La corriente ‘therian’ o teriántropo, nacida en comunidades y foros de internet y extendida a espacios culturales alternativos, describe a personas que se identifican internamente con un animal no humano. No es un disfraz, ni un juego, ni una estética: es una experiencia íntima y persistente de identidad.
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“La teriantropía es una vivencia psicológica o espiritual, no un rol”, explican investigadores de identidad no normativa en publicaciones especializadas. En paralelo, la inteligencia artificial ha comenzado a generar sus propias interpretaciones del “animal interior” de marcas y productos, abriendo una inesperada conexión cultural entre tecnología, simbología y percepciones colectivas.
Hace unos meses, un experimento realizado mediante ChatGPT y Midjourney recreó el espíritu animal de múltiples fabricantes de automóviles, obteniendo imágenes que se viralizaron por su coherencia simbólica y por la fuerza con la que comunicaban valores de marca. Los resultados no dejaron indiferente a ningún fanático de la automoción.

Símbolos más intuitivos
La iniciativa de asociar a cada marca de coches con un animal interior no surgió de los usuarios ni de un laboratorio artístico improvisado, sino de la empresa suiza Gowago, especializada en servicios de leasing y análisis de tendencias del mercado automovilístico. La compañía decidió experimentar con ChatGPT y Midjourney para interpretar qué animal representaba mejor la personalidad de cada fabricante, basándose en datos sobre filosofía de marca, atributos técnicos y percepción pública.
Según explicó el presidente ejecutivo de Gowago, Leo Chevailler, la intención era explorar nuevas formas de comunicación visual y acercarse a los consumidores mediante símbolos más intuitivos y emocionales.

Acción de marketing viral
El proyecto, que inicialmente se concibió como una acción de marketing creativa, se volvió viral en pocas horas y acumuló decenas de miles de interacciones. Diversos medios confirmaron que Gowago utilizó IA para analizar valores como innovación, calidad, diseño o sostenibilidad y traducirlos en una representación animal coherente con la identidad de cada marca.
La publicación no tardó en expandirse por Europa y Latinoamérica, reforzando la idea de que las metáforas visuales —y en este caso, zoológicas— pueden transmitir de forma más directa aquello que define a un fabricante. Este experimento, convertido ya en referencia en el sector, es el origen de todas las imágenes y asociaciones que después replicaron otros medios internacionales.

Cada marca con su animal interior
En realidad, la inteligencia artificial interpretó el carácter de cada marca a partir de sus valores, su historia y la percepción que tienen los usuarios. Esta acción demostró que la IA es capaz de generar metáforas animales sorprendentemente coherentes con la identidad de cada fabricante.
- Audi se asoció a la figura de un ciervo rojo, que representa tecnología avanzada, conciencia ambiental y lujo.
- BMW fue convertido en un águila, símbolo de precisión y excelencia.
- BYD apareció como un camaleón, destacando innovación y adaptabilidad.
- Citroën adoptó el porte elegante de un cisne, asociado al confort y a la creatividad francesa.
- Fiat fue interpretado como un galgo, veloz y sencillo.
- Ford, en cambio, proyectó la fuerza y robustez de un toro.

- Hyundai se vinculó al perfil astuto de un zorro, subrayando la calidad asequible y el diseño inteligente.
- Jeep fue representado con una cabra montesa, fuerte, aventurera y que vive en las montañas.
- Kia se asoció a un antílope, moderno y eficiente.
- Mercedes-Benz recibió la figura imponente del cuervo grajo, interpretado como inteligente, prestigioso y lujoso.
- Mini, con su identidad juvenil, apareció como un conejo, ágil y compacto.
- Peugeot, pese a tener un león como emblema, fue interpretado como un pavo real, símbolo de elegancia y herencia.
- Porsche emergió como una pantera, veloz y precisa.

- Renault fue interpretado como un gallo, un símbolo ligado a la identidad francesa, la creatividad y la versatilidad de la marca.
- Skoda apareció como un castor, reflejando su ingeniería práctica, su valor fiable y un enfoque funcional muy característico de la firma checa.
- Smart adoptó la figura de una ardilla, un animal ágil y urbano, asociado a la eficiencia y al tamaño compacto que define el espíritu de la marca.
- Tesla fue convertido en un guepardo, símbolo de innovación, velocidad y una visión tecnológica que avanza más rápido que la competencia.
- Toyota emergió como una tortuga, representando fiabilidad, durabilidad y una gestión ambiental ejemplar dentro del sector.
- Volkswagen tomó la forma de un labrador, asociado a la confianza, la versatilidad y la proximidad con el usuario, rasgos muy identificables en la marca.
- Volvo fue interpretado como un oso polar, símbolo de seguridad, ingeniería robusta y fuerte conciencia medioambiental, pilares históricos de la firma sueca.
Estas asociaciones no solo son descriptivas: funcionan como un espejo cultural. Los valores que cada usuario proyecta en un vehículo se alinean con rasgos que el mundo animal sintetiza de forma inmediata. Según expertos en percepción simbólica, “los animales permiten comunicar ideas complejas de forma intuitiva”, algo que la IA ha potenciado al combinar datos, lenguaje y estética visual.

Los teriantropos y la identidad animal
El fenómeno ‘therian’ y este experimento tecnológico comparten una misma raíz: la búsqueda de identidad a través de la metáfora animal. Mientras los ‘therians’ sienten esa conexión como parte esencial de su ser, la IA la utiliza para revelar cómo las marcas comunican sus atributos de manera emocional. El resultado no es solo una galería llamativa, sino un análisis sobre cómo el sector del automóvil proyecta carácter, valores y personalidad.
En un momento en el que la industria vive una transformación profunda (electrificación, nuevas narrativas y cambio generacional), estas representaciones animales parecen anticipar un futuro en el que las marcas no solo venderán coches, sino identidades.
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