El fichaje de Pedro Acosta por Ducati ya es oficial. Tras meses de rumores y especulaciones en el paddock, el piloto murciano abandona KTM para incorporarse a la fábrica italiana, donde compartirá estructura con Marc Márquez en una de las duplas más mediáticas de MotoGP.
La operación supone un nuevo paso en la carrera de uno de los talentos más prometedores del motociclismo mundial. Con apenas 22 años y tres años en la categoría reina, Acosta se ha convertido en una de las figuras con mayor proyección del campeonato.
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Mientras la atención se centra en su futuro deportivo y en el reto que supone vestir los colores de Ducati, hay otro detalle que también llama la atención fuera de los circuitos: el vehículo que ha elegido para moverse en su día a día.
La furgoneta que todavía conserva
A diferencia de otros pilotos de élite, Acosta ha explicado en distintas entrevistas que uno de los vehículos a los que más cariño tiene no es un deportivo ni un coche de lujo. Sino una furgoneta que compró con uno de sus primeros sueldos como piloto profesional, un vehículo que asegura cuidar especialmente y que sigue formando parte de su rutina.
Esa elección encaja con la imagen que ha proyectado desde su llegada al Mundial. Lejos de los garajes repletos de modelos exclusivos, el español siempre ha transmitido una relación con el automóvil mucho más práctica y menos orientada a la exhibición.
Sin embargo, esa discreción convive con otro vehículo completamente diferente. Aunque el piloto nunca ha detallado públicamente qué modelo utiliza habitualmente, varias imágenes publicadas en sus propias redes sociales permiten identificar una Ford Ranger Raptor, una de las pick-up de altas prestaciones más llamativas del mercado europeo.
Una de las pick-up más extremas
La Ranger Raptor es la versión más radical desarrollada sobre la conocida pick-up de la firma estadounidense. No se trata de una variante pensada para el trabajo convencional, sino de un vehículo concebido para ofrecer prestaciones muy superiores tanto dentro como fuera del asfalto.
Su diseño deja claras sus intenciones desde el primer vistazo. La carrocería presenta pasos de rueda ensanchados, una altura libre al suelo superior a la de una Ranger convencional y una imagen inspirada en los vehículos de competición todoterreno.
El frontal incorpora una firma visual propia, acompañada por protecciones específicas y una puesta a punto diseñada para soportar condiciones de uso mucho más exigentes que las de una pick-up tradicional.

El secreto está bajo el capó
Buena parte de la personalidad de este modelo se encuentra en su mecánica. La Ranger Raptor equipa un motor V6 EcoBoost de 3.0 litros, capaz de desarrollar 292 CV y entregar un par máximo de 600 Nm.
La potencia se transmite a las cuatro ruedas mediante un sistema de tracción total permanente asociado a una caja automática de diez velocidades. Esta configuración permite adaptar el comportamiento del vehículo a diferentes superficies y situaciones de conducción.
Las cifras no la convierten únicamente en una de las pick-up más potentes de su segmento, sino también en una de las más rápidas y sofisticadas desde el punto de vista técnico.
Preparada para circular donde otros tienen que detenerse
Uno de los elementos más destacados del conjunto es la suspensión desarrollada por FOX, una solución diseñada específicamente para absorber impactos de gran intensidad y mantener la estabilidad cuando el terreno se complica.
El sistema permite afrontar pistas rápidas, zonas pedregosas o superficies muy deterioradas con un nivel de control difícil de encontrar en vehículos de características similares.
A ello se suma una amplia batería de ayudas electrónicas orientadas al uso off-road. Entre ellas destacan distintos modos de conducción que modifican la respuesta del motor, la transmisión, la dirección y los sistemas de asistencia.
Especial protagonismo tiene el conocido modo Baja, inspirado en las pruebas de resistencia disputadas en el desierto y pensado para aprovechar al máximo las capacidades dinámicas del vehículo fuera del asfalto.
Tecnología y tamaño en dosis generosas
Las dimensiones forman parte de la identidad de la Ranger Raptor. Con más de 5,3 metros de longitud y una anchura superior a los dos metros, su presencia está muy alejada de la de cualquier turismo convencional.
La carrocería se complementa con neumáticos específicos para uso mixto, protecciones inferiores reforzadas y una capacidad de vadeo diseñada para afrontar obstáculos que quedarían fuera del alcance de la mayoría de SUV.
En el interior, el planteamiento mezcla robustez y tecnología. La instrumentación digital de 12,4 pulgadas se combina con una pantalla multimedia de 12 pulgadas, mientras que los asientos específicos buscan ofrecer una mayor sujeción cuando la conducción se vuelve más exigente.

Un pasado ligado a otro tipo de coches
Antes de dejarse ver junto a esta pick-up estadounidense, al piloto también se le pudo relacionar con un BMW M2, un deportivo compacto de enfoque mucho más tradicional y claramente orientado al asfalto.
La diferencia entre ambos vehículos refleja dos maneras muy distintas de entender las prestaciones. Por un lado, un coupé concebido para disfrutar de la conducción deportiva en carretera. Por otro, una máquina diseñada para desenvolverse prácticamente en cualquier terreno.
Ahora que su desembarco en Ducati ya es una realidad, tampoco sería extraño que próximamente apareciera un nuevo integrante en su garaje. En los últimos años, varios pilotos vinculados a la estructura italiana han recibido modelos de Audi como parte de su relación con el grupo automovilístico al que pertenece la marca de Borgo Panigale.
Si la tradición se mantiene, la nueva etapa de Pedro Acosta podría venir acompañada también de un estreno sobre cuatro ruedas.
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