesando una zona reservada, una maniobra expresamente prohibida por el elevado riesgo que supone para el resto de usuarios de la vía.
Sin embargo, aquello solo fue el comienzo. Una vez dentro del túnel, el conductor habría ignorado una de las normas más estrictas de esta infraestructura: la prohibición absoluta de adelantar. De acuerdo con la reconstrucción policial, realizó 21 adelantamientos pese a la presencia de una doble línea continua de seguridad.
Más del doble de la velocidad permitida
El dato que terminó de encender todas las alarmas fue la velocidad registrada durante el recorrido. Los cálculos efectuados por la Policía sitúan la velocidad media en 171,8 km/h, cuando en el interior del túnel el límite máximo permitido es de 80 km/h.
La diferencia resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta la longitud del túnel de San Gotardo. Con 16,9 kilómetros, esta infraestructura figura entre las más largas de Europa y constituye uno de los principales corredores de tráfico del continente.
Respetando el límite legal, atravesarlo requiere alrededor de trece minutos. A la velocidad atribuida al conductor, el trayecto se habría completado en menos de seis minutos, una cifra que refleja la magnitud de la infracción y el riesgo generado dentro de un espacio cerrado donde cualquier incidente puede tener consecuencias muy graves.
Un túnel donde todo queda grabado
Lejos de tratarse de una carretera convencional, el túnel de San Gotardo dispone de uno de los sistemas de vigilancia más completos de Europa. Más de 100 cámaras y numerosos sensores supervisan el tráfico durante las veinticuatro horas del día para detectar incidencias, accidentes y comportamientos peligrosos.
Gracias a ese sistema, las autoridades pudieron reconstruir con precisión el recorrido del vehículo. Tras abandonar el túnel, el conductor fue interceptado por la Policía del cantón del Tesino y posteriormente entregado a los agentes del cantón de Uri, encargados de instruir el caso.
El problema no terminó cuando bajó del coche
Durante la intervención policial apareció un nuevo elemento que podría complicar todavía más el procedimiento. El conductor fue sometido a un test rápido de drogas, cuyo resultado fue positivo de forma preliminar.
Ese resultado deberá confirmarse mediante un análisis de sangre, aunque, de verificarse, supondría un agravante importante dentro del proceso judicial abierto por las autoridades suizas.
Mientras continúa la investigación, el joven ya ha recibido una primera consecuencia inmediata: tiene prohibido conducir en todo el territorio suizo. Además, las autoridades le obligaron a depositar una fianza de varios miles de francos suizos antes de quedar en libertad, aunque la cuantía exacta no ha sido comunicada.
El delito para las conductas más peligrosas
La Fiscalía investiga ahora los hechos bajo la figura conocida como ‘Rasertatbestand‘, una normativa específica del derecho suizo destinada a perseguir las infracciones de tráfico más graves, especialmente aquellas relacionadas con velocidades extremas y maniobras que ponen en peligro al resto de conductores.
Esta regulación contempla algunas de las sanciones más severas de Europa en materia de seguridad vial.
En la decisión final también pesarán el elevado número de adelantamientos prohibidos, la velocidad registrada durante todo el recorrido y el resultado definitivo de las pruebas toxicológicas.
¿Qué ocurriría si se produjera en España?
Un episodio de estas características tendría también importantes consecuencias en España, aunque el procedimiento sería diferente.
Circular a una velocidad tan elevada en un túnel con límite de 80 km/h supondría superar ampliamente el umbral establecido en el artículo 379 del Código Penal, que considera delito conducir excediendo en más de 80 km/h la velocidad permitida en vías interurbanas.
En ese supuesto, el conductor podría enfrentarse a penas de prisión de tres a seis meses, una multa económica o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la privación del derecho a conducir entre uno y cuatro años.
Si, además, se demostrara que circulaba bajo los efectos de drogas o hubiera realizado adelantamientos temerarios poniendo en peligro a otros usuarios, podrían sumarse nuevos delitos contra la seguridad vial y agravarse considerablemente las penas impuestas por los tribunales.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
