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Ni con la ventanilla bajada: el peligroso error que convierte el coche en una trampa mortal para tu perro

Madrid |

Veterinarios y fuerzas de seguridad explican cómo actuar ante una emergencia y qué consecuencias legales puede haber.

Consejos para saber cómo llevar a las mascotas en el coche

Foto: Getty Images

Cada verano se repite la misma escena en aparcamientos de supermercados, centros comerciales o áreas de descanso. Un coche cerrado, un perro esperando en el interior y un propietario convencido de que volverá antes de que ocurra nada. 

Lo que muchos desconocen es que el tiempo juega en contra desde el primer minuto. El calor se acumula mucho más deprisa de lo que parece y basta un descuido para que una situación cotidiana termine convirtiéndose en una emergencia. 

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El interior del coche, una trampa en cuestión de minutos 

Uno de los errores más extendidos consiste en pensar que dejar una pequeña abertura en las ventanas o estacionar bajo un árbol evita el peligro. Sin embargo, la radiación solar y el efecto invernadero hacen que el aire del interior alcance temperaturas muy superiores a las del exterior. 

Las fuerzas de seguridad recuerdan cada verano que un vehículo estacionado puede superar con facilidad los 70 grados cuando en el exterior rondan los 40. Incluso con temperaturas mucho más suaves, el incremento térmico resulta suficiente para comprometer la salud de cualquier ser vivo. 

Los veterinarios advierten además de que el proceso es mucho más rápido de lo que la mayoría imagina. Un coche puede acercarse a los 40 grados en apenas diez minutos aunque el ambiente apenas supere los 20 ºC. 

Los perros son especialmente vulnerables al golpe de calor 

A diferencia de las personas, los perros apenas sudan. Su principal mecanismo para reducir la temperatura corporal es el jadeo, un sistema eficaz únicamente cuando el aire que respiran no está excesivamente caliente. 

Cuando permanecen encerrados en un vehículo, ese mecanismo deja de ser suficiente. El animal comienza a jadear de forma intensa, aumenta su frecuencia cardiaca y aparecen signos de ansiedad que pueden evolucionar rápidamente hacia un golpe de calor

Los primeros síntomas suelen incluir respiración acelerada, salivación abundante y desorientación. Si la exposición continúa, pueden aparecer pérdida de coordinación, vómitos, colapso e incluso un fallo multiorgánico con consecuencias irreversibles. 

No todos los animales soportan igual estas condiciones. Los cachorros, los ejemplares de edad avanzada y aquellos que padecen enfermedades previas presentan un riesgo significativamente mayor. 

También las razas braquicéfalas, como los bulldog franceses, los carlinos o los bóxer, encuentran mayores dificultades para respirar debido a la forma de su hocico, por lo que su capacidad para disipar el calor es todavía más limitada. 

La legislación española endurece las normas

La normativa española sobre protección y bienestar animal prohíbe dejar a los animales solos dentro de un vehículo cuando las condiciones puedan poner en riesgo su integridad. 

La ley obliga además a garantizar una ventilación y una temperatura adecuadas siempre que una mascota permanezca en un coche estacionado, una circunstancia que en la práctica resulta difícil de asegurar durante los meses de verano. 

Cuando esta conducta provoca lesiones graves al animal, las sanciones administrativas pueden oscilar entre 10.001 y 50.000 euros. Si el desenlace termina con la muerte de la mascota, la infracción puede calificarse como muy grave y alcanzar multas de hasta 200.000 euros, sin perjuicio de las posibles responsabilidades penales que puedan derivarse. 

Qué hacer si se encuentra un perro encerrado en un coche 

Los expertos recomiendan mantener la calma y valorar primero el estado del animal. Si presenta jadeo extremo, dificultad para mantenerse en pie, apatía o pérdida de conocimiento, la situación debe considerarse una emergencia

La recomendación de la Policía y de los servicios de emergencias es llamar inmediatamente al 112, facilitar la ubicación exacta y permanecer junto al vehículo mientras llegan los agentes. 

Siempre que sea posible conviene intentar localizar al propietario, especialmente si el coche se encuentra en el aparcamiento de un supermercado, un centro comercial o cualquier establecimiento con servicio de megafonía. 

Romper la ventanilla puede tener consecuencias legales 

Cada verano vuelven a difundirse mensajes en redes sociales que aseguran que cualquier ciudadano puede romper el cristal de un coche para rescatar a un perro sin afrontar consecuencias legales. Esa afirmación no es correcta. 

El Código Penal español no contiene ninguna autorización expresa que permita dañar un vehículo ajeno en este tipo de situaciones. De hecho, el propietario podría reclamar posteriormente los daños ocasionados. 

Existe, eso sí, la figura jurídica del estado de necesidad, prevista en el artículo 20.5 del Código Penal. Este principio puede eximir de responsabilidad cuando se demuestra que el daño causado era el único medio para evitar un perjuicio mucho mayor. 

Eso no significa que quien rompa una ventanilla quede automáticamente protegido. Si el dueño del vehículo decide denunciar, será un juez quien valore posteriormente si realmente existía un riesgo inminente para la vida del animal y si no había otra alternativa razonable. 

Por ese motivo, los especialistas aconsejan avisar siempre primero a los servicios de emergencia, documentar la situación si el tiempo lo permite y actuar únicamente cuando la vida del animal dependa de una intervención inmediata y resulte imposible esperar la llegada de las autoridades. 

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